La paradoja ibicenca: turistas 'de lujo' sin trabajadores para atenderlos

Se disparan las excedencias en la hotelería porque los fijos discontinuos o no encuentran habitación o no la pueden pagar, según UGT

30/03/2026

Ibiza“A muchos trabajadores ya no les vale la pena venir a Ibiza”. Quien se expresa con esta contundencia es Guadalupe López, secretaria general de Servicios y Consumo de UGT en las Pitiusas, sindicato mayoritario en los hoteles. Sus oficinas atienden entre 15 y 20 consultas diarias de trabajadores del sector, la mayoría para ver si pueden tramitar una excedencia. “La gente ya no puede venir a Ibiza porque no encuentran lugar donde estar, o no lo pueden pagar, y, como son fijos discontinuos, preguntan cómo pedir la excedencia”, explica la sindicalista. Según el convenio de hostelería, un fijo discontinuo se puede acoger a un período máximo de excedencia de dos años. “En algunos casos, el trabajador que consulta es porque ha encontrado un trabajo mejor en la Península; quizá no tan bien pagado como en Ibiza, pero con un coste de la vida mucho menor; en otros casos, simplemente, no encuentra lugar donde quedarse”, precisa Guadalupe López. El convenio de hostelería de Baleares es “el mejor de España”, según su criterio, con salarios que superan en cualquier caso los 1.700 euros brutos, para camareros, personal de cocina o camarera de piso; salarios que aumentarán este año un 4%.

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Pero, aun así, las cuentas no salen. Es fácil comprobar cómo el alquiler vacacional se ha comido el residencial en Ibiza. Si entráis, por ejemplo, al portal Idealista (líder absoluto en España, con más de 50 millones de visitas mensuales), encontraréis solo cuatro habitaciones en oferta para abril, entre 800 y 1.800 euros al mes; si repetís la búsqueda en mayo solo hay dos, y si buscáis habitación para junio, julio, agosto... La respuesta es cero. ‘Hemos mirado por todas partes, pero no hemos encontrado lo que buscas’, os anuncian los de Idealista con tipografía de titular y, por si no os ha quedado claro, os añaden un dibujo de un hombre mirando debajo de una alfombra sin encontrar nada. Si preguntáis a las agencias inmobiliarias, la respuesta será bastante parecida. En cambio, si en lugar de seleccionar en Idealista la pestaña ‘Alquilar’ elegís la que pone ‘Vacacional’, el resultado es bien diferente: ante vuestros ojos se desplegará un bello mosaico de fincas luminosas y piscinas de un azul encendido –no en vano, Ibiza tiene un censo de 10.800 piscinas–, que, obviamente, quedan lejos de las posibilidades de un trabajador. Y si se da el caso de que sois ricos, no os hagáis tampoco muchas ilusiones: para agosto en Idealista solo quedan cinco, de estas magníficas fincas, con precios alrededor de 7.000 euros la semana.

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Por su parte, la Federación Hotelera pitiusa niega que las excedencias sean ninguna novedad. “Es una circunstancia más que se añade al problema global”, considera el gerente de los hoteleros, Manuel Sendino. El portavoz reconoce que completar las plantillas es dificilísimo y, a veces, misión imposible. “Y entonces toca recortar servicios”, se lamenta. “Es un dolor de cabeza crónico. No sé si este año estamos peor o mejor que otros años, pero sí que sé que la dificultad de encontrar trabajadores se ha normalizado: falta personal de sala, de cocina, de habitaciones, de todo”. Ante esto, la mayor parte de empresas hoteleras ha establecido algún tipo de estrategia para proporcionar vivienda a los empleados: los hay que han construido edificios para alojarlos, los hay que alquilan edificios o pisos y los hay que destinan una parte de las habitaciones del hotel mismo al personal –como ha tenido que hacer, por ejemplo, el recién inaugurado Parador de Eivissa.

Mientras tanto, UGT denuncia las condiciones en las que tienen que vivir algunos trabajadores. “Hay hoteles que les dejan habitaciones a las que los empresarios bien seguro que no se meterían”, protesta Guadalupe López. “Habitaciones sin ventilación, con humedades, o al lado de las máquinas del aire o con tuberías que atraviesan el techo”. También les han llegado varios casos de “camas calientes”: un trabajador duerme de noche y otro ocupa la misma cama de día. Condiciones que desde el sindicato consideran “indignas”.

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Las caravanas, el último recurso

La última opción para alguien que no encuentra dónde alojarse es ingresar en alguno de los poblados de caravanas que, en los últimos años y muy rápidamente, han ido salpicando la geografía ibicenca, sobre todo alrededor de la capital. Este año, la temporada turística comenzará con un nuevo desalojo. El Juzgado de Primera Instancia número 5 de Ibiza ha fijado para el próximo 29 de abril el lanzamiento del campamento de caravanas ubicado en la zona de Can Misses, concretamente, en un solar entre el estadio Palladium Can Misses (donde juega la UD Ibiza) y la E-20, el segundo cinturón de ronda de Vila. Viven allí unas 80 personas. “¿A dónde irán a parar?”, se pregunta Guadalupe López. “A alguna parte tendrán que ir. Nos consta que algunos son trabajadores de la hotelería”.

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Es curioso que junto a un estadio de fútbol que lleva el nombre de Palladium crezca un campamento de caravanas. El monocultivo turístico ibicenco funciona como una paradoja. En filosofía y en matemáticas, una paradoja es un enunciado que lleva a dos conclusiones mutuamente contradictorias, pero de las cuales no se puede prescindir: Ibiza necesita trabajadores, pero no los puede alojar; quiere turismo de lujo, pero no lo puede atender con personal cualificado; no deja de crear riqueza, pero envía centenares de personas a vivir en caravanas. Ibiza se pretende joven, moderna, multicultural y abierta, pero las personas normales no tienen cabida.