Cuando un traje de novia no sólo sirve para casarse: la apuesta sostenible de una diseñadora de Palma
La colección se podrá ver en el nuevo espacio Carme Vidal Atelier, que abrirá sus puertas el 12 de febrero
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PalmaLos trajes de novia pueden ser también sostenibles, modulares y tener vida más allá del gran día. Ésta es la propuesta con la que la diseñadora mallorquina Carme Vidal debuta en el sector nupcial con Mon Cor, una colección que reivindica la "sencillez, la versatilidad y el consumo pausado". Diseñada y confeccionada íntegramente en Palma, la línea defiende que "casarse y ser fiel a una misma, a los valores propios, no son conceptos incompatibles".
En declaraciones al ARA Baleares, Vidal explica que la iniciativa nace de la dificultad de encontrar trajes de novia con los que sentirse identificada. "El mercado está saturado de trajes tipo princesa, muy alejados de mi estilo y de lo que yo entiendo por autenticidad", apunta. La falta de referentes fue el impulso que la empujó a crear una propuesta propia, profundamente arraigada en Mallorca, que ha sido su principal fuente de inspiración. "Quería recrear el mundo natural y conectar con sus raíces: el campo, el paisaje, las tradiciones y el día a día", explica.
Según un informe sobre sostenibilidad en la industria nupcial de Gitnux, compañía especializada en investigación de mercados, la producción de un solo vestido de novia emplea, en promedio, más de 9.000 litros de agua. El mismo estudio señala que una boda mediana genera unas 63 toneladas de emisiones de CO₂ y produce casi 200 kg de basura. En este contexto, Vidal explica que la sostenibilidad es uno de los ejes de Mon Cor y atraviesa toda la colección, tanto en la concepción de los diseños como en la forma de entender el vestido de novia. Las prendas están pensadas para huir del "carácter efímero habitual" de este tipo de vestuario y reivindicar otra forma de consumir: "Más consciente, más duradera y más conectada con la vida cotidiana". El uso de telas orgánicas, y la presencia constante de la artesanía y elementos de la tradición textil mallorquina refuerzan el "compromiso con el territorio y con una producción responsable".
En España, el precio medio de un traje de novia se sitúa entre los 1.700 y los 2.150 euros en el caso de los modelos prêt-à-porter de marcas convencionales, según las consultas de este diario en los principales portales especializados de venta online. En el caso de un diseño hecho a medida, el coste puede oscilar entre los 1.800 y los 4.000 euros, aunque en este ámbito el precio no tiene límite.
Vidal explica que el otro pilar de la colección es el concepto modular, que permite construir los trajes a partir de prendas separadas y combinables entre sí. Esto hace posible adaptar un mismo vestido a los diferentes momentos del día de la boda –la ceremonia, el almuerzo o el baile–, pero también reutilizarlo posteriormente en el día a día. De este modo, explica, el vestido de novia deja de ser una prenda desechable para convertirse en "un conjunto transformable y con continuidad en el tiempo", lo que reduce residuos y da "una nueva vida a cada diseño, más allá de la boda". Así, además de ser "más sostenible y generar menos residuos", el vestido deja de ser una prenda efímera para convertirse en "un recuerdo vivo que puede acompañar a la novia" en otros momentos de su vida.
La primera colección nupcial del taller está formada por seis trajes y siete prendas que dialogan entre sí a partir de una concepción modular. Fajas, capas, mangas y tops permiten transformar cada conjunto y reutilizarlo en otras ocasiones, alejándose del vestido desechable. "Trabajo para que cada prenda sea cómoda, natural y atemporal, rehuyendo de modas pasajeras", explica Vidal, que apuesta por creaciones hechas a medida y producciones pequeñas y locales. Su creencia en la autenticidad hace que cada diseño sea único: "Cada novia tiene una esencia propia, y mi objetivo es crear piezas que la abracen y la potencien, sin disfrazarla".
Vidal siempre ha pensado que "gastarse un dineral en un traje es un doi", sobre todo cuando muchas veces acababa siendo una pieza con la que una no se siente identificada. "No puede que el día de tu boda vayas, más que vestida, disfrazada", comenta. Este acto de rebelión milenista fue el clic que dio forma a la colección. "Casarse, sí, pero de forma consciente", resume.
Los diseños del taller de Carme Vidal
La colección se completa con prendas independientes como mangas, blusas, capas y abrigos, que refuerzan esta mirada funcional y reutilizable del traje de novia. Mon Cor se podrá ver en el nuevo showroom de Carme Vidal Atelier, que abrirá sus puertas el 12 de febrero en la calle Francesc Sancho, 3, de Palma. Un espacio concebido para ofrecer una experiencia cercana y personalizada, fiel al espíritu artesanal y consciente de que define la firma. "Lo más importante es la clienta", afirma Vidal, que reconoce que, después de años trabajando de modisto y patronista, dar el salto a la moda nupcial también implica una carga emocional: "Me gusta saber que, de alguna manera, forme parte de un día tan especial".