Observatorio

Sello británico en el castillo

Edward Elgar, Benjamin Britten y Ralph Vaughan Williams cerraron el cuarto y último concierto del Festival Bellver con la Orquesta Sinfónica Illes Balears

Michael Francis dirigiendo la Sinfónica en Bellver.
18/07/2026
2 min

PalmaCuarto y último concierto del Festival Bellver con la Orquesta Sinfónica Illes Balears como protagonista del ya consolidado acontecimiento. Como un bis de la temporada, aunque es otro público, esta circunstancia que acontece según el lugar donde se desarrollan las actividades. En cualquier caso, los cuatro conciertos de la formación en el emblemático castillo ya son tradición y el emplazamiento se llena día sí y día también. El último no fue una excepción y, si hasta ahora los solistas habían sido los protagonistas, para la ocasión fue el director británico Michael Francis el encargado de poner sello al concierto. Sello británico, como también el del programa, formado por tres compositores de la misma nacionalidad y casi de la misma generación, como son Edward Elgar, Benjamin Britten y Ralph Vaughan Williams. Las piezas elegidas se interpretaron por orden cronológico, de manera que se podía atisbar una pequeña evolución de la música clásica en el antiguo imperio en un corto estadio temporal.

Abrió la velada la Serenata para cuerda en mi menor op. 20, de Eduard Elgar, sin duda la composición más conocida de las tres que formaban el programa. Pieza de juventud que sonó un poco imprecisa, poco perceptibles los contrastes, teniendo en cuenta que se trata de una estructura camerística. El segundo envite de la función correspondió a la Sinfonía simple op. 4, de Benjamin Britten, de características muy similares a la anterior, es decir, obra temprana, incipiente, hecha de anteriores composiciones y básica. Tanto es así que Britten rechazó el tercer movimiento, la Sentimental Saraband, justo después del estilizado y ocurrente segundo, Playful Pizzicato. Presto possibilie-pizzicato siempre. El concierto comenzó a coger impulso con el cuarto movimiento, Frolicsome Finale: Prestissimo con fuoco, con un final vigoroso que, sin duda, aumentó el interés de la función.

El tercer protagonista, Ralph Vaughan Williams, dedicó su Sinfonía núm. 5 en re mayor a Jean Sibelius, de quien bebe con no mucha abundancia, tan solo pequeños detalles y no más que la mayoría de británicos contemporáneos. Se continuaba incrementando la intensidad de la velada, mediante esta clase de música incidental del primer movimiento, ya con la orquesta completa. Michael Francis ponía el énfasis necesario y la formación respondía como debía. La música de Williams en su momento fue poco original, pero el tiempo ha borrado esta circunstancia y la ha convertido en una pieza básicamente muy agradable, de texturas muy placenteras redondeando una velada muy británica y quizás por eso interesante por tan poco habitual.

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