‘Sum vermis’: Jacint Verdaguer desde los ojos del hoy

Ferran Dordal Lalueza y Albert Prat cierran el festival La Lluna en Vers con un espectáculo que se verá el viernes en Binissalem

La Lluna en Vers pone punto final con un espectáculo teatral que invoca uno de los grandes nombres de la poesía catalana: Jacint Verdaguer
03/09/2026 - 08:37 h.
3 min

PalmaDespués de más de dos meses y más de una docena de conciertos, el festival La Lluna en Vers de la Fundació Mallorca Literària pone punto final este viernes con un espectáculo teatral que invoca uno de los grandes nombres de la poesía catalana: Jacint Verdaguer. El dramaturgo y director de teatro Ferran Dordal Lalueza y el actor Albert Prat han cocreado esta pieza prácticamente “por accidente”, dicen; se podrá ver el viernes, 4 de septiembre, a las 21 h, en el Jardín de la Casa Llorenç Villalonga de Binissalem.

El origen de Sum Vermis no fue un gran proyecto premeditado, sino un encargo. Lo explica Dordal: “Hace unos años, me encargaron un recital sobre Verdaguer en el Teatro Nacional de Cataluña en el marco de un festival de clásicos de la literatura. Hacía tiempo que no trabajaba con Albert y para este recital nos reencontramos. Nos lo pasamos muy bien trabajando juntos y descubriendo a Verdaguer, así que decidimos tirar del hilo”, recuerda el director, que manifiesta que la dramaturgia, en este caso, es de los dos.

Ambos conocían a Verdaguer, pero solo superficialmente: como tantas otras figuras de la cultura catalana, es uno de aquellos nombres convertidos en “tótems culturales”: presentes, pero no necesariamente conocidos en profundidad. A partir de aquel primer recital, sin embargo, comenzaron a leerlo, a investigarlo y, sobre todo, a descubrir el personaje que había detrás del mito. Y con esta investigación llegó la “fascinación”. ¿Cómo se puede conectar, desde hoy, con un hombre del siglo XIX, capellán, profundamente religioso e inmerso en un entorno social y cultural tan alejado del actual? “La religión era uno de los elementos que más distancia generaba entre nosotros y el poeta, pero al mismo tiempo nos llamaba mucho la atención esta imposibilidad de dejar de descubrirlo, de saber más de él”, apunta el creador.

“La vida de Verdaguer, con su éxito, sus renuncias, la precariedad, los conflictos y su trayectoria vital tan singular, nos ofrecía mucho más que un repertorio de poemas”, dice Dordal. Así, lo que había comenzado como un recital se fue transformando en otra cosa y se amplió el espacio escénico. En lugar de intentar explicar a Verdaguer desde las categorías con las que tradicionalmente se le ha interpretado, decidieron mirarlo desde la emoción propia de leerlo: “Acabamos decidiendo que queríamos hacer nuestro propio Verdaguer”, manifiesta Dordal.

Esta mirada convierte el espectáculo en una especie de viaje por la vida de Verdaguer, pero también en un viaje de los mismos creadores para intentar entenderlo. Ellos lo llaman una “road movie espiritual”: un recorrido vital que funciona como una especie de biopic, pero en el que aquello que pasó siempre es leído desde la sensibilidad de los que hoy se acercan a él.

Una guitarra en el escenario

El espectáculo mantiene la raíz del recital, pero amplía el juego escénico. También aparece una guitarra, que Albert Prat toca en directo. La incorporación de la música parte de una intuición: acercar a Verdaguer a la imagen del poeta maldito, del creador que cae en desgracia, una figura que puede resultar más próxima al imaginario contemporáneo.

La guitarra es, por tanto, un elemento musical, pero también una manera de construir el espacio sonoro del espectáculo. Una decisión que podría parecer, de entrada, moderna o incluso gratuita, pero que les sirve para encontrar una manera propia de acompañar los textos y de acercarse al poeta.

Sum Vermis nació como un montaje pequeño, con pocos recursos y sin grandes expectativas. Precisamente por eso, la respuesta del público sorprendió a sus creadores. “El espectáculo conectó con la gente y hemos conocido a muchos fans de Verdaguer”, recuerda Dordal con alegría. Ahora, Sum Vermis llega a Mallorca para descubrir si en estas tierras también los hay, fans de Verdaguer. 

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