Escaño 60

"Aquí no cabe todo el mundo" (pero 19 millones de turistas, sí)

Espoleado por Vox, el Gobierno no paga el precio de sus contradicciones ante la izquierda

La presidenta del Gobierno, Marga Prohens, en el pleno del Parlament del martes.
14/02/2026
4 min

Palma"Aquí no cabe todo el mundo" ha sido el mantra político de la semana. La presidenta del Gobierno, Marga Prohens, lo proclamó el martes en el pleno del Parlament, bajo la aprobación de la bancada de la derecha y de la extrema derecha. No caben los migrantes –sobre todo si son musulmanes– ni la memoria democrática, pero sí sobra espacio para los más de 19 millones de turistas –récord olímpico de 2025–, cientos de miles de coches y viviendas de alquiler vacacional. Hay tanto espacio que el Consell de Mallorca proclamó el jueves que ya no es necesario reducir el techo de plazas turísticas en la isla, mientras que el Govern proclama el milagro de la contención y la desestacionalización sin haber puesto en marcha ninguna medida ni una. ¿Qué vienen más turistas que nunca? Hay que alegrarse, porque el verano no se dispara y el negocio sube como la espuma en los meses que antes no iban llenos de visitantes. Ya se sabe que un mes vacío no es económicamente productivo. Como caben tantos visitantes, tampoco les subiremos la ecotasa, porque no debemos enfadar a los hoteleros. Y eso que Prohens lo ha anunciado un par de veces. En su defensa, puede decirse que el carro de los anuncios está lleno de iniciativas, de esta y de otras legislaturas, cuya huella sólo puede encontrarse en la hemeroteca.

Es mala suerte, pero en cuestiones de vivienda no ha habido todavía milagro alguno. La lista de espera por un piso público es ya de casi 10.000 personas y las fórmulas del Gobierno no han servido para nada. Charlar de emergencia queda ya corto, con cada vez más personas viviendo en la calle y en caravanas, las que tienen más suerte. Ahora bien, el consejero de Vivienda, José Luis Mateo, no se altera y repite una y otra vez la misma respuesta: hacemos mucho trabajo. Tal vez debería explicarse la diferencia entre medidas a corto, medio y largo plazo. Porque las necesidades vitales de las personas son a muy corto plazo y no parece que en este ámbito el trabajo sea efectivo, por mucho que Mateo se enfade ante las críticas y diga que los demás, aquellos del Pacto, no hicieron nada. Es una excusa de mal estudiante: si suspendes muchas, siempre puedes decir que a los demás de la clase tampoco les ha ido bien esta evaluación.

Adiós a la Ley de memoria

Podemos calificar la semana de destructiva a nivel democrático, porque la Ley de memoria está a punto de desaparecer gracias a los compromisos del PP con Vox. En este punto, el PP se ha comportado como un amante desleal, que ha prometido fidelidad según soplaba el viento. ¿Necesitamos investir a Prohens? Adiós a la Ley. ¿Necesitamos deshacer un lío legislativo que nos causaría muchos problemas? Viva la Ley y abrazo con la zurda. ¿Debemos aprobar algunas cositas pendientes, como abrir las puertas a una universidad privada? Ido llevada a la Ley otra vez. El PP ya dijo que esta norma le daba igual, más que el escaso puñado de diputados de extrema derecha que aún no han optado por el transfuguismo. "El problema no es recordar, sino imponer lo que debemos recordar", dijo el martes la diputada del PP Salomé Cabrera. Se ve que el relato que en España hubo un golpe de estado contra un gobierno legítimo en 1936 y que en lugares como Baleares miles de personas fueron ajusticiadas por el poder franquista es un recuerdo impuesto. Estaría bien saber qué le da ganas recordar a la señora Cabrera, que salió obediente al atril y dijo lo que los suyos y los demás esperaban oír. También habló de conocer la historia "de forma neutral". ¿Existe alguna neutralidad posible ante el incumplimiento de los derechos humanos? Quizás este discurso no sea muy bienvenido a lugares como Ucrania o Gaza, si se trata de hacer algo de demagogia.

Si algo se puede agradecer a la extrema derecha es su fiabilidad. No hay sorpresas. Vox es como un coche viejo que nunca se rompe, que, aunque sea poco a poco, siempre llega al mismo sitio. Quizás alguien se ha cansado un poco de las gracias del portavoz adjunto del partido, Sergio Rodríguez. De tantas que ha hecho, ha anestesiado la capacidad de escandalizarse de otros diputados y periodistas, que cada semana piensan que, como en la película, están atrapados en el día de la marmota.

El portaveu adjunt de Vox, Sergio Rodríguez.

Para empezar, Rodríguez tomó como pretexto a los comercios emblemáticos para lamentar la proliferación de kebabs. Clamó contra la pérdida de identidad cultural en castellano, como mandan los cánones del buen espanyolista. Mientras, el consejero de Empresa, Alejandro Sáenz de San Pedro, no desperdició otra oportunidad para demostrar que, pese a que el Parlamento no es precisamente el ágora de Atenas, él no llega ni a los mínimos exigibles para un representante institucional. Otro que nunca defrauda.

El conseller d'Empresa, Alejandro Sáenz de San Pedro.

En cuanto a la Ley de memoria, Rodríguez tampoco se desvió de su guión habitual, como si recitara alguna oración católica en la cruz del Valle de los Caídos: las leyes de memoria son una ocasión para la venganza por parte de los perdedores de la Guerra Civil; los ciudadanos se preocupan por otras cosas; la memoria democrática representa el sanchismo; la guerra no fue de buenos contra malos; y Franco hizo muchas viviendas y pantanos. Fin de la sofisticada argumentación. Pero la izquierda ya salió derrotada, con lamentos grandilocuentes que dejaron constancia de que ésta es ya una batalla perdida.

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