Una señal, de momento

Un destello de luz. ¡Zap! Un instante de energía que queda registrado en un tanque de xenón líquido, un kilómetro y medio bajo tierra en Dakota del Sur, la noche del 16 de junio de 2023. Tres años después, el equipo que lo detectó sale a explicarlo al mundo. “Hemos descubierto la materia oscura”, dirían, si se tratara de una obra de ciencia ficción. En la realidad, los investigadores han salido a decir: “De momento, es una observación que necesita validación”.

El detector utilizado se llama LZ (LUX-ZEPLIN) y tiene la misión de cazar materia oscura. Esta sustancia invisible, que no emite ni absorbe luz, constituye aproximadamente el 85% de toda la materia del universo. Sabemos que existe desde los años treinta, cuando Fritz Zwicky calculó que los cúmulos de galaxias giraban demasiado rápido para la materia visible que contenían. En los años setenta, Vera Rubin lo confirmó midiendo las curvas de rotación de las galaxias espirales. Noventa años después, todavía no sabemos qué es.

Cargando
No hay anuncios

Una hipótesis clásica son las WIMP, siglas en inglés para ‘partículas masivas débilmente interactuantes’. Serían partículas pesadas, teóricamente observables si chocan con un núcleo atómico. Para detectar estos choques el equipo de LZ llenó un tanque con diez toneladas de xenón ultrapuro, lo enterró en una antigua mina de oro y lo rodeó de capas de blindaje para filtrar todo el ruido cósmico. En doscientos veinte días de observación, un destello destacó por encima del fondo: un rebote nuclear de 248 keV (un mosquito volando lleva millones de veces más energía cinética), compatible con una WIMP de unos 1.000 GeV, mil veces más pesada que un protón.

La probabilidad estudiada por los investigadores de que esta observación sea real y significativa no llega a los estándares del campo todavía. De ahí la revisión larga de los datos y la prudencia del equipo científico. La confirmación, si llega, vendrá de otros experimentos: XENON, laboratorio nacional italiano del Gran Sasso, y PandaX, detector de partículas chino en Jinping.

Cargando
No hay anuncios

El equipo reconoce otra debilidad metodológica. Habitualmente, para evitar sesgos, los analistas inyectan eventos falsos en sus propios datos y no los identifican hasta el final: es la técnica del salting, una forma de obligarse a trabajar a ciegas, similar a la administración de nuevos fármacos durante los ensayos clínicos. Esta vez, los eventos simulados no cubrían la zona de alta energía donde apareció el destello en cuestión. No invalida el resultado, pero pide más prudencia.

Este destello, que ha necesitado tres años de escrutinio para llegar al público, todavía puede no significar nada. Pero el hecho de que tengamos que esperar a su confirmación, y no aceptarlo a la primera, es lo que separa el conocimiento del rumor. En un campo en el que el objeto de estudio es la materia cosmológica del universo, no vendrá de un año adelante o un año atrás.