Menorca vive una situación hídrica delicada y el agua es un recurso cada vez más escaso

Conxa Juanola Pons
hace 8 min
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PalmaIgual que en toda Menorca, el exceso de consumo y el despilfarro por parte de algunos grandes consumidores han hecho que la situación de las reservas de agua de los pozos sea cada vez más difícil y la actualización del estado de los acuíferos así lo confirma, desgraciadamente.Es dentro de este contexto que en el año 2016 Ara Maó impulsó una propuesta de reordenación de tarifas que persigue que quien hace un mal uso pague más, mientras que los ciudadanos que tienen un consumo razonable vean reconocida su colaboración con una rebaja en el precio de la factura del agua.Después de sortear recursos judiciales de quienes defienden a los grandes consumidores, ahora se ha reanudado esta cuestión en el marco de los acuerdos de negociación entre el actual gobierno municipal y Ara Maó para aprobar los presupuestos. Nuestra agrupación de electores ha puesto como condiciones una serie de medidas dirigidas a abordar la problemática del agua en el origen.Por estos motivos, en el pleno del mes de mayo, se llevará a aprobación definitiva esta reordenación de tarifas que persigue acabar con el despilfarro de unos pocos que nos perjudican a todos y ayudar a los ciudadanos que hacen un buen uso de ellas.Así, los primeros tramos verán rebajado el precio del agua y los últimos verán un aumento progresivo y significativo con el objetivo de que provoque un cambio de mentalidad en los usos excesivos. Jardines tropicales, césped, piscinas descontroladas, agua para limpiar vehículos de alquiler y embarcaciones, así como cualquier uso no necesario será el objetivo de este aumento.Porque no todos los consumos se pueden tratar igual. No es aceptable que en una isla con recursos hídricos limitados se continúe consumiendo agua de manera desproporcionada sin consecuencias. Quien malgasta agua o hace un uso excesivo debe pagar más. No como una penalización arbitraria, sino como una cuestión de justicia ambiental y de responsabilidad social.Menorca vive una situación hídrica delicada y el agua es un recurso cada vez más escaso. Precisamente por eso, la nueva estructura tarifaria incorpora un elemento que sí merece ser defendido: la reducción de los primeros tramos de consumo.Esto se suma a otro de los acuerdos que se ha negociado: la puesta en marcha de las desnitrificadoras de Malbúger y de Sant Climent ha de servir para alcanzar el objetivo de dotar de agua con los parámetros que marca sanidad a todo el municipio.Menorca no puede permitirse continuar actuando como si el agua fuera infinita. Cada verano es más evidente la tensión sobre los acuíferos, el impacto del crecimiento turístico y la necesidad urgente de abordar la situación con criterios de sostenibilidad. La ciudadanía debe actuar con conciencia y las instituciones deben impulsar las políticas para mejorar la situación.Hay que seguir impulsando otras acciones, como la mejora de las conexiones, la reducción de pérdidas, el control de pozos ilegales, los contadores en los grandes regadíos, la revisión de crecimientos turísticos, el aprovechamiento de aguas residuales y la recogida de agua de lluvia, entre otras. En diversos casos, se ha de conseguir implicar a otras administraciones públicas. Pero en la reordenación de las tarifas, los ayuntamientos tienen plenas competencias y pueden intervenir con rapidez.Concha Juanola Pons

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