La inteligencia superdotada de las flores
“La humanidad, casi toda, ha perdido el valor natural” es una de las muchas y valiosas sentencias que inundan conceptualmente, y con toda la razón y urgencia del mundo, el recién salido y excepcional poemario de Laia Malo: Rum-rum en la prestigiosa colección Jardins de Samarcanda del sello Cafè Central. Digo que es excepcional porque en efecto lo es: la autora da un salto brutal hacia adelante en su trayectoria y nos brinda su mejor libro, un volumen sedimentado y alimentado por todas y cada una de las múltiples tareas de la poeta, ya que además de traductora del inglés y del ruso, Malo también traduce otros lenguajes del globo, sobre todo los de los fascinantes universos de los insectos, para que entendamos y captemos otras realidades más allá de las superficies de las cosas. Junto a denuncias necesarias como las ya expuestas hay, a la vez y en todo feliz momento, un firme sentimiento de esperanza: la irrenunciable ilusión de que todavía es posible un cambio que lleve a una nueva conciencia global de imprescindible retorno al medio natural. De hecho, la poeta, más ambiciosa que nunca, invita a una refundación de toda la Cultura frente a la Naturaleza: “En el principio fue el Verde”. Y no, no se trata solo de un hallazgo verbal fulgurante, es el espíritu renovador de un libro magnífico construido a partir de prodigiosos biopoemas políticos, no los primeros en literatura catalana pero sí los mejores hasta ahora sin duda alguna.Ya habíamos podido oír y leer justos clamores como estos gracias a las tareas ampliadas de Laia Malo con sus escrituras expandidas: como integrante del cada vez más reconocido dueto de electrovers Jansky y como responsable de muy bien hilados artículos de prensa en ARA Balears. Pero sí que es verdad que es la primera vez que estos otros formatos letrados nutren sus versos y sus poemas. El resultado es un libro de un colosal dinamismo, tan estructural como mental. Con Rum-rum asistimos a una transformación tan bestia como la que propició Blai Bonet cuando dejó atrás los modelos de la Escola Mallorquina, y es que Laia Malo da un salto y supera los paradigmas actuales de la representación en palabras de los entornos biológicos que nos rodean, ya que no son escenarios, no son espacios salvajes que escapan de nuestra absurda ansia civilizadora, son macrocosmos completos que no tenemos en cuenta, y esta es nuestra tragedia, nuestro desarraigo. Rum-rum es un nuevo canto salvajemente vital, un nuevo evangelio que canta la inteligencia superdotada de las flores y florece con lenguas de exuberante libidinosidad superfecunda.Rum-rum, de Laia Malo, no reproduce la música de las esferas, captura los ritmos y las melodías del planeta y se postula como una prueba de fe que impulsa a hacer creer que las personas a\u00fn tenemos tiempo de volver a ser seres humanos.