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La directora de Enfermería de Son Espases dimite por desavenencias con la gerente

Natalia Vallés atribuye públicamente la renuncia a motivos personales, pero fuentes conocedoras del caso confirman el conflicto con Cristina Granados

Natalia
ARA Balears
10/09/2026 - 13:03 h.
4 min

PalmaLa directora de Enfermería de Son Espases, Natalia Vallés, ha presentado este jueves la renuncia al cargo por las desavenencias con la gerente del hospital, Cristina Granados. La salida abre una nueva grieta dentro de la cúpula del centro, tras la dimisión del director de Gestión y Servicios Generales, José Antonio Visedo, y de la denuncia de acoso laboral formulada por la exresponsable de Comunicación, Sabrina Vidal.

En la carta con la que ha comunicado la decisión a los cargos intermedios que dependían de ella, Vallés sostiene, en cambio, que deja el cargo por motivos “estrictamente personales”, porque trasladará su residencia a otra comunidad autónoma. La hasta ahora directora pide expresamente que la renuncia no “se utilice para hacer otro tipo de interpretaciones”. El IB-Salut también mantiene esta versión.

Fuentes conocedoras de la situación confirman, sin embargo, que detrás de la partida está el deterioro de la relación con Granados, versión confirmada también por Última Hora e Diario de Mallorca. Vallés abandona así la dirección de Enfermería tras más de dos años y medio en el cargo y en medio de la crisis que atraviesa el equipo directivo del hospital de referencia de las Baleares.

En su carta, Vallés explica que ha decidido emprender una nueva etapa profesional en otra ciudad. También traslada el agradecimiento a los profesionales con los que ha trabajado y hace “una mención especial a todo el equipo directivo de la gerencia de Son Espases, que con su esfuerzo y dedicación ha ayudado a impulsar los proyectos propuestos”.

Una cúpula marcada por las salidas

La renuncia llega justo dos semanas después de que José Antonio Visedo comunicara su voluntad de dejar la dirección de Gestión y Servicios Generales, después de un año y medio en el cargo. Su salida ya puso el foco sobre las tensiones existentes dentro del equipo directivo de Son Espases.

A estas dos bajas se añade el conflicto abierto por la denuncia pública de Sabrina Vidal, quien se definió como una “superviviente de la gerencia” y relató haber sufrido humillaciones durante su etapa como responsable de Comunicación del centro.

Vidal explicó que en las reuniones semanales había llegado a oír expresiones como “tú cállate, que no tienes ni idea” y que, durante la fotografía de Navidad del equipo directivo, le dijeron: “Tú no, tú vete”. La periodista aseguró que estas situaciones le habían provocado ataques de ansiedad, que había necesitado atención psicológica y que había estado dos meses de baja. Primero pidió un traslado a Son Llàtzer y finalmente abandonó el IB-Salut.

La exresponsable de Comunicación señaló directamente a Granados y sostuvo que el organismo sanitario conocía la situación. Como prueba, recordó que había pedido un cambio de centro y que el Servicio de Salud se lo había concedido.

Salut mantiene el apoyo a Granados

Las declaraciones de Vidal llegaron después de que el director general del IB-Salut, Javier Ureña, asegurara que en ningún momento se había planteado destituir a la gerente de Son Espases. Ureña defendió la trayectoria de Cristina Granados y su continuidad al frente del hospital.

“Tenemos una gerente con mucho conocimiento y experiencia; ha trabajado en muchos hospitales”, afirmó. El director general también aseguró que antiguos compañeros y subordinados de Granados hablaban de ella de manera “muy constructiva”, con buenos recuerdos y con la sensación de haber aprendido a su lado.

Ureña sí reconoció que en Son Espases había habido “algunas salidas”, pero remarcó que se trata del hospital con el equipo directivo más grande de Baleares y que algunos de los profesionales que habían dejado el centro no eran formalmente directivos.

“Ha habido salidas, algunas propuestas por la dirección y otras completamente atribuibles a circunstancias personales que, evidentemente, respetamos”, argumentó. También señaló que gestionar un centro con más de 6.000 profesionales, un presupuesto elevado y numerosos servicios “puede generar situaciones de tensión”.

En relación con el caso de Vidal, Ureña negó que el IB-Salut hubiera recibido ninguna denuncia por los canales internos o mediante el Servicio de Prevención de Riesgos Laborales, aunque admitió que se habían producido “desavenencias técnicas en el ámbito profesional”. Según su versión, el organismo le ofreció la posibilidad de cambiar de centro y Vidal continuó trabajando en Son Llàtzer hasta que decidió abandonar el servicio de Salud.

Vidal replicó que la investigación habría dependido de la misma gerente. Según explicó, le habían indicado que la actuación adecuada era constituir un grupo de investigación, pero correspondía a Granados encabezarlo o designar al responsable. “Es un sistema perverso”, denunció.

Sin explicaciones de la gerente

La polémica llegó esta semana a la junta de personal de Son Espases. La representación de los trabajadores rechazó aprobar un escrito de condena del presunto acoso porque la propuesta presentada por Satse no obtuvo la mayoría necesaria.

Granados no asistió a la reunión extraordinaria. El IB-Salut había comunicado previamente que la gerente no participaría porque consideraba que no correspondía abordar un caso que no constaba que se hubiera denunciado por los canales establecidos y que afectaba a una trabajadora que ya no formaba parte de la plantilla de Son Espases. La junta, por tanto, tampoco pudo reclamarle explicaciones.

La nueva dimisión deja todavía más debilitada a una cúpula directiva que Salut sigue defendiendo. Vallés se marcha invocando oficialmente razones personales, pero su salida se suma a una sucesión de bajas y conflictos que han situado la gestión de Granados bajo una presión creciente.

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