Elsie Clews Parsons

08/01/2026
4 min

La locomotora era una Nasmyth & Wilson serie 25. El rodaje era 2-2-0; o sea que tenía dos ejes portantes delanteros, dos ejes tractores y ningún eje llevando detrás. En realidad es una locomotora-tender, es decir incorporaba el carbón y el agua en un mismo chasis, por tanto, no llevaba un tendero remolcado, como sucede en las locomotoras más grandes. Comenzó a resbalar sobre las vías húmedas con un crujido de hierro sobre hierro; un bocadillo de humo negro y espeso llenó los andenes de la estación Central de Palma. Las paredes y el suelo estaban llenos de una carboniza fina que entraba en la nariz.

Eran las ocho en punto de una mañana fría y lluviosa, cuando el maquinista de la San Lorenzo hizo sonar aquel silbato estridente y característico de la salida de la estación. En el vagón de primera clase viajaba una señora de unos cincuenta años, que llamaba bastante la atención al resto de los humildes viajeros. Aquel gorro verde de ancho vuelo y el abrigo de pieles exóticas no dejaban a nadie indiferente. La misteriosa pasajera era esbelta, de piel fina y blanca y hablaba castellano con fuerte acento yanqui. Realmente, ese mes de febrero de 1928 hizo mucho frío en Mallorca, pero la posibilidad de encontrar pistas o materiales que le ayudaran en sus investigaciones referidas a las costumbres, los ritos y las posibles influencias recibidas por las tribus nativas de Nuevo México y otros territorios que habían formado parte de los Estados Unidos Mexicanos mantenían encendido la de en Mallorca. El empuje definitivo lo obtuvo estando en Barcelona al saber que en Artà había una revista de folclore, la primera en lengua catalana, editada por un maestro y folklorista que nombraba Andreu Ferrer i Ginard. Se trataba de Tesoro de los Abuelos (1922-1928), una revista de prestigio cuyo objetivo era recopilar y preservar el corpus folclórico de Mallorca. La estancia en las villas de Petra y San Lorenzo pretendía captar las posibles relaciones entre la cultura mallorquina que los frailes –con Junípero Serra al frente– llevaron a Nuevo México con las costumbres de los pueblos nativos que fueron evangelizados por los misioneros. Al año siguiente saldría publicada su obra de temática antropológica titulada The social organization of the Tewa of New Mexico. ¿Las costumbres que habían introducido los misioneros franciscanos en Nuevo México a lo largo de los siglos habían influido en la cultura indígena? Elsie buscaba sus raíces, ¿cómo indican Valriu y Ramis?

Personalmente hacía tiempo que quería escribir sobre Elsie Worthington Clews Parsons. Lo supe el día que Caterina Valriu me habló de ello, mientras investigaba para escribir un artículo titulado Los folcloristas extranjeros en las Islas Baleares (siglos XIX y XX): ¿en busca del exotismo? Quedé fascinado por la 'intuición' de esa mujer. Caterina no ha sido la única folklorista que la ha buscado; Andreu Ramis, Margalida Coll y Josep Nicolau también han mantenido encendida la curiosidad por esta antropóloga y folklorista norteamericana de primer orden, considerada una figura clave en el estudio moderno del folclore y de las culturas indígenas de Norteamérica. Y no sólo fue una figura con una importante obra sobre los indígenas, fue también una voz muy avanzada en cuestiones de género, levantó su voz crítica hacia los modelos familiares rígidos y patriarcales de la sociedad occidental.

Mientras miraba por la ventana del vagón las primeras flores de almendro del Pla de Mallorca, Elsie pensaba lo curioso y complejo que era el destino de las personas. Desde su doctorado en la Universidad de Columbia en sociología, el encuentro y el posterior estudio de la obra de Franz Boas y el cargo de presidenta de la prestigiosa American Folklore Society no había parado de estudiar y formarse, salvo los primeros siete años de matrimonio en los que tuvo y crió a sus dos hijos. El rótulo del andén indicaba que estaban en Manacor, su destino ya estaba más cerca. ¿Qué encontraría? El primer trayecto había durado casi tres horas y había quedado fascinada por aquella gente que compartía vagón con ella. Pensó que tenía frente al Mediterráneo en estado puro.

Al estudiar la personalidad y la obra que escribió Parsons, que murió en 1941, encontramos a una mujer implacablemente moderna. Feminista pionera, antropóloga eminente y crítica social ardiente, desafió a los estadounidenses a desarrollar acuerdos de género, familia y sociales flexibles y dinámicos que se adaptaran al nuevo siglo que comenzaba. Parsons aportó a la antropología un deseo apasionado de educar al gran público para que aceptara la pluralidad y la diversidad sexual y social.

El trayecto hasta Artà transcurrió relativamente pronto. Había sido un viaje largo y bastante incómodo desde Ciudad, pero ella estaba acostumbrada a toda casta de vicisitudes. Sus largos viajes por el mundo le habían endurecido en todos los sentidos. Andreu Ferrer fue a la estación del camino de hierro para recibirla. No acababa de creérselo, que pudiera tener aquella mujer en su casa, en su pueblo. Fue una visita breve, discreta y sin proyección pública. De hecho, la prensa local ni se enteró. Ferrer dio noticia a sus revistas: Tesoro de los Abuelos y Levante. También saldría una pequeña reseña en 'Nuestra Tierra'. Hoy en día, nos sorprende –teniendo en cuenta la importancia y la proyección internacional de Parsons– que su visita pasara tan desapercibida. Nos queda la pregunta: ¿Sacó provecho y encontró materiales etnográficos que le ayudaran en su búsqueda? Por el momento nos quedaremos con nuestra fascinación por el personaje y con la cata de su extraordinaria experiencia vital.

Elsie vino a Mallorca a buscar respuestas y pistas para reconstruir y entender a una gente que había quedado eclipsada por la modernidad que avanzaba a golpes de motores, carbón y petróleo. Un progreso imparable. Su historia, esta historia, con los nativos americanos la siente como mía. La globalización, la digitalización, la nueva IA, los nuevos planteamientos vitales de las generaciones jóvenes me identifican y mucho con aquellos indígenas de Nuevo México. Seguramente que un día, en el futuro, vendrá una nueva Elsie a Mallorca, para entender otras cosas y hechos, las que ahora no somos capaces de abalanzar.

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