La guardería, un ciclo educativo importante e infravalorado

Mientras que la oferta y demanda de plazas 0-3 sube, el sector defiende su papel fundamental en el desarrollo de los niños

Como norma general, pueden ir a la escoleta los bebés que tengan más de cuatro meses.
28/08/2025
6 min

PalmaEn España, la educación obligatoria comienza cuando el niño tiene seis años (primero de Primaria), aunque la mayoría de las familias escolarizan a sus hijos a tres años (cuarto de Infantil). Previamente, existe la etapa 0-3, que hasta hace pocos años era la desconocida a la que sólo un pequeño número de niños podía acceder. Todo ello en un contexto de gran variedad, con centros públicos, privados, concertados, de gestión directa e indirecta. Con la gratuidad de esta etapa iniciada por el Gobierno del Pacto y continuada por el PP, se ha disparado el número de solicitudes de plaza, pero las que existen no bastan para atender la demanda. Mientras, las profesionales de 0-3 no se sienten valoradas, y consideran que las guarderías aún se perciben como lugares donde dejar a los niños y niñas.

Ahora bien, en las guarderías se hace un trabajo esencial para afrontar las etapas formativas posteriores. "La LOMLOE dice que el ciclo 0-3 es educativo. Hay que tener en cuenta que, a la hora de entrar en la escuela con 3 años, hay una gran diferencia entre los niños que han estado con nosotros y los que no. Los nuestros tienen muchas ventajas en cuanto a rutinas adquiridas, autonomía y socialización", explica Xisca Arbós, directora de l'es.

En la mayoría de los centros 0-3 todos los niños y niñas hacen su camino sin que las profesionales les marquen un ritmo determinado. Su función es acompañarles en el progreso autónomo y, en su caso, guiarles. "Cada hijito hace su trayecto. El niño empieza a caminar, no porque yo lo haga andar, sino porque tiene la necesidad. Las personas que acompañamos debemos saber cómo poner la mirada en él para garantizar que el niño tenga la seguridad afectiva, esté bien atendido y quiera caminar. Busquerets de Maó.

Trabajo infravalorado

La profesional menorquina lamenta que, aunque empieza a haber un cambio de mentalidad en relación con las guarderías, queda camino hasta conseguir que tengan la misma valoración que el resto de centros educativos. "Es imposible atender a niños con las ratios altas que tenemos. Se ha anunciado la gratuidad sin tener en cuenta que se necesitan ratios bajos para atender la diversidad y que la educación que se da a todos los bebés debe ser de calidad. No basta con dejarlos en un lugar, sino que este lugar debe cumplir unos requisitos", expone.

El acompañamiento de niños pequeños requiere tiempo, tanto de espera como de intervención directa de los profesionales. "En un aula con siete niños de cuatro meses a un año faltan muchos momentos para atender a la individualidad, porque cada niño tiene su propio ritmo y necesidades", explica Mir.

Si bien la norma fija que, para acceder a la guardería, los niños deben tener cuatro meses como mínimo, también permite que, en casos excepcionales, se pueden escolarizar bebés de más de ocho semanas "Está muy pronto. Son muy pequeños para ir a una guardería, porque los primeros meses es necesario que el niño construya vínculo con la familia y, sobre todo, es necesario que la entrada de Mar vicedecana de la Facultad de Educación y jefe de estudios del grado de Educación Infantil. La etapa 0-3, añade, es fundamental en el desarrollo humano, al ser un período en el que la persona se forma a escala cognitiva, psicomotriz y emocional. "Son tres años en los que se avanza muchísimo", resume.

Los centros 0-3 no sólo acompañan a los niños, sino que también amparan a las familias en la nueva etapa vital de crianza. Esta intervención es clave en los casos de progenitores que carecen de una red familiar que les pueda apoyar. "Hay gente que viene de fuera, que no tiene nadie aquí, y nosotros validamos sus emociones, para que vean que lo hacen lo mejor que saben y que nadie ama tanto a sus hijos como ellos. Cada familia es un mundo y cada niño, por muy pequeño que sea, viene con una mochila que nosotros debemos atender", explica Susana Páramo, titular de las Islas Baleares (Adeipib), que lamenta que de cada vez reciben a niños más pequeños. "Con cuatro meses un niño debería estar en su casa. Les hacemos flotar, pero deberían estar con la familia", dice.

