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Como queréis, hermanos, que cante, de Joan Pons Bover en Isla Ediciones, es una novela de una potencia continua y persistente que va in crescendo. No busca el efecto fácil, más bien despliega sus múltiples fuerzas narratológicas a medida que avanza. Aunque suene a tópico, en efecto estamos ante una obra que atrapa porque no se puede dejar de leer y que, como la prodigiosa película One Battle After Another, de Paul Thomas Anderson, se trata de una propuesta artística magnífica que llega en buena hora, ya que también funciona como un artefacto extremadamente político, pero sutil, que con el furor de una buena ficción denuncia el estado de la situación actual, devastada por este abominable retorno de la ultraderecha y de políticas fascistas disfrazadas bajo máscaras democráticas. Así se abren, con precisión quirúrgica, capas de memoria y dignidades heridas.

¿El punto de partida? Margalida y Jaume son dos hermanos que han llegado a la vejez. Comparten habitación en una residencia y revisitan mentalmente su infancia y juventud, marcadas por la represión franquista. Éste es el fundamento narrativo a partir del cual el autor articula un relato doble, y multiplicado, constituido de dos planisferios temporales que dialogan constantemente: los presentes de la vejez y los pasados ​​que todavía invaden sus vidas y sus conciencias. Las voces en primera persona –que se van alternando para compartir unas intimidades contrastadas y unas expresividades distintas que confirman la gran capacidad estilística del autor– convierten la lectura en una especie de confesión sostenida en forma de truñilla en la que las historias personales, inspiradas en acontecimientos vividos por la familia del escritor, se atan a la que modela existencias, caracteres, traumas y silencios. El libro destaca por su capacidad de evocar la cotidianidad con verdades que conmueven, desde el gris repetitivo del geriátrico hasta el frágil brillo de un verano feliz o el impacto devastador de una pérdida amorosa, y lo hace con un lenguaje aparentemente sencillo pero extremadamente trabajado, afinadísimo. Tal trabajo se añade a los cuidadosos retratos psicológicos de los personajes ya poderosas descripciones.

Como queréis, hermanos, que cante', de Joan Pons Bover, bien merecedora del premio Ciudad de Manacor de novela Maria Antònia Oliver, es una maravilla profundamente humana, contenida y sobrecogedora que dialoga a la perfección con títulos como Los viejos, ese estorbo, de Celia Sánchez-Mústico, y Sara y Jeremías, de Sebastià Alzamora, y que sublima el recuerdo como salvación mortal e invita a resistir en tiempos adversos. Y, como va el mundo, no es poco.

'Cómo queréis, hermanos, que cante'. Isla Ediciones. 305 páginas. 22 euros.
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