UGT acusa al IB-Salut de permitir que conductores con permiso B lleven ambulancias de más de 3.500 kg
El sindicato asegura que las deficiencias en peso, equipamiento y almacenamiento provocan demoras de hasta 30 horas en traslados hospitalarios
PalmaUGT ha denunciado que el IB-Salut ha desmontado piezas de 55 ambulancias nuevas para que pesen menos de 3.500 kilogramos y puedan ser conducidas por los técnicos, muchos de los cuales sólo tienen carné de tipo B. Entre los elementos suprimidos hay rampas hidráulicas y asientos esenciales que necesitan la cualidad la necesidad de la traslado de personas con movilidad reducida servicio. Javier Marín, responsable del Transporte Sanitario de UGT Islas Baleares, lo explica: "Una vez analizada la documentación de los vehículos modificados y rebajados de peso, a los que podemos llamar furgotaxis, hemos detectado un aspecto gravísimo. Durante tres meses, se han conducido ambulancias de más de 3.500 kilos con cartera y coche, no sólo disponen de coche y caro el servicio de Salut aseguraban que los vehículos después de modificarlos pesaban menos de 3.500 kilos y podían ocupar hasta seis plazas. Esto supone un riesgo grave tanto para trabajadores, pacientes como para la vía pública."
"Es como si fueran taxis que llevan gente de un sitio a otro porque, idealmente, sólo permiten subir a personas que no tienen ningún problema físico", añade Vicente Nadal, delegado de UGT en GSAIB Ibiza y Formentera. Fuentes de UGT recuerdan que la mayoría de los vehículos del transporte sanitario programado superaban los 3.500 kilos, lo que exigía carné tipo C, que no tienen gran parte de los conductores. Para intentar solucionar este error, el IB-Salut modificó las ambulancias eliminando mejoras técnicas vitales. Así, "se han convertido en simples furgonetas con cuatro butacas en la parte trasera y dos en la delantera", denuncia el sindicato.
La flota del transporte programado ha pasado de 135 vehículos el año pasado, casi todos con litera y capacidad polivalente de 7-8 plazas incluidas sillas de ruedas, a sólo 130 vehículos actuales, de los que sólo 30 disponen de litera y el resto tienen el número de plazas limitado (cuatro) y sin literas. Esto provoca esperas de hasta 30 horas en Mallorca y 14 horas en Eivissa y Menorca por traslados de pacientes desde hospitales hasta los domicilios. Según UGT, esta situación genera una "tormenta perfecta" que la Administración denomina 'repunte asistencial puntual', cuando en realidad se trata de un "supererror de cálculo en la adquisición de la nueva superflota de ambulancias".
Ambulancias al raso
En Eivissa, muchas ambulancias, tanto las programadas como las de urgencia, duermen al aire libre, expuestas al sol, la lluvia e incluso a inundaciones. Nadal lo detalla: "En invierno la medicación y el suero se cristalizan. Y en verano, la cabina alcanza los 45-50 grados. La medicación se deteriora también por la humedad. Si debían durar seis años, durarán dos". La falta de aparcamiento adecuado hace que los vehículos sanitarios se estacionen "donde pueden", desde zonas anexas a los hospitales hasta plazas reservadas a coches particulares, lo que dificulta la carga de materiales electromédicos. Según Nadal, Gesaib pasa el balón en el 061 y no se toman medidas.
Las modificaciones internas de los vehículos afectan directamente a la calidad del transporte. Nadal explica que "los vehículos están configurados con asientos fijos que impiden instalar sillas de ruedas con normalidad. Esto genera situaciones complicadas, como, por ejemplo, cuando los técnicos van a recoger a un paciente y se le encuentran mareado, débil o con necesidad de una camilla y no pueden trasladarlo, porque el vehículo no está adaptado. subir". En Eivissa, de los 15 vehículos de transporte programado, sólo tres son del tipo A (con asientos y litera) y tres del tipo C (con asientos y rampa hidráulica). El resto, clasificados como tipo B, sólo tienen asientos porque les han retirado las rampas. Esto provoca cancelaciones de sesiones de rehabilitación y otros servicios no urgentes, lo que afecta especialmente a pacientes con ictus o movilidad reducida.
La exconsejera de Salud y diputada socialista, Patrícia Gómez, explica cómo se ha llegado a la actual situación: "Nosotros dejamos un concurso hecho y adjudicado. Cuando llegó el nuevo Gobierno, de un día para otro, se anunció la rescisión del contrato. destinadas a servicios urgentes. Se han adjudicado en modalidad de alquiler por 56 millones de euros, con un coste mensual de 800.000 euros.