La plaza de España mantiene la acampada por el derecho a la vivienda: “No estamos haciendo una espera pasiva, nos estamos organizando”
Una treintena de personas han pasado la primera noche en las tiendas y los activistas se organizan en turnos para mantener la protesta, que prevé una asamblea abierta este martes por la tarde
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Palma“Lo hacéis muy bien, no aflojéis. Si yo fuera más joven, también vendría”. Una señora de unos ochenta años se ha acercado este martes al mediodía a un grupo de jóvenes que mantiene la acampada por el derecho a la vivienda en la plaza de España de Palma y les ha querido transmitir su apoyo. La escena, explica Albert, uno de los portavoces de la acampada, no es excepcional. A lo largo de las últimas horas, personas de todas las edades se han acercado a las tiendas para darles ánimos y, en muchos casos, para llevarles comida u otros productos que puedan necesitar.
“Hasta ahora no hemos tenido que comprar nada”, explica el portavoz. La solidaridad ha hecho que la tienda habilitada como despensa se haya ido llenando de alimentos y otros productos aportados por personas que han querido sumarse de esta manera a la protesta. “Muchas personas se han acercado desde que estamos aquí y nos han preguntado si necesitamos alguna cosa”, relata.
Igualmente, también han acudido personas a lo largo de la mañana para trasladarles su malestar con el tema de la vivienda y las trabas que se han encontrado para poder acceder a ella. "Durante esta mañana se han acercado algunas personas para explicarnos que tienen previsto desahuciarlas y qué podían hacer, una de ellas con un desahucio inminente", ha dicho. "Lo que hemos hecho hasta ahora es recoger sus datos y trasladarlos al Sindicato o a la PAH para ver cómo se les puede ayudar", comenta.
La acampada comenzó la madrugada del lunes al martes, después de la concentración multitudinaria en la plaza de Cort convocada por el Sindicato de Inquilinas de Mallorca bajo el lema ‘¡Ni una Maricarmen más! Hasta conquistar el derecho a la vivienda’. Cuando la movilización terminó, un grupo de personas se desplazó hasta la plaza de España y decidió instalar allí las tiendas para pasar la noche y dar continuidad a la protesta.
Una treintena de personas se quedaron a dormir y durante la primera noche y este martes al mediodía todavía había una decena de personas en la acampada. Los participantes se organizan ahora en turnos rotativos para garantizar que el espacio se mantenga y que la acción tenga continuidad a lo largo de las horas. La iniciativa se inspira en las acampadas que se han puesto en marcha estos días en otros puntos del Estado, especialmente en Madrid, donde la protesta iniciada tras el desahucio de Maricarmen —una mujer de 87 años que vivía desde hacía más de siete décadas en la misma vivienda— ha convertido la Puerta del Sol en el principal foco de la movilización por el derecho a la vivienda. La acampada madrileña ha crecido hasta reunir a cientos de personas y se ha organizado a través de asambleas y diferentes comisiones.
También en Cataluña el movimiento ha planteado la posibilidad de trasladar la protesta a la calle con una acampada. El Sindicato de Inquilinas de Cataluña no ha descartado instalarse en la plaza de Cataluña de Barcelona y ha defendido que el caso de Maricarmen no es un hecho aislado, sino que representa una problemática que afecta a muchas otras personas.
Una protesta que se quiere mantener organizada
En Palma, los participantes han comenzado a estructurar la acampada con diferentes grupos de organización para distribuir las tareas y garantizar su funcionamiento. El objetivo, según explican, es mantener una acción de protesta que definen como resistencia pacífica.
No todo lo que han recibido, sin embargo, ha sido apoyo. Otro miembro de la organización explica al ARA Balears que, aunque la mayor parte de las reacciones son positivas, también han tenido que hacer frente a insultos, miradas de desaprobación y personas que los han grabado con fotografías y vídeos.
La solidaridad, en cambio, se ha traducido también en una ayuda material que ha permitido sostener las primeras horas de la acampada. La despensa improvisada es una de las muestras más visibles de esta respuesta ciudadana.
De cara a este martes por la tarde, los acampados han convocado una asamblea abierta a las 18.30 h, en la que está previsto concretar los próximos pasos de la protesta después de conocer el contenido del nuevo decreto de vivienda que impulsa el Gobierno español.
“No estamos haciendo una espera pasiva”
Otra portavoz del Sindicato de Inquilinas de Mallorca, Mariona, pide prudencia ante el contenido de la norma que prepara el Ejecutivo estatal. “No nos queremos precipitar, no nos queremos adelantar a estos reales decretos que se están presentando”, señala.
El sindicato considera que hay medidas que podrían ir en la línea de sus reivindicaciones, pero advierte que todavía está pendiente de comprobar cuáles de las propuestas que considera fundamentales quedarán finalmente incorporadas al texto. Entre sus demandas hay más estabilidad de los contratos de alquiler, medidas de protección ante los desahucios y regulación de los alquileres temporales y de habitaciones.
Este martes, precisamente, el Gobierno español ha llegado a un acuerdo entre el PSOE y Sumar para sacar adelante el paquete de medidas de vivienda después de una negociación de última hora. Entre las medidas planteadas está la regulación de los alquileres de habitaciones y temporales y medidas de protección para los hogares vulnerables, mientras que la renovación automática de los contratos se ha situado en un segundo paquete normativo.
Para el Sindicato de Inquilinas, sin embargo, la espera del contenido definitivo no implica detener la movilización. “No estamos haciendo una espera pasiva, estamos haciendo una espera organizándonos”, defiende Mariona. “Sabemos que estas movilizaciones han sido multitudinarias, hemos avanzado muchísimo, estamos haciendo una presión brutal y por eso debemos continuar en las calles”. La portavoz defiende que la movilización continuará hasta que el derecho a la vivienda tenga, según sus palabras, una protección equiparable a otros derechos sociales. “Queremos poder tener una vivienda digna y poder vivir sin tener miedo a que nos saquen cada X años de nuestra casa”, afirma.
Charlas y actividades durante la semanaLa acampada no se limita a la pernoctación. Los participantes han elaborado un calendario de actividades y tareas para la jornada y tienen previsto incluir en los próximos días otras actividades como charlas, formaciones y debates sobre vivienda y lucha antirrepresiva, con la voluntad de que sirvan para profundizar en las reivindicaciones del movimiento y dar herramientas a los participantes.
La continuidad de la acampada se decidirá, en buena parte, a partir de la asamblea de este martes por la tarde y de la respuesta del Gobierno español al conjunto de reivindicaciones. En Madrid, mientras tanto, la Puerta del Sol continúa ocupada por centenares de personas y la acampada se ha consolidado como uno de los principales símbolos de la movilización desencadenada por el caso de Maricarmen. En Palma, la primera noche ha dejado una decena de tiendas instaladas en la plaza de España y un grupo de personas dispuestas a mantenerlas ocupadas. Y, según explica Albert, también una respuesta ciudadana que va más allá de los participantes habituales en las movilizaciones: “Hay gente de todas las edades que se acerca y nos dice que continuemos”.