La nueva plaza del pueblo es digital
Una generación emergente desde las Islas crea contenido en catalán en las redes sociales y, más allá de entretener, construye lenguaje, referentes, comunidad y nuevos imaginarios compartidos
Manacor“Todo el que venga a Mallorca y se quiera llevar un souvenir típico: que se lleve un ciclista, ¡que hay muchos!... ¡A casa de una puta la bicicleta!”. Así ironiza Lluc Aparicio (@parisioproductions) en un vídeo en Instagram que supera los 26.700 me gusta y las cerca de 10.000 comparticiones. La publicación acumula cientos de comentarios, algunos muy duros. “Gente que se enfada siempre la hay, pero no les quiero hacer caso. Me critican si hablo de la saturación turística y también si hablo en catalán, pero es gente que no entiende que yo hago humor”, explica.
Aparicio (Sineu, 1992) es una de las voces más conocidas del panorama digital de las Islas Baleares. Durante el confinamiento, comenzó a doblar el vídeo de un viaje del que no había grabado el sonido. Es solo uno de los muchos ejemplos que sitúan la falta de socialización física impuesta a causa de la covid-19 como el contexto que hizo surgir toda una serie de creadores de contenido en catalán en las Islas Baleares.
En la cuenta de @parlars_mallorquins, un meme supera las decenas de miles de visualizaciones, criticando el espejismo mediático de los therians: “¿Y si dejamos de estigmatizar y acosar a chicos de 16 años que experimentan con su identidad y empezamos a escandalizarnos por la crisis de la vivienda, la sustitución lingüística, la turistificación y los crímenes de guerra?”. Una muestra más de cómo una nueva generación utiliza los códigos de las redes sociales para generar conversación pública, construir comunidad e intervenir en el debate cultural.
De los perfiles aislados al ecosistema
A pesar de la implacable ley del algoritmo, que favorece el castellano y el inglés, en las Illes Balears ha emergido un ecosistema diverso de creadores de contenido que explican el territorio y la sociedad, hacen humor, divulgan o, simplemente, comparten la cotidianidad desde una mirada propia. Lo hacen en catalán, naturalmente. Vistos de manera individual, son perfiles diferentes; observados en conjunto, dibujan una nueva esfera cultural digital que contribuye a crear discurso, referentes, imaginario colectivo y sentido de pertenencia.
Se trata de perfiles que participan con registros diferentes en la conversación pública sobre cuestiones tan diversas como el modelo económico, la lengua, la crisis de la vivienda, la saturación turística y la identidad. Cientos de miles de visualizaciones demuestran que hay una audiencia que quiere consumir contenido en catalán en internet. Es un nuevo escenario que replica o, incluso, sustituye la función que ejercían hasta hace poco otros espacios de socialización como los espacios públicos, los medios de comunicación locales y los cafés.
“Hay muchos creadores que hoy ya son interlocutores culturales de primer orden. Hablan de preocupaciones compartidas, generan comunidades alrededor de determinados intereses y contribuyen a construir nuevos espacios culturales”, asegura el experto en cultura digital Albert Lloreta. Desde Accent Obert, la fundación que impulsa el catalán en el entorno digital, y La Llista, el observatorio de referencia de la creación de contenido en catalán en las redes, Lloreta los entiende como “un colectivo heterogéneo con una gran capacidad de generar valor cultural”.
¿En qué momento se pasa de ser un perfil personal a ser impulsor de una comunidad? “Supongo que la primera señal es cuando la gente te para por la calle y te dice que ha visto tus vídeos. Hasta entonces todo pasa detrás de una pantalla, pero de golpe descubres que hay personas reales que te reconocen y te siguen”, explica Joan S. Moñino (Manacor, 1997), conocido como @parlars_mallorquins. “Mi crecimiento siempre ha sido muy gradual. Simplemente, cada vez había más comentarios, más mensajes y más personas con quienes compartía experiencias”.
Hacia una industria cultural
Hasta hace poco era difícil medir la dimensión real de la creación de contenidos en catalán. Se conocían nombres propios, pero no la fotografía de conjunto. Este es precisamente el vacío que ha llenado La Llista, que ha radiografiado por primera vez el panorama digital en catalán.
En 2025 las Islas registraron el aumento más espectacular de los territorios de habla catalana: las visualizaciones totales se dispararon un 249,8% respecto a 2024. Mantener ahora prácticamente el mismo nivel de impacto después de aquella explosión significa, según Lloreta, “que la audiencia ya no responde a un fenómeno viral puntual, sino que se ha consolidado”. Dicho de otra manera: el crecimiento ya no depende de uno o dos vídeos virales, sino de la aparición constante de nuevos creadores, formatos y comunidades. Es la señal más clara de que las Islas han dejado de tener creadores aislados para empezar a construir un verdadero ecosistema cultural digital.