Pero también entiende que, si llegan bebés tan pequeños, es porque el modelo económico hace que muchas familias no puedan permitirse alargar el tiempo con sus hijos. Incluso llegan algunos que no han agotado la baja por maternidad. "Las guarderías, claro que ayudamos a conciliar, pero no somos espacios de conciliación, sino educativos. Nuestra función no es guardar. Hacemos un trabajo tan importante como el que se hace en las escuelas", reivindica.

Un ciclo precarizado

A pesar de la importancia del ciclo, las educadoras consideran que la diversidad de tipologías de centros, de gestión, de salarios (algunos mileuristas) y la carencia de normativas específicas, van en detrimento del niño. Por ejemplo, los centros 0-3 carecen de regulación de comedor, aunque muchos ofrecen el servicio. Disponer de un soporte legal es una reclamación histórica. "Si no ocurre ninguna desgracia es porque tenemos suerte", dice Páramo. Nadie les informa de cómo gestionar las alergias y cada centro obra según lo que cree, normalmente con pocas manos. "Puede haber un niño que sea alérgico a los frutos secos y justo en un momento en que te despistas coge uno y ya hay un desastre", indica la presidenta.

Las trabajadoras se enfrentan a estas dificultades y muchas de ellas, las que trabajan en guarderías externalizadas y privadas, lo hacen a cambio de los 1.611 euros brutos mensuales que da a las maestras el convenio estatal. "En Baleares tenemos tablas salariales diferentes, en función de si son de Menorca, de una guardería de la Conselleria, de un Ayuntamiento, externalizada o privada", expone la responsable de educación 0-3 de CCOO, Pepa Ramis. "Dentro de la misma categoría profesional hay diferencias de 600-700 euros mensuales, dependiendo del tipo de centro", dice. Actualmente, se prepara un convenio autonómico 0-3 que aspira a dignificar la profesión.

La función compensadora de las desigualdades que realizan las guarderías no siempre puede evitar que los cambios sociales impacten en el desarrollo de los niños. Donde más se nota es en el segundo ciclo de Infantil (3-6), donde los niños llegan con vicios adquiridos y que son difíciles de corregir si las familias no ayudan. El abuso de las pantallas es uno de los quebraderos de cabeza de los profesionales. "Muchos niños están enganchados, y tienen dificultades para hablar y socializar", explica Toni Perelló, maestro en el CEIP Ses Cases Noves, en Marratxí. "Hay niños que llegan sentados en el cochecito, con el chupete en la boca y el móvil en la mano", resume Joana Maria Mas, profesora de Infantil en el CEIP Ses Rotes Velles. "Cuando terminan las clases, ese niño que durante todo el día ha caminado le vuelves a ver sentado en el cochecito, con móvil y chupete", explica. Hay situaciones que sorprenden a los docentes. Consiguen que los niños se quiten el chupete, pero hay familias que en casa no lo respetan. "Todo el trabajo por el suelo", resume Arbós.

El alumnado de tres años ha cambiado mucho a lo largo de la última década. Ahora, explica Mas, hay niños "muy poco desarrollados", y con un retraso lingüístico que hace que charlen mal. La situación es tal que hay centros que han implantado programas de estimulación lingüística que realizan la logopeda o el tutor. Sin embargo, es a cambio de posponer otros contenidos que han dejado de ser prioritarios.

Cati Cebrián es pedagoga y miembro de la de Federación de Familias de Mallorca (FAPA). Defiende que, durante el primer año de vida, todo niño debería estar con su familia, aunque el modelo turístico no lo facilita. Cebrián señala que el aumento de la demanda de plazas 0-3 a raíz de la gratuidad "evidencia que había una necesidad que nunca se había resuelto". Según indica, es importante hacer mucha pedagogía para mostrar que las guarderías atienden a los niños, pero también a las familias. "Las guarderías son ambientes de cuidado, de apoyo, entornos amables donde el niño puede desarrollar sus habilidades con adultos formados para impulsarlas. Hay que trabajar para que toda la sociedad valore el gran trabajo que se hace a 0-3. Un trabajo indispensable", sentencia.

stats