Biel Vives

El lobo muda los dientes, pero no los pensamientos

Decía Ludwig Wittgenstein que “los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”. Una lengua es mucho más que una herramienta de comunicación, es una expresión cultural, un símbolo, una identidad. Cuando una lengua muere, desaparece para siempre una manera de entender el mundo y un patrimonio cultural de valor incalculable.

Es evidente que la lengua catalana se encuentra en proceso de regresión. Cada día que pasa, el catalán tiene menos presencia en las instituciones públicas, menos presencia en la calle, menos presencia en los negocios y ahora, gracias a las políticas del Gobierno de las Islas Baleares, también tiene menos presencia en la escuela, último bastión verdadero en la supervivencia de la lengua.

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¿Qué acciones ha llevado a cabo el Gobierno hasta ahora? Instauración de un Plan de segregación lingüística que arrincona aún más el catalán, rebaja del nivel para adquirir los títulos de certificación, exenciones del requisito de catalán para cubrir puestos de trabajo, bilingüismo forzado… ¿Cuál es el objetivo que persiguen todas estas acciones? Minorizar el catalán hasta convertirlo en una lengua de segunda, en una lengua folclorizada y de uso exclusivamente doméstico.

Puede parecer que no, porque el Partido Popular ha mejorado en disimulo, pero no estamos mejor que en la nefasta época del TIL del infame presidente José Ramón Bauzá. Tal vez los ataques al catalán no son tan frontales ni explícitos, pero son igualmente letales. La presidenta Margalida Prohens y el conseller Antoni Vera no asaltan las murallas de Troya, pero construyen el caballo con ansia y sin descanso. En lugar de encubrir uno de los tesoros más preciados que tiene esta tierra, lo persiguen y lo perjudican para mantener un gobierno cada día más sumiso a la extrema derecha, heredera de un pasado ominoso.

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No se puede amar aquello que se desconoce. Las escuelas de las Islas Baleares han sido el refugio de la lengua catalana, el lugar donde los niños han aprendido a conocerla, a dominarla, a apreciarla y, en definitiva, a sentirla como algo propio. Hoy en día, las escuelas representan el único espacio donde niños venidos de todos los rincones del mundo tienen la oportunidad de aprender y usar el catalán. Privarles de ello es eliminar la última posibilidad que tienen de estar en contacto con la lengua de la tierra que los ha acogido. ¿Dónde aprenderán el catalán, si sus familias no lo hablan? ¿Dónde lo practicarán, si en la calle cada vez lo usa menos gente? ¿Qué valor le darán, si ven que el gobierno que se supone que debe protegerlo lo desprecia continuamente?

El sindicato UOB Ensenyament nació contra el TIL y se mantiene incólume en la defensa de la lengua catalana. Para nosotros, defenderla es más que un principio no negociable: es una necesidad y una urgencia. Churchill prometió a los suyos que lucharía hasta el final, en todos los ámbitos y costase lo que costase, contra la Alemania nazi. UOB Ensenyament luchará hasta el final, en todos los ámbitos y cueste lo que cueste, contra cualquier gobierno que ataque la lengua catalana.