Tribunales

"Si a un médico le pagaran esto por una guardia de 24 horas, no la haría"

700 abogados de Baleares trabajan en el turno de oficio por 150 euros; pese a la precariedad de la justicia gratuita, destacan la satisfacción personal que les genera

Letrero del turno de oficio en los juzgados de Palma
15/01/2026
4 min

PalmaDe los casi 4.000 abogados colegiados en las Islas Baleares, aproximadamente 700 –un 17,5%– están inscritos en el turno de guardia. Son los letrados que guían, asisten, asesoran y defienden a cualquier hora del día a los beneficiarios de la justicia gratuita, un derecho reservado a personas que cumplen unos límites económicos ya grupos considerados vulnerables.

Todos los abogados compaginan el turno de oficio con la actividad privada. Los entre 87 y 150 euros que reciben por una guardia de 24 horas en jurisdicciones como la violencia de género o penal no permiten la dedicación exclusiva. "Nos mueve la vocación de servicio a la ciudadanía, porque está muy mal pagado", certifica la vicedecana del Ilustre Colegio de Abogados de las Islas Baleares (ICAIB) y responsable del turno de oficio, Carmen López. Ella misma, con 34 años de experiencia, ejerce en la parte penal y menores. "Para mí la experiencia es muy enriquecedora; cada asunto es un reto", señala sobre la posibilidad de defender a menores, parte del Derecho casi exclusiva del turno de oficio.

De todas las edades

De los mitos en torno a los abogados de oficio, López desmiente la creencia de que se trata de profesionales "jóvenes y poco cualificados". "No es cierto, algunos han estado toda la vida ejerciendo y los hay de todas las edades", añade. En cuanto a su formación, se les exige un mínimo de tres años de experiencia y, en determinadas áreas, estudios específicos. "Las víctimas de violencia de género, por ejemplo, son atendidas por letrados preparadísimos, con una formación multidisciplinar que el colegio imparte", explica.

En 2024, la justicia gratuita volvió a batir un récord en Baleares. De 58.531 actuaciones, 34.211 se realizaron en el turno de oficio y 24.320 fueron asistencias a detenidos, equivalentes a siete cada hora, 160 al día. Más allá de la vocación, el ICAIB denuncia el "maltrato institucional y las condiciones precarias" a las que se enfrentan los abogados del turno de oficio: retrasos en los pagos "insuficientes" por parte del Ministerio de Justicia, burocracia excesiva y falta de recursos, como intérpretes y peritos, que dificultan el trabajo. Reclaman una ampliación de las coberturas frente a la obligatoriedad, ahora, de intentar llegar a acuerdos extrajudiciales. En definitiva, la Ley de Eficiencia Procesal (reorganizar, digitalizar y favorecer la mediación y el arbitraje) precisa "recursos económicos". "Se proyectan cambios, pero no se dotan", asevera López.

Lola Puertas está al corriente de todos estos cambios y de la precariedad, pero nunca ha dejado el turno de oficio. "Hace 30 años, cuando empezaba a ejercer, socializabas con sus compañeros e intercambiabas impresiones profesionales porque esperábamos juntos en los juzgados", recuerda sobre un proceso ahora mecanizado.

Siempre tuvo claro que formaría parte del turno de oficio. "Somos una fiel defensora de la justicia gratuita. Hacemos un trabajo muy digno, que no puede desaparecer y que exige implicación y compromiso", prosigue sobre una parte de sus funciones, entre las que valora más el aprendizaje personal que el profesional. "La mayor retribución que puedes recibir de una persona es algo tan sencillo como un abrazo y que te digan 'gracias' porque se han sentido bien asistidas, acompañadas en el proceso. Eso no lo pagan el dinero. La gente no sabe cómo funciona la Justicia. Necesita entender qué pasa y también que le expliquen lo que va a pasar, le expliquen qué pasará, ajeno", explica.

Entre sus recuerdos persiste el chico con problemas durante la juventud, que acabó en prisión y la llamó para todos sus procedimientos. "Con el tiempo, me dijo: 'qué habría sido de mi vida sin ti; estaría en prisión, perdido, sin futuro'. Y hoy tiene una vida normal", relata. Estas son las satisfacciones, aunque no obvia los "disgustos" cuando no ha sido posible que el juez dictaminara a favor de su defendido.

Cerca de la jubilación

Cata Montserrat tomó la decisión de formar parte del turno de oficio "mucho antes de estudiar la carrera". Ha sido 40 años: "Si miro lo que cobraba en 1985, he perdido dinero porque, por supuesto, no se ha actualizado al nivel del IPC. Si a un médico le pagaran esto por una guardia de 24 horas, no la haría". Además, la guardia puede extenderse otro día para asistir también al tribunal a una persona que primero ha pasado por comisaría. Cerca de la jubilación, a 66 años, se plantea darse de baja de algunos de los turnos (participa en varios) porque tiene citas judiciales marcadas para 2028. Su libreta de anécdotas es larga: el cliente que se negaba a seguir sus consejos y al que acabó consiguiendo una sentencia absolutoria cuando va las mujeres víctimas de violencia de género que le han agradecido lo aprendido sobre el propio Derecho; las hijas de algunas de ellas que siguen felicitándola las fechas señales, ahora ya convertidas en mujeres agradecidas. "Hubo una clienta que tenía un problema muy grave. Acabó ingresada en el psiquiátrico y yo era la única persona que podía ir a verla. Aún tengo relación con ella. La empatía y la confianza son fundamentales", añade. Su compañera, Lola Puertas, "charniega orgullosa", no olvida el día que su madre, a 88 años, al ver en televisión la llegada de migrantes en patera le dijo: "Hija, nunca dejes de luchar por ellos".

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