“Lo primero que piden es el wifi”: así es la estancia de los migrantes en el puerto de Palma
Así son las instalaciones del puerto de Palma que acogen sólo a los hombres mayores de edad que llegan a la costa de Mallorca
Cerca de la sede de Baleària del puerto de Palma, donde cada año desembarcan miles de turistas en Mallorca, se aprecian unas carpas blancas con una excesiva protección policial en la entrada. Son las instalaciones que acogen sólo a los hombres migrantes mayores de edad que llegan a la costa de la isla durante 24 o, a veces, 48 horas antes de viajar hacia la Península –los menores van directamente a Son Tous y las mujeres con niños van a instalaciones de Cruz Roja. "Aquí no queda nadie, todos se van en muy poco tiempo", asevera un trabajador que guía a los medios de comunicación en las diferentes estancias. Desde que se abrieron estas instalaciones, en noviembre de 2025, en Mallorca ya han pasado 472 personas; 555, en el puerto de Eivissa, y 90, en Formentera.
Justo al entrar, junto a una pequeña cabina de control hay un cartel (en árabe, en francés, en inglés y en castellano) que destaca entre el blanco porque tiene un color para cada lengua y que prohíbe fumar. Devora, a mano izquierda, está el comedor, presidido por una pizarra. En francés pone 'bienvenidos' y, seguidamente, la clave del wifi, "lo primero que piden al llegar", según cuenta un trabajador. A las 23 horas la luz y el internet se apagan, la cena es a las 19 horas y la merienda, a las 7.30 h. Junto a estas normas escritas en color negro hay un cuadrado rojo todo escrito en mayúscula que prohíbe fumar, beber alcohol, tomar drogas y lavar la ropa en las duchas. También establece que sólo se pueden duchar hasta un máximo de 10 minutos. Pese a las órdenes estrictas, el delegado del gobierno español en las Islas, Alfonso Rodríguez, consideró que con la disponibilidad de wifi y de cargadores para enchufar los móviles "se gana en dignidad y se ofrece una mejor atención en clave humanitaria".
Al haber tecleado la clave del wifi y comprobado que funciona, "vemos muchos móviles con imágenes de las familias, con las que hablan por videollamadas", relata el trabajador. En ocasiones el personal también sale a las llamadas porque los migrantes quieren mostrar a las familias quién les atiende. Los trabajadores exponen que, algunos de ellos, se toman fotografías con el cartel que pone 'Welcome to Palma' que justamente se encuentra ante las carpas para notificar a los familiares que ya han llegado a España. Otro trabajador explica que, pese al viaje duro y las malas condiciones que han vivido en sus países, los hombres "llegan contentos". Así, asegura que muchos de los recién llegados tienen estudios universitarios y que, en sus países, son de clase 'media-alta'. Añade que los migrantes "tienen claro que no quieren quedarse en Mallorca" porque dicen que "hay mucha agua", afirma mientras se le escapa una carcajada.
Lo cuenta junto a un compañero que admite que no piden mucha información personal a los hombres porque si no se van "destruidos" en casa. "A veces pienso: si esto dura algo más me echo a llorar", dice. Normalmente hay seis trabajadores, pero en los días de máxima afluencia, como en dos ocasiones durante los últimos meses, en los que se han llegado a atender a 102 migrantes, llegan refuerzos.
Están ante una carpa que protege a los ordenadores de la Administración y también a algunos alimentos que se sirven fríos. Seguidamente hay un pasillo largo con carteles que señalizan las habitaciones y los baños portátiles existentes. Las habitaciones que pueden acoger hasta 80 y 56 personas huelen fuerte. Las literas están equipadas con colchones y almohadas antisépticos "para desinfectarlos mejor", según ha explicado una trabajadora. Los migrantes apenas tienen espacio donde poner las pertenencias. Sólo hay una estantería pequeña de cuatro estantes al final de cada pasillo de literas.
Las duchas están frente a los baños portátiles. Están dentro de una nave prefabricada pequeña pero alicatada. Es la sala que más se asemeja a una casa real. Tiene dos lavamanos con espejos y las duchas tienen plato y cortinas. Aun así, al salir de la ducha no hay mucho espacio en el que vestirse ni tampoco donde preservar la intimidad.
El gobierno no abandona Baleares
Las instalaciones de los puertos de Palma, Ibiza y Formentera se levantaron "gracias a la declaración de la emergencia migratoria en Baleares por parte de la Secretaría de Estado de Migraciones en septiembre, que supuso una inversión de 6,7 millones de euros", según recordó el delegado del gobierno español en las Islas, Alfonso Rodríguez.
El delegado ha agradecido la colaboración de todos los actores implicados en la atención de las personas migrantes, como la Policía Nacional, la Guardia Civil, Salvamento Marítimo y Cruz Roja, todos ellos con representación en la visita al puerto de Palma de este viernes. También ha destacado el papel de los ministerios de Interior y de Migraciones y la cesión de los espacios por parte de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB).
"Al contrario de lo que muchas veces se dice con excesiva ligereza que el gobierno abandona Baleares en el trabajo con el flujo migratorio, el gobierno se vuelca con multitud de recursos para desarrollar con dignidad la acogida en tráfico", ha reivindicado.
Solución a unas condiciones "terribles"
La profesora de Derecho Internacional de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y miembro del equipo directivo del Observatorio de Migraciones en el Mediterráneo Valentina Milano, presente en la visita, se ha mostrado satisfecha con las instalaciones portuarias. Éstas, apuntó, llegan después de meses en los que las entidades y colectivos que trabajan con los migrantes estuvieran "luchando y pidiendo" que se habilitaran.
Hasta ahora, la situación en la que se encontraban los migrantes que esperaban poder embarcarse en un ferry en dirección a la Península era "terrible". "Estaban sin ningún tipo de protección ni atención, dormían con temperaturas que eran inaceptables", recordó. Milano ha remarcado la importancia de que todos los actores que intervienen en la atención de las personas migrantes estén coordinados y ha subrayado que se necesitan "más recursos para realizar una intervención de mayor calidad".