Sanidad cierra una macrococina en Mallorca y deja 2.000 menús escolares en el aire
El cierre cautelar de Can Arabí obliga a una reorganización de urgencia en 33 centros y evidencia la dependencia de un sistema de cáterin escolar oligopolizado.
Palma¿Qué ha pasado para que, cuando solo faltan pocos días para acabar el curso escolar, se haya ordenado el cierre de una de las principales cocinas centrales que proveen comedores escolares en Mallorca y se hayan puesto en riesgo cerca de 2.000 menús diarios? Esta es la pregunta que ha quedado abierta después de que la Consejería de Salud de las Baleares decretase la clausura cautelar de la cocina central del restaurante Can Arabí, una decisión tomada el lunes 8 de junio a raíz de una inspección sanitaria. El cierre ha provocado un efecto inmediato sobre el sistema de comedores escolares: se han tenido que reorganizar de urgencia 33 centros educativos y redistribuir los menús entre diversas empresas. En total, Can Arabí gestionaba cerca de 45 comedores escolares, muchos de ellos en régimen de cátering. Aquella misma noche del lunes, el departamento de Educación activó un dispositivo de emergencia para garantizar que ningún centro se quedara sin servicio.
El golpe logístico es importante porque Can Arabí no opera de manera aislada, sino dentro de un sistema más amplio de proveedores que sostienen buena parte de los comedores escolares de la isla. Junto con tres empresas más –Càtering S’Olivera y Comensals Menjadors Escolars, entre ellas– gestiona una red de 107 centros educativos, más de la mitad del total. Constituyen, por tanto, un oligopolio con mucho poder de negociación y de absorción de los comedores gestionados por empresas pequeñas. Sus ofertas económicas son difíciles de superar. El cierre de Can Arabí ha obligado a redistribuir encargos entre tres empresas y a activar alternativas en cuestión de horas, en pleno tramo final del curso.
Infractores reincidentes
Según fuentes cercanas a la Consejería de Salud, la decisión es el desenlace de un largo proceso de inspección y seguimiento administrativo. El expediente contra Can Arabí, abierto hace más de dos años, es uno de los más complejos y relevantes que actualmente gestiona la Administración en materia de seguridad alimentaria. Las mismas fuentes aseguran que la empresa acumulaba deficiencias y prácticas inadecuadas detectadas reiteradamente por los inspectores sanitarios y que, a pesar de los requerimientos efectuados a lo largo de este período, las irregularidades no se habrían corregido de manera satisfactoria. También sostienen que el cátering no siempre habría atendido las indicaciones de Salud, argumentando que su dimensión y el gran número de centros a los que daba servicio dificultaban la aplicación inmediata de algunas medidas. Las fuentes consultadas remarcan, además, que la clausura decretada recientemente no es la primera intervención sanitaria del mismo nivel que afecta a las instalaciones y que la Consejería de Educación había sido informada de todas las actuaciones e incidencias detectadas en Can Arabí.
De manera oficial, Salud reconoce que el servicio ya había sido objeto de expedientes previos, pero defiende que la situación de este lunes responde únicamente a los incumplimientos detectados en la última inspección: “En cualquier caso, si se había vuelto a autorizar la actividad es porque se habían subsanado los incumplimientos detectados. La suspensión cautelar del lunes responde únicamente a los incumplimientos detectados durante la última inspección”. El ARA Balears ha intentado contactar de manera reiterada con responsables de Can Arabí, sin obtener respuesta.
A pesar del impacto de la decisión, varios centros educativos coinciden en destacar la rapidez con la que se reaccionó el martes, una vez adoptada la medida la noche anterior. Marina Vallcaneras, directora del CEIPIESO Pintor Joan Miró, explica que “se ha gestionado muy bien, porque la información llegó tarde, pero nos contactaron personalmente desde la Conselleria”. Afirma también que pudieron avisar a las familias con margen suficiente para que los alumnos llevaran fiambrera. En la misma línea, Xisca Chacopino, directora del CEIP Joan Capó, reconoce que no tiene claro el origen del problema, pero valora positivamente la respuesta institucional: “Sea lo que sea, la Conselleria lo ha resuelto bien”. Mientras tanto, el centro mantiene la relación administrativa con la empresa afectada: continúan haciendo los pedidos de los menús y del agua a Can Arabí, pero la comida ya la sirve otra empresa.
La incidencia no fue homogénea en todos los centros. En la Part Forana de Mallorca, una dirección describe una situación de incertidumbre y cambios constantes en la distribución de los menús: “Hay un lío... de las 7:00 de la mañana a las 10:00 (de martes), han cambiado el menú tres veces”. Según este testimonio, la gestión de los menús adaptados ha sido especialmente problemática: “Solo traen los ordinarios; los de alérgicos, intolerantes y otros no los traen”, decía el director. Otros centros consultados explicaban que las dificultades con Can Arabí no se limitaban a este episodio. Una directora de Palma asegura que ya habían recibido quejas de familias por la calidad de la comida y que también había problemas organizativos: “Hemos tenido problemas con el monitoreo y con la falta de indicaciones y de formación del personal”. En este centro, incluso se había pedido reforzar la presencia de docentes en el comedor para garantizar su funcionamiento: una medida excepcional que finalmente se autorizó.
Una empresa polémica
Más allá del cierre cautelar, la gestión de Can Arabí ya había sido cuestionada por algunas comunidades educativas. Un ejemplo es el informe elaborado por la comisión de comedor del AFA del CEIP Duran Estrany de Llubí, fechado el 18 de mayo de 2025. El documento señala posibles incumplimientos del contrato adjudicado, especialmente en relación con compromisos de alimentación sostenible y de proximidad, que no habrían sido acreditados con documentación. También se recogen carencias en la implementación de herramientas de gestión, en la realización de charlas informativas con familias y en la presentación de informes de seguridad alimentaria. Además, se denuncia que no se habría aplicado la reducción del 10% del precio del comedor para hermanos prevista en la oferta.
Este mismo centro acabó rescindiendo el contrato con Can Arabí dos años antes de su vencimiento. En un correo enviado a las familias tras conocerse el cierre de la cocina central, la dirección informó de que el servicio de comedor hasta final de curso quedaría en manos de la empresa Maria Magdalena Bonnín. Con vistas a los próximos cursos, la gestión pasará a Ses Maduixetes Càtering.
La clausura cautelar de Can Arabí llega en el tramo final del curso escolar y deja abierta una investigación administrativa que deberá aclarar el alcance de las irregularidades detectadas y las posibles consecuencias. Mientras tanto, el servicio de comedor se ha mantenido activo con soluciones alternativas desde el día siguiente al cierre, en una operación de urgencia que ha evidenciado la dependencia del sistema educativo de un pequeño número de grandes proveedores.