El polémico mercadillo de Navidad de la Feixina quiere ir este año al parque de la Mar con un proyecto lleno de deficiencias
El informe técnico del Ayuntamiento de Palma detecta decenas de carencias en la seguridad, las instalaciones de gas y electricidad, los planes de emergencia y el control del aforo
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PalmaEl mercadillo de Navidad que el año pasado se instaló en la Feixina, rodeado de polémica por la ocupación del espacio público, los productos que se ofrecían y la lengua en la que se hacía, quiere repetir este año en el Parc de la Mar. Cabe recordar que los vecinos de la zona tildaron el evento de "colonización descarada".
La empresa Parc Màgic de Nadal SL, sociedad vinculada al empresario alemán Bernhard Gewessler –relacionado también con Barca Samba SL– y al austríaco Gerald Kendlbacher, ha registrado en el Ayuntamiento de Palma el proyecto para organizar el controvertido mercadillo. La feria ocuparía unos 10.000 metros cuadrados, se inauguraría el 20 de noviembre y acabaría el 6 de enero. Pero Cort denegó el permiso por las numerosas deficiencias del proyecto, según un informe del Servicio de Control de Actividades y de Seguridad de los Establecimientos del Ayuntamiento de Palma al cual ha tenido acceso el ARA Balears. A pesar de las decenas de carencias detectadas, los organizadores ya han publicado el proyecto en una página web, donde se puede ver una recreación del mercadillo de Navidad y la pista de hielo previstos en el Parc de la Mar.
El informe municipal señala deficiencias en aspectos fundamentales para garantizar la seguridad de la feria, desde la documentación técnica de las instalaciones eléctricas y de gas hasta las medidas de prevención de incendios, la evacuación del público y el control del aforo. La propuesta incluye una oferta gastronómica, un mercado de productos de Navidad y actividades musicales, con un aforo previsto de hasta 1.614 personas.
Una de las cuestiones que pone en duda el informe es la seguridad de las casetas de hostelería que utilizan gas licuado del petróleo (GLP). El Ayuntamiento reclama los componentes de cada instalación, la documentación que acredite su homologación y la vigencia de los elementos, además de los planos de las casetas con la maquinaria. También solicita información sobre los aparatos de gas –especialmente si funcionan con llama abierta–, el marcado CE, los sistemas de seguridad de encendido, las distancias respecto a las superficies de madera y los mecanismos de evacuación de humos. El documento advierte que es necesario justificar las medidas de protección contra incendios de cada caseta.
Las deficiencias también afectan a las instalaciones eléctricas, porque el proyecto no incluye la documentación sobre las conexiones hasta las casetas ni tampoco la maquinaria que se utilizará.
En cuanto a las estructuras, Cort considera insuficiente la documentación aportada sobre los sistemas de andamios. Si se deben utilizar para montar el escenario y otras estructuras sin autorización específica, es necesario aportar un proyecto que acredite la seguridad estructural y las condiciones de uso. También falta información para corregir las carencias del estudio acústico y se cuestiona la validez de un certificado de aplicación de barniz ignífugo.
Un dispositivo de seguridad sin suficiente concreción
Otro punto problemático es la seguridad y el control del público. El proyecto menciona una empresa de seguridad, pero no prevé contratar vigilantes privados ni controladores de acceso y de ambiente interno, sino que atribuye estas funciones a personas de la misma organización. Cort reclama una descripción detallada de las tareas que deben realizar y advierte que las intervenciones para evitar peleas y altercados corresponden a vigilantes de seguridad habilitados y al personal de la administración competente, no a cualquier persona designada por la organización.
El informe también pide que se identifique quién controlará los accesos, cómo se garantizará que no se supere el aforo máximo y quién se encargará de mantener libres las vías de evacuación y de evitar aglomeraciones. El proyecto prevé 223 personas en la zona de artesanía, 956 en la de restauración y 153 en la del escenario, pero no concreta lo suficiente las funciones del personal encargado de controlar estas cifras. Tampoco aporta los planos con la ubicación de los trabajadores de la organización ni aclara si los tiempos de respuesta de las autoridades serían suficientes en caso de emergencia, ya que no se prevé contratar Policía Local, vigilantes de seguridad, ni personal específico de control. El Ayuntamiento reclama explicaciones sobre cómo se controlará el aforo y cómo se actuará para garantizar la seguridad.
Riesgos en la pista de hielo
La pista de patinaje sobre hielo también aparece en el informe, el cual señala que no se ha tenido suficientemente en cuenta el riesgo de que las personas caigan al lago del parque de la Mar, a pesar de la presencia de atracciones, mesas, sillas y otros elementos en la zona. El Ayuntamiento reclama que se instalen vallas en las zonas del lago en contacto con el público y que se especifiquen el cierre, las áreas delimitadas y las distancias de seguridad respecto a la maquinaria, el mobiliario y las atracciones.
Cort también exige que haya un socorrista y el material de intervención necesario –un botiquín, un equipo de oxigenoterapia y un desfibrilador– disponible hasta el cierre del evento. En cuanto al escenario, el informe reclama que se especifiquen su homologación, los elementos que se instalarán, las cargas máximas que puede soportar y las medidas de seguridad.
El documento señala que parte de la documentación técnica no se ha presentado ni en catalán ni en castellano, las lenguas oficiales de las Baleares. Es el caso del catálogo de la maquinaria de la pista de hielo y de la información sobre un barniz ignífugo. Además, reclama documentación técnica adicional sobre las casetas de madera y la clasificación de los materiales empleados según su comportamiento ante el fuego. La conclusión del informe es clara: con la documentación presentada, no es posible informar favorablemente. Esto no implica una denegación definitiva de la autorización, pero obliga a corregir sus carencias.
Las críticas de los vecinos
El proyecto del parque de la Mar llega después de la polémica que rodeó al Christmas Market del año pasado en el parque de la Feixina. La feria tenía más de 60 casetas, una pista de hielo y una ambientación que seguía la estética de los grandes mercados navideños europeos. Pero la iniciativa chocó con las críticas de los vecinos, que denunciaron la ocupación del espacio público y la pérdida de identidad local. La asociación de vecinos Barri Cívic de Santa Catalina y el Jonquet denunció que la ubicación del mercado se había decidido sin consultar a los residentes, a los artesanos ni a los feriantes tradicionales. La entidad calificó la decisión de “arbitraria, sin concurso público y con favoritismos”.
Una de las principales quejas fue la ocupación de buena parte del parque y las limitaciones para los usos habituales del espacio. “Es un drama, una ocupación total. Incluso utilizan los accesos del parque como plazas de aparcamiento", denunció un vecino. Otros residentes lamentaron que no podían pasear por allí con los perros con normalidad y que los usuarios habituales del parque, como los skaters, habían perdido espacio.
La entidad también denunció que la señalización de los puestos y de los productos se hacía mayoritariamente en castellano, inglés y alemán, mientras que el catalán quedaba relegado a un cartel de bienvenida y a los rótulos oficiales. También cuestionó la presencia de productos locales y de Navidad y lamentó que la propuesta se pareciera más a una feria genérica europea que a una muestra vinculada a la cultura propia. El traslado al parque de la Mar abre un nuevo capítulo de la polémica.