Salida de emergencia

La saturación, 'que'est-ce que c'est'?

16/02/2026
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El año pasado, Baleares batió nuevamente récords: más de 19 millones de turistas, un volumen que representa un incremento del 1,73% respecto a 2024. En el artículo de Maria Llull en el ARA Baleares tiene toda la información al respecto, así como un repaso muy interesante a la actitud del Gobierno en relación con la saturación turística: en dos años, ha pasado de anunciar con toda la trompetería un gran Pacto por la sostenibilidad a, simplemente, no hablar: ni de sostenibilidad, ni de saturación, ni de Pacto. Ni de subir la ecotasa, ni de limitar el número de coches de alquiler. Nada se ha hecho, y ahora que la situación (como era de prever) se ha agravado, la opción que se toma no es exactamente el silencio, sino sacar pecho de la bonanza de la actividad turística. Hace dos años, cuando teníamos 17,8 millones de turistas, la presidenta Prohens afirmaba que "llegar a 20 millones no es sostenible", y se presentaba a sí misma como la primera presidenta de Baleares que se comprometía contra la masificación, si bien su predecesora, Francina Armengol, ya había hecho políticas en este sentido. Ahora que ya vamos por los 19.053.592 (los datos son del Instituto Balear de Estadística, Ibestat), la presidenta y su Gobierno se felicitan a sí mismos por haber "cambiado el rumbo del turismo" (¿hacia dónde?) y haber alcanzado "la desestacionalización".

La desestacionalización habrá resultado ser una (otra) de las grandes trampas en el solitario que nos hemos hecho en relación con el turismo. Hace unos días, la entidad Terraferida -que ha protagonizado un retorno a la actividad tan necesario como melancólico por la realidad dolorosa que le ha motivado- divulgaba en las redes otro dato oficial del Ibestat. Se trata del indicador de presión humana, un gráfico que permite comprobar cómo en invierno del 2025 hubo más millones de personas en Baleares que en agosto del 2000. A la contundencia del dato, Terraferida añadía una advertencia rotundo: "Mallorca tiene suelo urbanizable para edificar más de 5.

En efecto, ahora ya podemos confirmar que el Pacto por la sostenibilidad fue tan sólo una típica maniobra de distracción para sacar adelante el verdadero plan de la legislatura, que no es otro que dar luz verde a una nueva etapa de construcción desbocada. La Ley de simplificación administrativa y la Ley de obtención de suelo, sumadas a un decreto ley que permite duplicar los pisos que pueden construirse en cada solar en Palma, constituyen un entramado jurídico encaminado a favorecer la especulación, ya sea por parte de promotores autóctonos o por parte de externos. Desde las pequeñas inmobiliarias instaladas por aventureros que vienen a probar suerte hasta los grandes fondos buitre internacionales, todo el mundo sabe que estas Islas se han convertido en una ganga para los vividores sedientos de dinero fácil. Esta maniobra político-administrativa para acabar de vender estas Islas a las que quiera comprarlas se ha justificado, con todo el cinismo, como una respuesta a la emergencia de la vivienda.

Mientras, también el Gobierno alimenta discursos xenófobos de baja intensidad (cuando los hace el PP) y de mayor intensidad (cuando vienen de Vox) por echarle la culpa a los inmigrantes de que los jóvenes y las familias trabajadoras no encuentren un lugar digno donde vivir que se puedan pagar, un derecho constitucional que vemos reventado cada día. La desestacionalización, que en algún momento quisimos creer que consistía en organizar una industria turística e inmobiliaria ordenadas, ha acabado queriendo decir que cada día del año sea como el día más potente de agosto. Por lo que respecta a la saturación, es un titular de hace dos años.

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