San Antonio

Nofre Galmés: “Hace días que hago cantar a los clientes si quieren beber hierbas”

Fundado en 1960, El Porrón es una institución santantoniera que mantiene viva la tradición de las hogueras desde hace tres generaciones, con crítica social, fiesta popular y más de 250 personas reunidas cada víspera del día señalado

Nofre Galmés, responsable del bar El Porrón en Manacor
Sebastià Vanrell
16/01/2026
3 min

ManacorHablar del bar El Porrón en Manacor (abierto en 1960) es hacerlo de una auténtica institución santantoniera. De una cafetería pionera en la elaboración de las primeras hogueras de la ciudad, a mediados de los 60 y con figuras en 1968, con una clara influencia valenciana importada en los primeros años turísticos. Aunque, por decir toda la verdad, El Porrón era un bar de desfile, una de las primeras casas que quedaban fuera del núcleo, cerca del hospital privado que estuvo en funcionamiento hasta finales de la década de los 70 y que ahora es una residencia.

La organización de hogueras ya fue cosa de los padrinos "Los vecindarios de aquí con el padrino Ramón y la madrina Margalida empezaron", cuenta Nofre Galmés, orgulloso responsable familiar de El Porrón desde que con el cambio de siglo, en el año 2001, tomó la cafetería. "Los primeros eran todos de madera, hechos para tostar, juntar a los vecinos y hacer fiesta todos juntos", añade mientras recuerda cómo su padrino tuvo la idea de colocar una figura rellena de paja en un chándal y con una careta de demonio, imitando la tradición levantina.

La decoración del bar El Porrón en Manacor.

Las hogueras manacorenses, glosas incluidas, siempre tienen un carácter que destaca la magnificencia de las figuras y la artesanía voluntaria de una elaboración amateur y muy manual, con temáticas siempre irónicas. "Este año, aunque hasta el final no podamos decir qué pondremos encima, la hoguera será una crítica de lo que pensamos que va mal y que no funciona en Mallorca", en una clara referencia a la masificación de los últimos años.

Nofre lo hace con amigos, un grupo de una cincuentena de personas que el jueves tarde ya se ponen a trabajar: "a colocar leña a las todas ya hacer un poco el loco", sonríe. "La suerte es que justo al lado tenemos un amigo pizzero que, cuando nos ve cansados ​​y que sudamos, nos quita pizzas para hacer un poco de fiesta todos juntos".

Aunque para El Porrón la fiesta gorda sea día 16 de enero, la víspera de San Antonio: "Es importantísimo. Tenemos previsto servir meriendas a más de 250 personas a lo largo de la mañana. Posteriormente, tenemos pedidos almuerzos en dos turnos, el primero a la 13 h por 50 personas, el primero a la 13 h por 50 personas y el primero a la 13 h por 50 personas ritual que no cambia desde hace tres generaciones de la familia Galmés.

"Tenemos un espacio dedicado a Sant Antoni durante todo el año, pero es evidente que esto se amplía al llegar la semana grande". Hay cuadros, espejos, pinturas dedicadas al santo y muchas fotografías. "Nos las hacen llegar cada año y las colgamos. Enramillamos y colgamos las banderas. Para El Porrón Sant Antoni lo es todo", señala. "Hace días que toda la mañana hago cantar a la clientela. Si quieren hierbas, deben cantar obligatoriamente", bromea.

Una herencia sentida que no supone, sin embargo, la obligación de ganar ningún premio en el concurso anual de hogueras: "No hemos ganado muchas veces, hemos hecho según un par de picos, primeros en el 2004… pero no es algo que tampoco nos preocupe mucho. Lo hacemos para pasar gusto". Un trabajo, el del diseño, que comienza en octubre y que no se detuvo hasta pocas horas antes de 'plantar' las figuras sobre la tierra y la leña. "Antes empezábamos justo después del verano. Hay que tener en cuenta que trabajamos las noches y los domingos y tenemos poco tiempo; pero siempre lo sacamos".

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