¿San Antonio es sólo de los Crespí y de los Socias o también de los Hamdaoui o Saidi?
En la edad adulta, merma la participación de los miembros de la comunidad magrebí de Sa Pobla en las fiestas santantonieras. El reto, según los entendidos, es que el conocimiento adquirido de pequeños se convierta en sentimiento, como ha ocurrido entre la población autóctona de toda la Part Forana de Mallorca
PalmaCrespí, Soler, García, Socias, Martínez y Gelabert son los linajes de los seis jóvenes que harán de demonio por las fiestas de Sant Antoni de Sa Pobla del 2027. Su elección pública es uno de los actos que empiezan las fiestas de este año y es fruto de una rifa a la que se han presentado unos ochenta candidatos. La mayoría de los suertes tienen linajes vinculados al municipio de sa Pobla desde tiempo antiguo, otros, más pocos, son de origen castellano. Ahora bien, ¿reflejan los apellidos de estos seis jóvenes la realidad de la composición social poblera, que, como en todas las Baleares, es cada vez más diversa en cuanto a los orígenes? Teniendo en cuenta que los primeros marroquíes llegaron a la primera mitad de los años ochenta, ¿no ha salido elegido todavía ningún demonio que sea Hamdaoui o Saidi de linaje?
"Si en estos últimos años hubiera salido ninguna, yo creo que habría tenido repercusión, y no se ha hablado. Estos días habríamos podido hacer la prueba: ir al Ayuntamiento, donde han sido colgadas las listas con los nombres y apellidos de todos los candidatos, a la vista de todos." No lo descarto, pero en cualquier caso sería una excepción". Quien responde a la pregunta es Miquel Àngel Pons, director del CEIP Vialfàs, un centro que hace años que una parte importante de los alumnos de sus aulas son de origen extranjero. Tienen décadas de experiencia en la acogida de niños magrebíes y en tiempos más recientes ha aumentado el número de estudiantes de familias procedentes de América Latina.
"En la escuela, estos días estamos inmersos en las actividades de Sant Antoni. Cada día hay almazara en todos los cursos. Uno de los momentos de más almazara es cuando vienen los demonios a visitarnos. No hay chico que no les calce y se acerque para jugar. Todos ríen y hacen una fiesta. docente trabajamos para que esto sea así: para que ningún niño, con independencia de los orígenes, quede atrás y pueda participar de la fiesta", comenta Pons.
Más allá de la escuela
El director del CEIP Vialfàs, como la comunidad docente en general, es del parecer que el desarrollo personal de los jóvenes, no sólo lo hace la escuela. "Pienso que lo que hace que un joven participe de manera activa en las fiestas de Sant Antoni y no sólo como un espectador, sea cual sea su origen, depende de tres factores: la escuela, la familia y las relaciones interpersonales o de amistad. El conocimiento de la fiesta lo tienen todos los niños, porque se lo enseñamos los maestros. o un Rodríguez siempre tiene el padrino, su madre o un amigo de la familia que le dice "ave, venga que no debemos ir a ver bailar los cabezudos?!" o "que no nos quieres acompañar a buscar la leña para hacer la hoguera?!"
En este aspecto, coincide el historiador local y estudioso del fenómeno migratorio en la época actual Pere Perelló. "En la mayoría de casos, la participación en la fiesta santantoniera por parte de niños con orígenes de Marruecos se acaba, o se difumina, al pasar de la escuela al instituto", comenta este policía local jubilado y autor deLos magrebíes en las Islas Baleares. Entre la costumbre, la cultura y la religión (Leonardo Muntaner, 2024). "Hace más de treinta años que hay marroquíes o personas de origen marroquí en sa Pobla. Y esta presencia no se ha traducido en una participación activa en las fiestas. Lo que hay es un respeto hacia la celebración y también una determinada presencia. Los pobleres de orígenes magrebíes son espectadores en el baile de los cabezudos pero en el espectáculo piromo, en el espectáculo piromo, hoguera", comenta Perelló en relación con la particularidad de la fiesta de sa Pobla, donde cada hoguera lo hace un grupo de amigos, de vecinos o de familiares y parientes en sentido amplio.
