Menorca también se encomienda a la desalinización para tener agua
Acuerda reducir su abastecimiento y priorizar las infraestructuras para hacer frente al aumento del consumo, mientras los ecologistas avisan que se sigue el mismo modelo que en Mallorca y en Ibiza y que no hay otra solución que poner límites al turismo
CiutadellaNunca las reservas de agua habían estado tan bajas en Menorca, solo al 34% de la capacidad, y la situación de prealerta empieza a alarmar a todos. La Administración ha llegado tarde para actuar y no ha escuchado a tiempo a especialistas como el ingeniero José Antonio Fayas, quien advertía desde hace tiempo que en la última década no se ha hecho prácticamente nada para dejar de sobreexplotar los acuíferos, poner un límite a las piscinas, encarecer el coste del agua y reaprovechar el agua regenerada que sale de las depuradoras.
Esto ha obligado a la clase política a ponerse las pilas de golpe y forzar dos reuniones en solo una semana para intentar armonizar las medidas de choque en todos los ámbitos. La primera y más inmediata será reducir la presión del agua con la que se abastece a la población y evitar su consumo no esencial en los espacios públicos. Pero el paquete de actuaciones que la nueva Comisión de Seguimiento Integral del Ciclo del Agua ha decidido va más allá. Se quieren uniformizar las ordenanzas municipales para penalizar a los grandes consumidores y se estudia generalizar restricciones como las que ya ha puesto en marcha Maó para comprometer también a la población. De hecho, el Consell promoverá en las próximas semanas una campaña de concienciación para que también la ciudadanía ayude a ahorrar agua.
Contadores inteligentes
El presidente Adolfo Vilafranca, que ha liderado estos cambios desde el Consell, anuncia que se financiará también la instalación en todos los municipios de contadores inteligentes para detectar con rapidez sobreconsumos y posibles fugas que afecten la red de suministro. De la misma manera, se quiere invertir en bajar la salinidad del agua para favorecer la infiltración de los pozos y la reutilización del agua regenerada proveniente de las depuradoras.
Pero lo más controvertido es en las soluciones a medio plazo. El Consell y los ayuntamientos de Menorca se encomiendan definitivamente a la desalinización, una opción que muchos gobiernos, sobre todo de izquierdas, veían hasta ahora con reticencias y preveían solo como última alternativa. Pues bien, este parece ser ya el único camino.
El conseller del Mar, Juan Manuel Lafuente, ha anunciado la inminente conexión de la desalinizadora de Ciutadella –la única hasta ahora de la isla– para aumentar su producción y la inversión de dos millones de euros para instalar una desalinizadora modular el verano que viene en Cala Figuera para solucionar temporalmente los graves problemas de agua de Maó. A la vez, ya se ha adjudicado la redacción del proyecto de la futura desalinizadora que se debe construir en el levante de Menorca.
El Ayuntamiento de Maó también se ha visto forzado a cambiar sus previsiones y apostar por la desalinización más de lo que pensaba hasta ahora. Por este motivo, ha renunciado a construir una tercera planta desnitrificadora y a abrir nuevos pozos para centrarse en facilitar la puesta en marcha de la nueva desalinizadora modular y garantizar su conexión con el depósito del Turó. Mientras tanto, mantiene las restricciones que ha impuesto desde mayo. Prohíbe que empresas y establecimientos laven coches en la calle y que los particulares puedan limpiar sus barcas y regar los jardines. Los cruceros tampoco pueden ya recargar agua en el puerto.
El GOB rechaza que la solución sea hacer más desalinizadoras. “La promesa de solucionar el problema con desalinizadoras es una quimera que solo sirve para seguir un camino de crecimiento urbanístico y turístico sin límites –avisa. Si no se acuerdan previamente los límites, las desalinizadoras son un pasaporte hacia un modelo depredador del territorio y extractivista desde el punto de vista económico”. Así ha pasado ya –recuerda– en Mallorca y Eivissa, “cada una con diversas desalinizadoras”, pero a la vez “islas más congestionadas que Menorca y con los acuíferos estropeados”.
Contener el crecimiento
Los proteccionistas auguran que, si no se contiene con urgencia el crecimiento, “será imposible abastecer de agua a la población proyectada. Querer solucionarlo con desalinizadoras es un camino sin salida”. Y pone el ejemplo de Ciutadella, donde la desalinizadora “ya ha quedado pequeña” para hacer frente al crecimiento previsto, que resta bloqueado desde hace años en Recursos Hídricos porque no se garantiza que haya agua para todos.
