Los futuros docentes baleares dominan más el castellano que el catalán

Un informe de la Facultat d’Educació revela que la lengua propia mantiene el peso académico, pero pierde presencia en los usos sociales de los estudiantes

PalmaLa Facultad de Educación es un oasis lingüístico dentro de la UIB y también respecto del conjunto de la sociedad. Aun así, el catalán también retrocede: los estudiantes utilizan mayoritariamente el castellano en las relaciones personales y dos de cada tres creen que la lengua se hablará menos de aquí a cinco años. Así lo constata el primer informe elaborado por el centro para analizar los usos lingüísticos del alumnado. La situación se acerca a una diglosia: el catalán mantiene su hegemonía en la docencia y en las relaciones con los servicios administrativos, pero pierde presencia en los espacios informales entre estudiantes. El profesor Ivan Solivellas, miembro de la comisión de modelo lingüístico, resume la situación con una idea clara: “El catalán se va residualizando en ámbitos muy específicos”.

El estudio forma parte de un proyecto más amplio impulsado por la Facultad de Educación para entender las dinámicas lingüísticas dentro del contexto académico. La decana, Carme Pinya, explica que el objetivo era disponer de “un documento marco con evidencias sólidas, una metodología rigurosa y datos consistentes” que permitieran después tomar decisiones pedagógicas y curriculares.

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En cuanto a la lengua inicial, predominan los alumnos bilingües (34,95% entre los hombres y 38,19% entre las mujeres). Por detrás se sitúan los catalanohablantes (31,07% y 32,23%), seguidos de los castellanohablantes (29,61% y 24,04%) y de los anglófonos (4,37% y 5,53%). En cuanto a la lengua de identificación, el bilingüismo también lidera los resultados (39,15%), por delante del catalán (30,60%), el castellano (23,51%) y el inglés (6,74%).

Lengua académica

El vicedecano de Modelo Lingüístico y Actividades Culturales, Llorenç Gelabert, enmarca estos datos dentro “un contexto sociolingüístico marcado por una regresión de los usos del catalán”, una situación que, asegura, también se percibe “en el ámbito de los pasillos y de vida universitaria cotidiana”.

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Uno de los datos que más llaman la atención es que, a pesar de haber más alumnos catalanohablantes que castellanohablantes, los estudiantes consideran que tienen un mejor dominio del castellano. Sobre 40 puntos, el catalán obtiene una puntuación media de 36,21, mientras que el castellano llega a los 38,9. Mucho más atrás queda el inglés, con 24,93 puntos.

Solivellas destaca que los datos muestran una clara “asimetría en la competencia lingüística autodeclarada”, ya que “la autopercepción de competencia es mejor en castellano”. De hecho, el castellano lidera todas las competencias orales y escritas y se impone en todos los grados que imparte la facultad.

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La diferencia entre usos académicos y personales es una de las principales conclusiones del informe. “En los ámbitos personales predomina el castellano”, explica Solivellas. El catalán mantiene más presencia en la relación con los padrinos, pero retrocede entre amistades, parejas y, a menudo, también dentro del ámbito familiar. En cambio, dentro de la universidad, el catalán continúa ocupando gran parte del espacio académico. Este predominio, sin embargo, no es homogéneo. Según los investigadores, hay asignaturas que se imparten en castellano, especialmente cuando el profesorado proviene de fuera de las Illes. Con todo, Solivellas señala que el ámbito administrativo continúa siendo “un bastión de supervivencia lingüística” para el catalán.

Futuro negro

El informe también revela una visión muy pesimista sobre el futuro de la lengua. El 67,7% de los estudiantes cree que dentro de cinco años el catalán se hablará menos, mientras que solo un 6,4% piensa que la situación mejorará. En paralelo, la mayoría considera que tanto el castellano como el inglés aumentarán la presencia.

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En consonancia con estas percepciones, el 56,07% de los alumnos apuesta por reforzar el catalán dentro de la Facultad de Educación. Aun así, cuando se les pide qué lenguas se deberían potenciar, hay más estudiantes que reclaman reforzar el inglés (19,92%) que no el castellano (16,63%).

La preocupación es especialmente intensa porque la facultad forma futuros docentes. “Si hemos iniciado este estudio sociolingüístico es porque todos los estudios generales sobre lenguas indican una regresión del catalán”, afirma Gelabert, que advierte que hoy “los estudiantes reconocen mayoritariamente que la lengua común es el castellano”.

Para Solivellas, una de las grandes cuestiones es el papel del profesorado como modelo lingüístico. “Nos preocupa si se pierde la figura del maestro como referente en catalán”, afirma. Según el profesor, durante décadas la normalización lingüística descansó en buena parte sobre los docentes, pero esta conciencia “se ha ido relajando” en un contexto de deterioro de la figura del profesor y de tensión política.

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Ante este escenario, la Facultad de Educación quiere pasar a la acción. Pinya asegura que el centro hará “una apuesta clara por generar un plan de acción” y recuerda que ya trabajan con una red de centros de Infantil, Primaria y Secundaria para que los alumnos “vean el catalán como una lengua útil y también necesaria”. El contexto universitario general, sin embargo, no acompaña. Gelabert recuerda que “solo un 30% de las asignaturas de la UIB son en catalán” y lamenta que, fuera de Filología, “en muchas otras áreas falta bibliografía en esta lengua”.