¿Ya habéis terminado la serie o todavía no la habéis empezado?
La concordancia de participio continúa viva en el catalán de Mallorca en muchos más contextos que en el resto del dominio lingüístico, aunque los datos actuales indican que el fenómeno pierde fuerza entre los hablantes jóvenes
PalmaHay discusiones lingüísticas que solo interesan a los filólogos y hay otras que, aunque muchos hablantes no lo sepan, aparecen constantemente en conversaciones cotidianas. Esta es una. Probablemente habéis oído (o habéis dicho vosotros mismos) frases como “la serie ya la he visto”, “las entradas todavía no las he compradas” y “ya nos hemos arreglado para salir”. Y probablemente estas frases también conviven, dentro de vuestro entorno más inmediato, con formas como ‘la he visto’, ‘las he comprado’ y ‘nos hemos arreglado’.
La concordancia
Desde el punto de vista estrictamente normativo, todas estas opciones son igualmente válidas. Ahora bien, desde una perspectiva gramatical no funcionan exactamente igual. En las primeras se produce uno de los fenómenos sintácticos más característicos del catalán (y especialmente del catalán de Mallorca): la concordancia de participio.
Este fenómeno consiste en el hecho de que el participio de los tiempos compuestos concuerde en género y número con el complemento directo o con el sujeto de algunos verbos. Así, en lugar de mantener la forma considerada no marcada (que en catalán es el masculino singular), el participio adopta los rasgos de otro elemento de la frase. Por eso podemos oír construcciones como ‘las entradas ya las he compradas’ (con el participio en femenino plural, igual que el complemento directo) y ‘esta novela aún no la he leída’ (con el participio en femenino singular).
Lenguas románicas
El funcionamiento de la concordancia de participio en catalán es bastante particular dentro del conjunto de lenguas románicas. En castellano, por ejemplo, la concordancia casi no existe en los tiempos compuestos. Nadie diría, porque no es gramatical en castellano, “las he compradas” ni “hemos llegadas”, el participio queda siempre invariable: ‘las he comprado’, ‘hemos llegado’.
En francés, en cambio, la situación es casi la contraria. Un francófono debe decir “
elles sont venues” y no “elles sont venu”, y también es habitual la concordancia con determinados complementos directos: ‘Les lettres que j’ai écrites’ (‘las cartas que he escritas’) y ‘les chansons que j’ai écoutées’ (‘las canciones que he escuchadas’).
Con el italiano pasa algo similar. Expresiones como ‘mi sono alzata
’ (‘me he alzada’), ‘l’ho sentita’ (‘la he sentida’) y ‘le ho comprate’ (‘las he compradas’) forman parte de la lengua estándar y suenan completamente normales.
Históricamente, el catalán había presentado más concordancia de participio que hoy, pero el fenómeno se fue reduciendo progresivamente en muchas variedades. Actualmente, en catalán general, la concordancia se mantiene sobre todo con pronombres débiles de tercera persona, especialmente femeninos. Por eso frases como ‘la película ya la he vista’ y ‘las fotos todavía no las he colgadas’ continúan siendo habituales en buena parte del dominio lingüístico.
En Mallorca
El catalán de Mallorca, sin embargo, conserva una casuística mucho más amplia. Por ejemplo, hay hablantes mallorquines que dicen espontáneamente “m’has avisada demasiado tarde” y “nos habrían engañadas si no hubiéramos partido pronto” y, por tanto, hacen concordar el participio con pronombres de primera persona. También es posible la concordancia con pronombres reflexivos: ‘Se han vestidas igual para salir’ y ‘te has arreglada mucho’.
Otro contexto especialmente característico en que el catalán mallorquín puede hacer la concordancia es el de las interrogativas y las relativas con el complemento directo delante del verbo. Por eso todavía se pueden oír frases como ‘qué fotos has colgadas hoy?’, ‘cuántos capítulos has mirado?’ y ‘la nota de voz que me has enviada no se oye bien’. Este tipo de construcciones son especialmente interesantes porque casi han desaparecido en muchas otras variedades del catalán.
También hay concordancia con verbos de cambio de estado o verbos inacusativos. Cuando alguien dice “la rueda ha reventada yendo hacia la universidad” y “no puede ser que la libreta haya desaparecido”, el participio concuerda con el sujeto. En estos casos, el catalán mallorquín conserva incluso restos del antiguo sistema de auxiliares del catalán, porque todavía hay hablantes que pueden decir “som arribades” en lugar de la forma “hem arribat”.
Este punto es especialmente relevante desde una perspectiva histórica. Diversos lingüistas han relacionado la concordancia de participio con el sistema de auxiliares de las lenguas románicas. Las lenguas que mantienen una alternancia entre ‘ser’ y ‘haber’, como el francés y el italiano, tienden a conservar más contextos de concordancia. En cambio, las lenguas que han generalizado el auxiliar ‘haber’, como el castellano, casi han eliminado el fenómeno.
Situación intermedia
El catalán se encuentra, una vez más, en una situación intermedia. A pesar de que hoy el auxiliar mayoritario es ‘haber’, el catalán mallorquín todavía conserva algunos usos residuales de ser con verbos como ‘llegar’ y ‘ir’. Igualmente, incluso cuando no selecciona el auxiliar ‘ser’, se continúa manteniendo la concordancia.
Ahora bien, hoy en día no todos los contextos tienen la misma vitalidad. Los estudios recientes sobre la concordancia de participio indican que las construcciones más aceptadas continúan siendo las que aparecen con pronombres átonos de tercera persona, especialmente femeninos. En cambio, otros tipos de concordancia (como ‘qué cosas has dicho?’ y ‘la chica que he visto’) son menos habituales, sobre todo entre hablantes jóvenes.
Esto no significa necesariamente que estas construcciones se consideren incorrectas (porque no lo son) ni tampoco que hayan desaparecido. Muchos hablantes todavía las identifican como propias o naturales cuando las oyen. Con todo, se producen menos que en las generaciones anteriores. Hoy, pues, parece que la concordancia de participio no es ni una regla rígida ni tampoco una reliquia folclórica, sino una posibilidad gramatical relativamente viva en catalán y, especialmente, en el catalán de Mallorca