El 'kit' y la supervivencia

09/01/2026
Dirección del semanario
2 min

Mientras observamos cuál hacen los llamados líderes mundiales –ahora mismo ególatras con intereses espurios, obsesionados en repartirse la tarta internacional–, asistimos, casi anestesiados, a un espectáculo obsceno. Hay países atacados, otros amenazados, genocidios cometidos a plena luz del día, como el de Gaza. Esto, con un derecho internacional que se pisa con arrogancia mientras, además, quienes están muy interesados ​​en vulnerarlo comienzan, obviamente, por desacreditarlo ante micrófonos de alcance mundial. Sí, todo esto ocurre ante nosotros, retransmitido, comentado, banalizado hasta decir basta.

Mientras tanto, los más "afortunados", los ciudadanos de aquellos países europeos que no están directamente bajo las bombas, también nos miramos con una mezcla de escepticismo y recelo el famoso kit de supervivencia que la Unión Europea nos recomendó hace más de medio año: agua potable para 72 horas, medicamentos básicos, linternas, baterías, víveres para tres días. De vez en cuando lo recuerdan, como quien pasa lista. Pero nadie nos dice cuál es exactamente la amenaza que hace tan necesario éste kit.

¿Es por si a Trump, Putin, Netanyahu o Xi Jinping les rota para apuntar aparte o banda y te toca? ¿Es por si los conflictos que hoy vemos lejanos deciden acercarse algo más? ¿O es por si un portaaviones nuclear estadounidense, como el Gerald R. Ford, el mismo que lideró el ataque por mar a Venezuela después de haber estado, en el mes de octubre, seis días fondeado en la bahía de Palma con miles de soldados paseando, comprando y saliendo de marcha por otros, en vez de continuar rumbo hacia otra demuestra.

Palma ya lo ha vivido, todo esto. No queda tan lejos el tiempo en que las tropas estadounidenses formaban parte del paisaje urbano, los soldados bajaban al Barrio Chino buscando prostitución –como retrató Christer Strömholm–, la cima del Puig Major –la cima de la isla– estaba ocupada por los americanos, y los portaaviones eran presencia habitual en la bahía. La militarización no es ninguna ficción; es memoria reciente.

Tiene nada que ver con todo esto la recomendación de tener el kit? ¿Qué hago yo con el kit de supervivencia en Llucmajor? ¿De qué sirve realmente? De servido de nada a los berlineses tener un kit de emergencia cuando han pasado días y días sin electricidad, ¿muriéndose de frío en medio del apagón? ¿Sirve para sobrevivir o sólo para no entrar en pánico?

Lo cierto es que sabemos muy poco de lo que ocurre realmente, y nada de lo que va a pasar. Y, sin embargo, seguimos consumiendo, celebrando, viajando, viviendo como una generación Belle Époque, convencida de que la fiesta no acabará nunca. También esto conviene a los grandes poderes. Y por eso quizás no nos expliquen cuál es la amenaza principal entre tantas como vemos, pero nos dan una lista de cosas a poner en una mochila. No nos hablan de causas, pero nos recomiendan pilas. No nos ofrecen paz, pero nos piden previsión. Y así, entre la ignorancia y el miedo, seguimos adelante. Eso sí, con el kit de supervivencia preparado.

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