Manacor critica un cambio en la manera de elegir escuela que nadie había pedido
Ayuntamiento, equipos directivos y comunidad educativa critican la implantación de un modelo que trastocará el sistema de escolarización equilibrada del municipio
ManacorEl Ayuntamiento y los equipos directivos de los colegios públicos y concertados de Manacor quedaron fuera de juego cuando la Conselleria de Educación les hizo saber que el municipio, hasta ahora dividido en cuatro zonas de escolarización (Manacor, Portocristo, Son Macià y l’Illot), pasaba a ser zona única, como ocurre en el resto de términos de Mallorca salvo cuatro: Calvià, Andratx, Selva y Santa Margalida.
“El problema es que alguien de la Conselleria se ha puesto a hacer números desde un despacho de Palma, sin tener en cuenta la realidad de nuestro municipio”, explica el concejal local de Educación, Ferran Montero (MÉS-Esquerra).Una realidad vigente y exitosa desde 2015, cuando la comunidad educativa manacorense decidió crear unos criterios claros, a fin de repartir equitativamente el alumnado para evitar desequilibrios sociales y económicos concentrados en determinados centros.
La Conselleria ha dicho que no se echará atrás y que aplicará la zona única de escolarización desde el curso que viene; cosa que, básicamente, significa que una familia de Portocristo, por ejemplo, podrá apuntar a los hijos a una escuela de Manacor ciudad o de la aldea de Son Macià, sin que influyan criterios de empadronamiento o si los padres trabajan a poca distancia o no.
“No ha habido un diálogo previo ni con la comunidad educativa ni con el Ayuntamiento”, se queja Montero, “ni siquiera los equipos directivos sabían las intenciones de cambiar el sistema de zonificación, que permitía que los alumnos pudieran ir a escuela a su propio pueblo. En este caso, con la zona única, lo que hacemos es ampliar todas las distancias, que, en Manacor, no son cortas. Nos da pena que los niños de El Illot y Portocristo no puedan tener garantizado ir a escuela allí donde viven”.
La directora de la escuela de Infantil y Primaria Sa Torre, Maria Esperança Nicolau, sostiene que “el hecho de pasar a ser zona única es claro que romperá el equilibrio que, hoy día, hemos conseguido”, y critica que “no priorizar la proximidad y el reparto equilibrado hará que los diferentes centros de todo el municipio no podamos velar porque cada aula tenga el mismo sociograma y que se puedan volver a formar escuelas 'gueto' como ya pasó en Sa Torre en su momento, con las graves consecuencias que eso supuso y ya conocemos”.
“Así, la experiencia no habrá servido y volveremos a equivocarnos. Los intereses son otros. La solución implica que la Conselleria nos escuche, que escuche a las escuelas y al Ayuntamiento”, añade. “Ya que no contó con nosotros en su momento, ahora, que retroceda y que respete la excepcionalidad del caso de Manacor de la misma manera que la ha respetado en otros municipios que podrán continuar escolarizando por zonas”.
El concejal Montero insiste en poner el foco en todas aquellas familias “que por cuestiones laborales, de conciliación familiar o de transporte, no podrán permitirse llevar a los niños a una escuela que no sea de su pueblo”. “La Conselleria lo que ha hecho es coger cifras, sin saber exactamente cuál es la realidad de nuestro municipio, un municipio muy extenso, con diversos núcleos de población. Como si fuera Inca, por ejemplo, que solo tiene un núcleo”. “Por lo tanto, tenemos que garantizar que los niños puedan ir a la escuela a su propio núcleo o al más cercano de donde viven”.
Frente común
Manacor ha abierto un frente institucional, educativo e, incluso, legal contra la implantación de la zona única de escolarización impulsada por el Govern. El rechazo es amplio y transversal: el pleno del Ajuntament, los equipos directivos de los centros y buena parte de la comunidad educativa coinciden en alertar de los riesgos de una medida que, según denuncian, puede romper un modelo consolidado basado en la equidad, la proximidad y la cohesión social.
El pleno municipal del mes de marzo pasado aprobó una moción presentada por los grupos MÉS-Esquerra, el PSIB-PSOE y AIPC-SyS en la que se rechazaba frontalmente la nueva zonificación única. La propuesta insiste en la necesidad de mantener el sistema actual, vigente desde 2015 y reconocido como una buena práctica educativa en las Illes Balears.
El sistema actual ha facilitado una distribución equilibrada del alumnado, evitando la concentración de perfiles vulnerables en determinados centros y fomentando escuelas más diversas. “Además, ha reforzado el vínculo entre escuela y territorio, especialmente en un municipio con una realidad geográfica compleja y núcleos con identidad propia”, explica el Consistorio.
“Cuando nos lo dijeron ya estaba todo hecho”, recuerda Cati Cabrer, directora de la escuela de Educación Infantil Sa Graduada. “El reparto equitativo de 2015 hasta ahora ha ido bien y ha ayudado a repartir mejor las necesidades de las escuelas públicas y concertadas del municipio. Por eso resulta tan extraño este cambio”. Mientras tanto sostiene que “de aquí a un año tal vez todavía no se verá, pero este modelo acabará afectando negativamente”. “Tampoco entiendo que la Conselleria de Educación sepa ya si sobran plazas antes del proceso de escolarización de mayo…”.
Según los datos que maneja el Gobierno, actualmente hay 26 plazas vacantes en 4º de Educación Infantil. “Hay plazas vacantes en todos los centros menos en el CEIP Simó Ballester. Hay suficientes plazas y suficiente oferta para que los padres puedan tener libertad a la hora de elegir centro y, de acuerdo con los datos y según los técnicos de la Conselleria, se ha considerado oportuno poner Manacor como zona única”, explican fuentes de Palma.
“Nos dirán: ¿Veis que todo el mundo ha acabado entrando donde quería?'. A veces, alguna escuela se pone de moda… ahora quizás padres de Portocristo que ni siquiera trabajen en Manacor también podrán elegir un colegio manacorí si lo quieren… no tiene mucho sentido. Ahora, la metodología de una escuela, los servicios que ofrezca, las actividades complementarias y los precios que tenga marcarán diferencias”, continúa Cabrer.
Entre los principales riesgos señalados por el Consistorio y la comunidad educativa manacorí se encuentra el incremento de la segregación escolar, “ya que determinadas familias podrían concentrarse en centros concretos. También se prevé un aumento de los desplazamientos, con más dependencia del vehículo privado, más tránsito y más dificultades para las familias”. A esto se añade la incertidumbre sobre el transporte escolar y la posible descoordinación con servicios municipales que también funcionan por zonas, como los Servicios Sociales y los programas de apoyo educativo.
Falta de diálogo y medidas
Uno de los puntos que ha generado más consenso en la crítica es la manera como se ha impulsado la medida. De hecho, los centros educativos recibieron la información una vez la decisión ya estaba tomada. Esta situación quedó patente en una reunión que tuvo lugar recientemente en Manacor con los equipos directivos de los centros de Educación Infantil y Primaria, en la que se evidenció una preocupación “profunda y compartida”, la cual después el alcalde Miquel Oliver y una representación municipal manifestaron en Ciutat al conseller Antoni Vera, con escaso éxito.
Ante este escenario, elAyuntamiento ha decidido ir más allá del posicionamiento político y emprender acciones legales. El pleno extraordinario de la semana pasada aprobó formular un requisito previo a la Conselleria para que no se aplique la nueva zonificación y se mantenga el sistema actual. Este paso, basado en la legislación contenciosa administrativa, es el primero antes de un posible recurso de alzada si la petición no prospera, antes del mes de mayo, momento en que se abre el proceso de escolarización.