Orgullo del Orgullo
PalmaLa avaricia humana no tiene límites y el Ayuntamiento de Palma es un buen ejemplo de ello. Basta escuchar un pleno para confirmar que al gobierno municipal no le gustan mucho los colectivos que están en los márgenes de lo que considera una sociedad decente. Cort no ha mostrado mucha estima por los inmigrantes, los habitantes de chabolas, los caravanaistas ni por los artistas de calle –en este punto conviene hacer un inciso: si no es muy, muy, muy caro, para el Ayuntamiento no es arte.
Ahora ha llegado el turno del colectivo LGTBIQ+. Después de que Ben Amics decidiera cancelar la verbena del Día del Orgullo por la parálisis organizativa de Cort, el Ayuntamiento se desmarca ahora con su propia verbena. El problema es que los responsables municipales, encabezados por Jaime Martínez, pretenden mercantilizar cualquier iniciativa. Además, la verbena del Orgullo también puede servir para atraer guiris. Todo son ganancias. Incluso se podría convencer a la extrema derecha de que no pasa nada por poner banderas de colores por un día. Todo por hacer caja.
Ben Amics ha recordado algo muy importante a los señores y señoras del PP: la reivindicación no tiene precio. Y la reivindicación del Orgullo va mucho más allá del pinkwashing y de la pose. El Orgullo es una celebración de los derechos que se han alcanzado, una llamada por los que aún faltan y un clamor, porque hay países donde la orientación sexual no es tan solo motivo de marginación, sino una cuestión de vida o muerte.
Los responsables de Cort han dado muestras sobradas de que no representan a todos los palmesanos, sino solo a los que les gustan, que normalmente son los que van bien peinados y arreglados, y que van a misa los domingos. “Cort no permitirá que una decisión unilateral [la de Ben Amics] impida la celebración de todo un colectivo”, dijo la concejala Lourdes Roca, dispuesta a sacar adelante la verbena del Ayuntamiento. Lo que Roca hace ver que no sabe es que son precisamente las entidades que desde hace décadas pican piedra en la lucha por los derechos quienes representan “todo un colectivo” y no un equipo de gobierno que solo se acuerda de las personas cuando las necesita para el decorado de sus fotos.
Con este panorama, ir a la manifestación del Orgullo, hacer que sea una protesta masiva, es más importante que muchos otros años. Seguro que la verbena de Cort estará llena de gente, de turistas con ganas de fiesta. Pero también estará vacía de sentido.