06/09/2026 - 08:30 h.
Jefe de redacción
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PalmaLeo que Cuatro ha adelantado a Telecinco en audiencia por la cobertura de la crisis de Ceuta, gracias, entre otros aquelarres, al liderazgo de Horizonte, el programa en el que Iker Jiménez ha cambiado los ovnis y las psicofonías por la exaltación de la extrema derecha, fenómeno paranormal en sí mismo. Los votantes del PP y Vox han salido a la calle para gritar a pleno pulmón “Pedro Sánchez, hijo de puta”, provistos de la coartada de la solidaridad con el pueblo ceutí.

El alcalde de Palma, Jaime Martínez, no pudo contener la furia española y cogió el micro en una manifestación con trazas de celebración de un tercer mundial de fútbol. Si no fuera por los insultos y porque Martínez dista mucho de ser un speaker. Pero el attrezzo estaba completo. Sonó Manolo Escobar e incluso Superestrella, de Aitana, la canción con la que la selección celebraba los triunfos en los Estados Unidos. La fachada del Ayuntamiento –no dejarán nada para la Patrona– se teñía de rojo y amarillo con un juego de luces que no podía añadir más vergüenza ajena a la escena. Bueno, sí, porque los himnos de los antisanchistas los tocaba la Banda Municipal de Palma, dividida entre los convencidos y los avergonzados por el uso partidista de lo público para llenar de descalificaciones al presidente del gobierno. Era tal el disparate que incluso los más puristas, los que habían ido a insultar de verdad, pidieron que se parase la música porque aquello, clamaban, era una protesta y no una fiesta. Se desconoce si entonces Martínez ya había soltado el micrófono.

Cuando la derecha recupere el gobierno español que considera suyo no le quedará nada por celebrar. El odio les habrá dejado exhaustos. Por otra parte, Pedro Sánchez afronta la peor crisis de sus mandatos. Y ya es mucho después de una pandemia, desastres naturales y corrupción, pero debe asumir que tiene que ir con pies de plomo por muy complejo que sea el orden mundial en el que se mueve.

El problema es complejo: si externalizas el control de las fronteras, te expones a que las utilicen como arma de chantaje. No es exclusivo de España. La combativa Italia podría encontrarse en la misma situación. A Sánchez ya no le vale contentar a todo el mundo cuando tiene un informe policial contundente y un conflicto entre ministros sobre la mesa, además de un drama humanitario y la población ceutí exhausta. Porque sí, había algo más detrás de “Pedro Sánchez, hijo de puta”.

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