Aún más, la situación se ha agravado en estos últimos meses, desde que el Govern ha eliminado la obligación de disponer de un informe de Recursos Hídricos antes de dar luz verde a los nuevos crecimientos urbanísticos. Esta medida, dice el GOB, “amenaza especialmente Menorca, donde la mayoría de las masas de agua están sobreexplotadas o contaminadas”. Así que, anuncia, se personará en todos los casos que se pretenda beneficiarse de la medida, ya que la disposición autonómica “se contradice claramente con la normativa superior” estatal.
Frente a la desalinización, la entidad cree que ha llegado el momento de reclamar que se cumplan las normativas y que se apliquen políticas de racionalización efectiva en el uso del agua. “Los acuíferos de Menorca son uno de los tesoros invisibles de la isla. Sin los acuíferos, el paisaje no sería el mismo, ni la calidad de vida se parecería a la actual”, afirma.
La drástica disminución de las reservas de agua en Menorca coincide con un repunte del consumo por parte de la población residente y estacional. Lo acreditan los últimos datos del Observatorio Socioambiental (Obsam), que ha cuantificado en 2025 la cifra más grande de distribución de agua de los últimos 20 años, 12.925.193 metros cúbicos, solo superados por los 13.145.157 que se registraron en 2006. De hecho, el consumo urbano es el más alto en dos décadas. Los turistas son los que más agua consumen, ya que, si bien las urbanizaciones suponen solo el 18% de la población, concentran prácticamente el 45% de todo el consumo.
Aun así, el Consell mantiene la previsión de crear 23.800 nuevas plazas turísticas en la isla, hasta alcanzar un techo de 107.917 visitantes. Así lo concluye el estudio de capacidad de carga encargado por el gobierno insular, una previsión que el GOB considera “un disparate” que invalidaría la moratoria turística que está vigente desde 2022. “Nos llevaría a tener más de 330.000 personas en Menorca los meses de temporada alta” –avisan los ecologistas, el triple de la población residente.
Ciutadella concentra el 37,5% del consumo de agua de toda Menorca, el doble que Maó, pero sufre como ninguna otra la presión y sobreexplotación de los recursos, a pesar de ser el único municipio que dispone de una desalinizadora. De hecho, no se tiene constancia de que se hayan puesto en marcha todas las medidas que se preveían en el primer año de vigencia del Plan de gestión sostenible del agua. Así lo denuncia el GOB, quien recuerda que el Ayuntamiento no solo debía aprobar una nueva ordenanza que fomentase el ahorro, con medidas como limitar la construcción de nuevas piscinas, sino que también se comprometía a exigir a los locales y viviendas que hicieran reformas que implantasen tuberías de bajo consumo.
La oposición critica que el gobierno insular del PP haya tardado tres años en anunciar medidas efectivas para unificar las ordenanzas municipales y penalizar el sobreconsumo. El coordinador de Més per Menorca, Esteve Barceló, recuerda que en mayo de 2023 el anterior gobierno de izquierdas ya modificó los estatutos del Consorcio de Residuos y Energía, para que armonizara también la gestión del agua con una visión insular. Incluso se llegó a elaborar un reglamento, pero los actuales gobernantes no han retomado el hilo hasta hace apenas un mes.
Barceló pide que “no se engañe a la ciudadanía y se asuma la realidad”. Al mismo tiempo, censura la “contradicción” del PP, en el gobierno. “No se puede pedir a los menorquines que hagan esfuerzos para ahorrar agua mientras quien gobierna defiende un modelo de crecimiento territorial que ignora los límites ambientales de la isla”.
El 80,4% del territorio balear está en situación de prealerta por sequía. Además del caso de Menorca, también están los de Artà, Manacor-Felanitx, Migjorn, Palma-Alcúdia, Tramuntana Nord y Eivissa. Solo en Formentera y en el sector sur de Tramuntana la situación es de normalidad.
La Conselleria lo atribuye a la falta de lluvias, un 98% por debajo de lo habitual, y a las elevadas temperaturas, ya que este mes de junio ha sido el cuarto más cálido en las Baleares desde 1961. Hacen falta medidas, y no solo en Menorca.