Continúa la venta del sector alimentario balear: Comercial Vera, en manos del grupo que compró Ca Na Paulina
La empresa referente en alimentación gourmet ha sido adquirida por la compañía leridana Vall Companys
PalmaLa historia alimentaria e industrial de Baleares afronta un punto de inflexión. A la desaparición de Agama se añade la adquisición, por parte del grupo catalán Vall Companys, de la empresa Comercial Vera, un referente de la alimentación gourmet en Mallorca. La empresa, fundada en 1994 por Manuel Vera, se ha vendido a ese gigante de la distribución de carne, con una facturación superior a los 4.100 millones de euros anuales.
Especializada en carne nacional y de importación, la empresa ha sido clave para hoteles, restaurantes y negocios locales con un catálogo de más de 4.000 referencias y servicios de reparto diario en toda la isla. Comercial Vera inauguró en 2009 una nave de más de 3.500 metros cuadrados con tecnología avanzada para el desecho de animales, elaboración y empaquetado, y un espacio comercial de 450 metros cuadrados para la venta directa. La familia Vera continuará vinculada al sector de la alimentación con la gestión de una tienda de carne en el mercado del Olivar y de un restaurante, hasta ahora conocido como Asador Patxi, en Palma.
El Grupo Vall Companys (fundado en 1965 y con sede central en Lleida) adquirió hace unos años otro referente de la carne en Mallorca: la sociedad Carnes y Alimentos Mas Crespo (Ca Na Paulina), una carnicería y empresa cárnica de referencia en Mallorca con casi un siglo de historia. Fundada en 1929 como una pequeña tienda familiar –en el Coll d'en Rabassa– por el pastor Juan Mas y su esposa Paulina Crespo, la empresa creció a lo largo del siglo XX hasta convertirse en un proveedor habitual para consumidores particulares y también para hoteles, restaurantes y colectividades de Baleares. Durante décadas, Ca Na Paulina mantuvo el carácter familiar y amplió su actividad en Menorca e Ibiza, hasta que en 2020 culminó el proceso de venta en Vall Companys. En ese momento, Ca Na Paulina había registrado una facturación superior a los 20 millones de euros anuales.
El trasfondo de Agama
En este escenario de pérdida de identidad isleña de las empresas del sector agroalimentario, el cierre de Agama –ahora integrada en el Grupo Damm– ha supuesto un golpe para la opinión pública. La clausura afecta a trabajadores y ganaderos y se ha convertido en un símbolo de la fragilidad del sector primario isleño ante la concentración de mercados y la presión de los precios. La situación evidencia la vulnerabilidad estructural de la producción local, que a menudo depende de grandes cadenas y grupos externos para sobrevivir, y pone de relieve la falta de estrategias de apoyo industrial y de incentivos a la producción propia.
Otro caso paradigmático es el de la red de supermercados Bip Bip, históricamente gestionada por Moyà Saus, que recientemente ha adquirido Transgourmet Ibérica, filial de un grupo internacional de distribución alimentaria con participación de capital suizo. Esta operación ha integrado las marcas Bip Bip en la gran red de Transgourmet y ha transformado la distribución de proximidad mallorquina en una pieza más de un engranaje corporativo global, con decisiones estratégicas tomadas fuera de la isla. De hecho, la cartelería original va desapareciendo de los supermercados, unos sesenta en las Islas. Transgourmet también controla la marca Suma, que igualmente dispone de numerosos establecimientos pequeños en las Islas.
Los tres casos muestran un patrón común: empresas autóctonas del sector de la alimentación terminan en manos de grandes empresas del sector. Según las voces más críticas, esta situación supone menos soberanía alimentaria, menos control sobre la producción y una mayor dependencia de grupos externos. La historia de Comercial Vera, la venta de Bip Bip y el cierre de Agama configuran un relato común de una industria alimentaria y de distribución balear que se redibuja en manos de actores externos.