"Saqué un 0 de un tema que me sabía": un docente con 28 años de experiencia declara la guerra a las oposiciones

El caso, todavía pendiente de la vía judicial, reactiva el debate sobre la transparencia y los criterios de corrección de los tribunales

PalmaEl profesor de Lengua Castellana y Literatura Francisco Guardiola, con 28 años de experiencia en la enseñanza concertada, lleva más de un año manteniendo abierto un conflicto con la Administración tras obtener un 0 en una de las pruebas de las oposiciones docentes de 2025 en Baleares. El docente sostiene que la calificación no refleja el contenido real de su examen y que el proceso de corrección se basó en criterios subjetivos y poco transparentes. El caso ha pasado por una reclamación inicial al tribunal, un recurso de alzada y ahora se encuentra a la expectativa de saber si se opta por la vía judicial.

“He sacado un 0 de un tema que me sabía”, resume. Según explica, se presentó a la prueba con el temario preparado y con la sensación, al acabar, de que había respondido correctamente lo que se le pedía. La sorpresa llegó con las notas: un 0 en una parte del examen y un 1,2 en el comentario de texto. “Me presenté a las oposiciones con el temario preparado. Cayó un tema de sintaxis que tenía trabajado y salí convencido de que me había ido bien”, relata. Después de ver la calificación, asegura que revisó el ejercicio con su mujer, también docente, y concluyó que el resultado no encajaba con el contenido desarrollado y presentó reclamación.

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El profesor asegura que uno de los principales problemas del sistema de oposiciones es la falta de transparencia en la corrección y, especialmente, que no se facilitan las rúbricas con las que se evalúan las pruebas. “Nunca he visto la rúbrica de evaluación”, lamenta, y defiende que esta ausencia impide entender de manera objetiva a los aspirantes por qué se otorgan determinadas calificaciones, un hecho que permite evaluaciones arbitrarias.

Según la respuesta del tribunal de la oposición a la reclamación presentada por el docente, la prueba presentaría diversas deficiencias en la ejecución. En el ejercicio de desarrollo del tema, el tribunal considera que el aspirante no habría abordado todos los apartados requeridos y que habría incluido contenidos que no se ajustaban a lo que se pedía, entre otras observaciones. Además, se detectan errores ortográficos y expresiones consideradas inadecuadas, además de la presencia de comentarios calificados como “subjetivos, inoportunos y en primera persona”. Según la documentación del tribunal, este conjunto de elementos fundamentaría la calificación final. Por su parte, Guardiola rechaza estas conclusiones y sostiene que su ejercicio se adecuaba plenamente a los requisitos establecidos en la prueba.

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Uno de los puntos centrales del conflicto es el tratamiento de las faltas de ortografía. El docente distingue entre faltas y erratas, estas últimas derivadas de la falta de tiempo durante el examen. “Hice una distinción entre faltas y erratas, las segundas producidas por la falta de tiempo”, explica. También asegura haber aportado apoyo académico de prestigio para defender esta diferenciación.

Guardiola dice que aportó un estudio académico para defender su criterio. En el recurso de alzada presentado ante la Conselleria de Educación tras la respuesta del tribunal, cita los planteamientos del lingüista José Luis Moure, recogidos por Andrea Estrada en un estudio sobre la corrección y normalización de textos académicos publicado en 2012 en la revista Normas. Según el docente, este trabajo muestra que determinadas variantes ortográficas pueden ser objeto de interpretaciones diferentes en el ámbito académico. El artículo está indexado en DIALNET, el principal portal bibliográfico especializado en estudios hispánicos de la Universidad de La Rioja.

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La respuesta al recurso ha llegado hace escasos meses y ha respetado la decisión del tribunal. El caso ahora podría entrar en la vía judicial, pero todavía está en duda. Guardiola explica que el proceso está condicionado por el riesgo económico que puede suponer un litigio, con posibles costes de unos 3.000 euros en caso de derrota, que es el supuesto más probable, según el sindicato que le ha representado, "porque los jueces no se meten en los contenidos de una materia que desconocen". El afectado asegura haber intentado obtener un informe pericial externo del departamento de Filología Hispánica de la UIB, a quien pidió que corrigiera su examen. Pero no ha sido posible por falta de 'disponibilidad'. Ahora bien, cree que realmente lo que pasa es que el departamento "prefiere no meterse en líos".

Debacle, año tras año

Más allá de su caso, el docente amplía la crítica al funcionamiento general del sistema de oposiciones, que considera marcado por la falta de transparencia en los criterios de corrección y por resultados que, según él, generan inseguridad entre los aspirantes. En este contexto, el caso se enmarca en el debate más amplio sobre los resultados de las oposiciones docentes del 2026 en Baleares, donde los datos reflejan fuertes diferencias entre especialidades e islas. En las oposiciones del 2026 para Lengua Castellana en el tribunal de Mallorca se registraron 31 aspirantes, con 14 ceros en la primera prueba y solo 7 aprobados en la fase de oposición.

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En Educación Física de Secundaria en Mallorca, para 9 plazas convocadas al turno libre se presentaron 44 aspirantes, pero solo 2 han superado la primera prueba, un 4,5%, y de los suspendidos 10 han sacado menos de un 0,5 en la subprueba teórica. En Lengua Castellana, también en Mallorca, 34 aspirantes optaban a 11 plazas y solo 4 han pasado a la fase siguiente, un 11,8%. En Lengua Catalana, la situación es similar: 33 aspirantes para 18 plazas y solo 4 aprobados en la primera prueba, un 12,1%.

Este escenario contrasta con otras islas o especialidades, donde la relación entre plazas y candidatos es muy diferente y los porcentajes de éxito son más elevados. En Matemáticas en Mallorca, por ejemplo, había 15 inscritos para 29 plazas, y 9 aspirantes han superado la fase de oposición, un 60% de los presentados. En Ibiza, en esta misma especialidad, 3 aspirantes competían por 11 plazas y 1 ha superado el proceso. En Menorca, un único aspirante optaba a 2 plazas y ha superado la primera prueba, mientras que en Formentera no ha habido ningún aprobado.

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En Ibiza, en Lengua Catalana se han presentado 2 aspirantes para 10 plazas, con 1 aprobado que ya ha llegado a la fase final del proceso. En Lengua Castellana, 3 de los 11 aspirantes de Ibiza han superado la fase de oposición. En el caso de Educación Física en Ibiza, 6 plazas han recibido 16 aspirantes, con 5 aprobados en fase de oposición y 4 notas por encima del 6,5, hecho que contrasta con los resultados mucho más bajos de Mallorca.

Con todo, una pregunta planea sobre el debate educativo: ¿hay que replantear el actual sistema de oposiciones y abrir la puerta a un modelo más garantista que permita evaluar realmente las habilidades y competencias docentes de los aspirantes?