Cómo era Daniel Barjacoba, según su su hermano: "Era capaz de sacar un comentario ingenioso de la nada"
Manel Barjacoba, hermano pequeño del director de IB3 Ràdio, nos explica los secretos mejor guardados de su infancia
De jovencito, entre los 8 y 10 años, disfrutaba mucho de la serie de libros de terror Goosebumps, de R. L. Stine. Siendo ya un adolescente, escuchó en bucle el disco Californication, de Red Hot Chili Peppers. Durante la final de la Copa del Rey del 2003 que ganó el Mallorca, las cámaras captaron a un chico que corría hacia los jugadores, vestido de blanco, con un micrófono en la mano, para intentar conseguir las primeras declaraciones en medio de toda la alegría: “Aquel chico era mi hermano”, dice Manel Barjacoba, hermano pequeño del director de IB3 Radio, Daniel Barjacoba (nacido en Binissalem), a quien llaman Dani. Antes de todo, sin embargo, llegó Silvia, la hermana mayor, con quien Dani se lleva prácticamente un año: ella es del 1985 y él, del 1986. Efectivamente: este año es el año de los 40 de Dani. Y nos habla Manel, el pequeño de los tres, que es siete años más joven que el periodista.
Conserva muchos recuerdos de la infancia y adolescencia de Dani. Dice que era “un niño extremadamente alegre y muy curioso”, y que puede presumir de haber tenido sentido del humor e ingenio para hacer bromas desde muy pequeño, cosa que Manel aún admira. En casa, era sobre todo Silvia la que sufría las bromas: “Se querían mucho, pero Dani sabía cómo hacerla enfadar”. Podríamos decir que era un poco travieso. “Era (y aún ahora) una persona capaz de sacar un comentario ingenioso de la nada”.
También era extremadamente organizado: “No sé si decir que tenía una obsesión casi enfermiza”, dice entre risas: “Tenía cuadernos donde apuntaba las cosas que eran suyas. Si tenía cuatro camisetas, lo anotaba. Controlaba los ahorros, ¡estaba todo registrado!”. Esta mentalidad también se trasladó a la manera que tenía Dani de jugar a videojuegos; al menos, así como lo recuerda el hermano pequeño: “Jugaba mucho a Sonic, y tenía una libreta donde apuntaba los recorridos. Si perdía, anotaba si el camino era hacia la derecha o a la izquierda, y después repetía las indicaciones para superar el nivel”. Con Manel, Dani jugó bastante al FIFA: “Quitaba el volumen de los comentaristas y retransmitía él mismo el partido. Lo hacía, incluso, cuando jugaba solo”, recuerda.
El fútbol fue una de sus grandes pasiones. Jugó en la Escoleta de Binissalem y llegó a la categoría juvenil, pero se rompió los ligamentos cruzados (les ha pasado a los tres hermanos) y tuvo que dejar el fútbol. En ese momento, la radio ya formaba parte de su vida. Manel cuenta cómo empezó todo: “En un final de curso de la escuela, le pidieron que hiciera de narrador del acto. Lo hizo tan bien que lo invitaron a participar en Ràdio Robines, de Binissalem. Durante un tiempo hizo un programa musical en el que los vecinos hacían dedicatorias de canciones, y también hacían bromas telefónicas. Era un humor muy sano y muy gracioso”, recuerda.
Y hacia los dieciséis o diecisiete años llegó la oportunidad de colaborar con Radio Manía Mallorca. En ese momento, ya tenía clarísimo que quería estudiar Periodismo, que finalmente se ha convertido en su oficio: “Es una parte esencial de él”, dice Manel. Eso sí, continuaba haciendo bromas: “Estuve con él en la cabina durante la retransmisión de un partido del Mallorca. Era la época de Eurovisión Júnior. Y Dani me presentó en la conexión con los periodistas de Madrid como si fuera el representante de Mallorca en el festival. ¡Me hizo cantar no sé qué canción!”, recuerda el hermano pequeño.
Sobre Dani, asegura que es la persona a la que “toda la familia va a pedir consejos”, porque “sabe escuchar”. De hecho, lo asegura: “Con los años me he dado cuenta de que es una persona con la que puedes dialogar de cualquier tema. Incluso cuando no coincidimos, siempre acabas aprendiendo algo de las conversaciones que tenemos”.