Es habitual que, al salir de Completes, estas colles se vayan a cenar cada uno a la portaza, ante la que ya está encendida la hoguera. Por tanto, a esta costumbre no escrita, para participar, para ser testigo de cómo surge el glosado espontáneo, para comer un trozo de espinazo o de torta de pimientos tostados con lonchas de lomo o de torta delgada de sobrasada y azúcar (menjues, todas estas, de tradición santantoniera), te deben invitar.
Según Perelló, esta ausencia de los marroquíes en las hogueras no se explica sólo por el tipo de comida que se ofrece, donde predomina el porquim, como son el salchichón, los morcillas y la chuleta. Además, todas las pastas mencionadas contienen manteca. Y ya se sabe que los productos derivados del cerdo están prohibidos por el Islam. La opinión del estudioso de las comunidades migradas es que el papel de los magrebíes en la fiesta puede compararse con la asistencia de personas de pueblos externos. "Una persona de fuera pueblo, que no tenga vínculos con sa Pobla, vendrá a la verbena, dará una vuelta por el centro, verá el espectáculo piromusical de detrás de la barrera y poco entenderá, a menos que disfrute de la acogida de alguna persona local", explica Perelló.
"Elemento de pertenencia e identidad"
Sin embargo, quien durante años trabajó en la gestión policial de la diversidad, reconoce que las fiestas populares en toda la Part Forana de Mallorca han vivido una gran reavivación en las dos últimas décadas. "Esta explosión santantoniera, así como el surgimiento de neofestas como Much, responde a una búsqueda de referentes por parte de un pueblo sin estado que ve en Sant Antoni un elemento de pertenencia e identidad, y todo ello acompañado de un marco festivo y de entretenimiento", comenta Pere Perelló. Para que esta participación activa se encienda entre los nuevos pobleres, según el historiador, "hace falta que se contagie el sentimiento de pertenencia". "Por el contrario, las fiestas populares justo son una diversión o un entretenimiento", dice.
La hoguera de los que no tienen
Fue en 2018 cuando nació el Col·lectiu Sa Negreta, impulsado por un grupo de jóvenes con el objetivo de promover una fiesta más participativa. La asociación toma el nombre de uno de los cabezudos más populares de sa Pobla y se presenta como "la hoguera de los que no tienen hoguera". A raíz de la implantación del espectáculo piromusical, a finales de los años noventa, desaparecieron las hogueras de la plaza Mayor. Como no eran hogueras de grupos de amigos, cualquier persona estaba invitada a tostar. "Este es el espíritu que quisimos recuperar con la hoguera de Sa Negreta, donde todo el mundo es bienvenido", explica Violeta Seoane, en relación con la iniciativa colectiva que este año hace ocho años que prenden fuego a una hoguera en la plaza de Alexandre Ballester, justo al lado de la iglesia.
"Aunque ponemos carteles en los institutos y hacemos difusión entre la juventud pobler –reconoce Seoane–, las personas que participamos de una manera más activa con el colectivo tenemos unas características similares: somos jóvenes de una veintena de años o que se encuentran en los primeros años de la treintena" y que pertenece a unos años.
"En los últimos años, hemos notado cómo en la hoguera de Sa Negreta se acercan a tostar un gran número de extranjeros comunitarios que suponemos que son propietarios de segundas residencias de toda Mallorca. Ven que nuestra hoguera es una iniciativa comunitaria y quedan a ver la fiesta y el glo. acercan también a muchas personas de origen latinoamericano a pedir beber, además de gente que conoce la fiesta y comparece de todos los pueblos de Mallorca", explica la presidenta del colectivo participativo pobler.
Seoane también hace una observación: "Sa Negreta mueve a mucha gente. La mayoría son personas que nos compran los tickets para venir a tostarse. voluntarios y nos arremangamos para trabajar –ir a buscar la leña para hacer la hoguera, montar la barra y tenerlo todo listo– somos más pocos. Y este grado de implicación tiene que ver con el carácter de cada uno y no con los orígenes”.