Un rayo de sol como un racimo de uva rosada
Hace bastante tiempo que considero a Ramon Ramon uno de los autores más destacados de la literatura catalana contemporánea. He aclamado con furor obras suyas como la excepcional Els temps interromputs en Edicions del Buc y leo sus dietarios con la misma avidez que me impulsa ante títulos canónicos del género como los que nos han proporcionado Maria Aurèlia Capmany, Feliu Formosa y Lluís Maicas. El último volumen del ciclo vivencial de Ramon Ramon fue el conmovedor e inspirador L’any dels cinquanta. Dietari 2020 en Lleonard Muntaner, Editor. Se trata de una obra muy ambiciosa que lo confirma como un auténtico maestro de la precisión. Lejos de convertir el confinamiento por la covid o la llegada a la cincuentena en meros motivos autobiográficos, el sabio escritor transforma tales experiencias, la colectiva y la personal, en pilares que lo propulsan hacia una mirada que se expresa con lucidez clarividente sobre el paso del tiempo, la situación actual de los Països Catalans a través de paisajes ultralocales con ecos universales, el acto de escribir en este duro siglo XXI y la frágil condición humana. Pocas inteligencias tienen el poder de elevar la cotidianidad a la categoría de idea refinada, compartida, y Ramon Ramon es un sabio y elocuente poseedor de ella.Ramon Ramon vuelve a los versos, buena noticia, con Mar de Xeraco en Edicions 96, en la que el poeta transforma un lugar concreto de la geografía del País Valenciano en un espacio mítico dotado de extraordinaria densidad literaria, demostrando que la verdadera universalidad nace de unos ojos que echan raíces profundas. El mar, la claridad, los caminos y los silencios no aparecen como simples elementos descriptivos sino como formas de pensamiento, como diría Perejaume. Ramon Ramon explora un territorio moral desde donde tenazmente se interroga sobre la memoria, la crueldad de la Historia y la pertinaz persistencia de la belleza en un mundo sometido a cambios constantes. Ramon Ramon vuelve a una escritura de elegancia contenida pero atroz, precisa hasta el extremo, capaz de convertir cada perla mental en una poderosa intuición filosófica y cada episodio aparentemente menor en una revelación sobre el ser humano. La literatura de Ramon Ramon avanza por sedimentación, fiel a los ritmos de la revelación, sin adornos sobrantes ni exhibiciones eruditas, pero con una emoción que lo empapa todo con la misma fuerza tremenda de unas olas que traen gozo y también muerte. No es de sobra re-cor-dar, volver las cosas al corazón según Blai Bonet, que Mar de Xeraco también se puede leer como un tributo al añorado Josep Piera, titán mediterráneo.Cada página de Mar de Xeraco de Ramon Ramon en Edicions 96 parece que quiere hacernos conscientes de que escribir es, antes que nada, una manera de aprender a mirar, y que en el caos podemos encontrar maravillas que nos consuelen.