¿Qué entiende Prohens por ser "de aquí"?
En las últimas semanas, uno de los mantras racistas de las extremas derechas europeas –muchas veces comprado incluso por una parte de las izquierdas, como el laborismo británico– de defender "trabajo para los de aquí" ha sido reiterado por la máxima autoridad de nuestra comunidad, la presidenta Prohens, en distintos contextos.
Primero estuvo en Fitur, cuando el CEO de Meliá, Gabriel Escarrer, puso sobre la mesa su disponibilidad a llevar a Baleares su proyecto para facilitar la contratación de menores migrantes extutelados, es decir, aquellos jóvenes llegados en patera a Canarias, que una vez cumplen los 18 años, las administraciones suelen dejar desde la mesa. De repente salió la presidenta a cuestionar el ofrecimiento, porque "primero los de aquí". Me gustaría la misma contundencia cuando los hoteleros dicen que se oponen a la subida del impuesto turístico. Pero no.
Más recientemente, en el Parlament, el PP se ha sumado a otra de las iniciativas xenófobas y envenenadas de Vox, para exigir incentivos y bonificaciones fiscales para quienes contraten "españoles en lugar de inmigrantes", como si quienes migran desde cualquier otro territorio, nacional o extranjero, no fueran.
Todo esto no es ninguna novedad. Un siglo y medio antes de Trump, en un país hecho de colonos e inmigrantes como Estados Unidos surgió el discurso de "America for Americans", un grito xenófobo contra los irlandeses que llegaban a trabajar y encima eran católicos. Lo mismo ocurrió a principios del XX, contra italianos y judíos, y más tarde contra los caribeños y la comunidad latina… Y todo el tiempo, contra los afrodescendientes, que supongo que mejor para el interés de algunos se sientaban. el "British Jobs for British Workers" que en cierto modo Starmer mantiene; en Alemania con la extrema derecha de la AfD, o en Catalunya con el antecedente de Orriols, Plataforma per Catalunya, que nos advertía de que los inmigrantes "nos quitan el trabajo y hunden los salarios".
haber renunciado del todo a cambiar un modelo turístico que, además de insostenible, requiere cada año de unas 15.000 personas 'extra', porque las que hay aquí no bastan, sobre todo si seguimos batiendo récord de turistas. 600.000 afiliados y afiliadas a la Seguridad Social. Una tasa de paro tan y tan baja que unos días el Gobierno la utiliza para presumir, y otros, para pegar contra las personas migrantes, por lo que se ve.
¿Qué necesidad hay de todo esto? ¿Ha escuchado qué piensan los empresarios y sus patronales del proceso de regularización, totalmente favorables? Por cierto, cuántos empresarios, comerciantes, etc. 'de aquí' son 'de aquí'? Me sabe mal sospechar que la presidenta lo sabe, pero que ha tomado partido por la extrema derecha en una deriva que sinceramente me preocupa, porque no sé hacia dónde nos lleva como comunidad humana.
¿Qué entiende, la presidenta, por ser 'de aquí'? ¿Dónde pones la raya en una tierra en la que dos de cada cuatro personas han nacido fuera –una en la Península y otra en otro país–, y la mitad de los que hemos nacido aquí somos hijos de la inmigración? Obligará al vicepresidente Costa a los diputados de la ultraderecha a aprender catalán, ¿cómo propone para los inmigrantes que se regularicen? Por cierto, ¿cómo piensa hacerlo, si en estos momentos, con un 50% más de población que en el año 2000, hay menos recursos para aprender catalán que entonces?
Quizás si los gobernantes dejaran de hacer discursos xenófobos y se dedicaran a desplegar políticas de integración y convivencia –que nunca han existido en Baleares– que son las de su competencia, en lugar de apelar a 'papá Frontex', quizás no estaríamos aquí. Esto significa trabajar por el conocimiento y el respeto mutuo, sin el cual no es posible ser ni de aquí ni de ninguna parte, en lugar de seguir criminalizando la inmigración. Supongo que si los criminalizamos, se nos hace más fácil digerir que más de 1.000 personas murieran o desaparecieran el año pasado tratando de llegar a nuestras costas. Todo esto, sin pésame público ni minutos de silencio. Será porque los cadáveres molestan, en la superpotencia turística que somos. O porque no eran 'de ahí'.
Vomitar este tipo de discursos está mal en cualquier contexto, pero hacerlo aquí, y seguir hablando de 'la inmigración' en tercera persona, como si fuera un ovni, en Baleares, es tan delirante como irresponsable. De verdad, dejamos de contaminar desde el poder la convivencia social. Dejemos en paz a las personas que simplemente quieren trabajar y disfrutar de una vida digna, y centrémonos en construir comunidad.