Concentración en Palma contra la guerra.
08/03/2026
Jefe de redacción
2 min

Nos han anunciado tantas veces la Tercera Guerra Mundial que, cuando llegue, no nos lo creeremos. Como tampoco habríamos imaginado que podría existir un político como Donald Trump, un ególatra que ha dinamitado el rol de un dirigente en un estado democrático, la decencia y el sentido del ridículo. Convertido en una caricatura y un espejo para los populistas de extrema derecha, amenaza el orden mundial movido por su megalomanía. Si agitas avisperos en Ucrania, Venezuela, Gaza, Groenlandia e Irán, tarde o temprano alguno nos picará a todos.

A este empresario antes que político, y más showman que estadista, alguien tenía que plantarle cara, y aquí era Perro Sanche por erigirse en ejemplo de líder europeo. Electoralmente, la jugada es un acierto porque, como apunta la derecha, está resucitando el 'No a la guerra' de los tiempos de Zapatero. Más allá de esto, es un ejemplo de coherencia y decencia. Además de una absoluta obviedad, desactivada en el momento en el que el PP lo critica y cuestiona. Da pena ver a Ayuso repetir los argumentarios que le habrá escrito Miguel Ángel Rodríguez, perdida sólo por la inercia de enfrentarse al presidente.

No espero que el PP aplauda, ​​pero sí debería, al menos, callar: lo que se resucita no es el 'No a la guerra' de 2003, sino evitar las consecuencias funestas de la foto de las Azores. Quien nos iba a decir que añoraríamos a George Bush Jr... Ayuso o Feijóo o cualquiera de ellos no pueden amenazarnos con que no participar en las locuras de Trump, atentando contra el derecho internacional más básico, nos aislará o que pasaremos hambre. La idea del embargo es absurda cuando España forma parte de la UE. Pero vivimos en unos tiempos en los que la verdad no importa, sólo el ruido y el miedo. Las encuestas dan mayoría absoluta en el bloque de la derecha (con Vox disparado, eso sí) en las elecciones generales. El ansia les supera. No ven el momento de tomar el gobierno español. Pero si incluso Meloni ha mostrado sensatez ante los disparates trumpistas.

Los derechos de la población iraní, sobre todo los de las mujeres, son ahora una cuestión de estado, cuando han sido incapaces de decir 'genocidio' de Gaza mientras veíamos a miles de niños morir literalmente de hambre. Está claro que hay que decir 'No en la guerra'. Sin ambages. Sin reproches. Y si no, silencio. No quiero ver a Sánchez con los pies en la mesa fumando un puro con Trump. Espero que tampoco lo haga Feijóo.

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