El año pasado las audiencias crecieron un 71% respecto a 2024, una progresión que difícilmente se ve en otros ámbitos culturales. “No es habitual que de un año a otro haya un 70% más de espectadores en el cine o en el teatro”, señala. Por eso considera que la creación digital en catalán todavía se encuentra “en una rampa de crecimiento propia de los inicios de una industria cultural”.
Los datos de los primeros meses de 2026 en las Islas Baleares indican que hay cerca de 1.200 proyectos activos y unas 440 publicaciones diarias, con “una tendencia hacia la madurez”.
Quien explica hoy las Islas
“Vivimos rodeados de muchísima información y cada vez nos cuesta más procesarla. Los vídeos cortos pueden parecer superficiales, pero también pueden ser una puerta de entrada. Si así consigues que una persona se interese por la historia de un barrio, de un edificio o de una tradición, ya has dado un paso importante”, dice Constança Ramis (Palma, 1995), @co.torrita, quien también se lanzó a hacer contenido durante el confinamiento.
“Al principio, hacía vídeos recomendando cafeterías y con el tiempo empecé a cuestionarme qué modelo promovía. Me pregunté si, sin querer, contribuía a una determinada industria o a una manera concreta de entender Mallorca. Decidí que quería ser más coherente con mis valores. Crear contenido también es una decisión política: cada vídeo explica una manera de mirar el mundo”, explica.
Marina Ribas (Eivissa, 1989) empezó a escribir un blog sobre cocina en el año 2012. Se define como 'dietista, maestra y payesa de pan con aceite que escribe' y es una de las voces ibicencas en catalán con más seguidores en internet. Su caso es sintomático: “Somos la isla donde menos catalán se habla; la lengua va en retroceso, pero hay gente que me escribe para decirme que estudia catalán para poderme seguir”. Ribas explica cómo, después del éxito inicial, cedió a las presiones comerciales para hacer contenido en castellano. A pesar de todo, decidió volver al catalán. Para sorpresa de muchos, no ha dejado de crecer en número de seguidores y ella se siente en una posición más coherente. “Tenemos el altavoz más grande de la historia. Aquí tenemos que picar piedra, porque quizás es la mejor herramienta que podríamos tener para continuar normalizando el uso del catalán”, afirma.
Crear red desde las redes
Para Ribas, las redes “cumplen una función compensatoria” ante la pérdida de espacios físicos reales y el auge de la individualización. “Por eso las comunidades online también pueden generar este sentimiento de pertenencia y fomentar la creación de comunidades que tienen la posibilidad de traspasar la pantalla en muchas ocasiones”, asegura. En su caso, los contenidos digitales le han abierto las puertas a la publicación de libros y apuesta por un estilo más reposado.
@parisioproductions es un ejemplo de cómo el medio digital ha propiciado vínculos en el espacio físico. Es uno de los habituales en colaboraciones con otros creadores como @cas.horrach, @mar.xosa, @angelaguilop y @toniguiscafre. Y él mismo ha impulsado iniciativas compartidas como ‘Uep, on dinam’.
Quienes también lo tienen claro son Moñino y Ramis, artífices de Ramona Divulga, una red de nueve divulgadores que se quiere constituir como asociación para poder tener una estructura estable, compartir recursos y contribuir a la profesionalización. “Tenemos una necesidad muy grande de hacer red. Probablemente, porque somos una cultura minorizada y tenemos la necesidad de decir que existimos, que tenemos una mirada propia sobre el mundo y que queremos explicarla”, concluye Moñino. Para ellos, el catalán no es un límite de audiencia y su reto es doble: volver al espacio físico y reconstruir comunidad y aspirar a la profesionalización.
Cuando L’Aferrada celebró su primera edición en 2023, el sector de la creación de contenido en catalán en las Illes Balears aún era muy incipiente. Tres años después, el panorama ha cambiado radicalmente. “La creación de contenido en catalán goza probablemente de la mejor salud que ha tenido nunca”, asegura la directora del proyecto, Laia Carrera, quien destaca tanto el aumento de creadores como la diversificación de los contenidos.L’Aferrada nació gracias a la Obra Cultural Balear con el objetivo de promover el uso del catalán en el ámbito digital, favorecer la profesionalización de los creadores y convertirse en un espacio de encuentro para todo el ecosistema. El proyecto tomaba el relevo de La Troca, el primer encuentro de creadores organizado en 2022 por los gobiernos de las Illes Balears, Catalunya y el País Valencià, que no tuvo continuidad. “Ya se percibía que era un sector emergente con mucho recorrido y que podía tener un papel importante en el futuro de la lengua”, recuerda.Más allá de las ponencias, L’Aferrada ha tenido un papel esencial como espacio para crear red. “Muchos creadores mallorquines se conocieron personalmente por primera vez en L’Aferrada”, explica Carrera. De aquellos encuentros han surgido colaboraciones y nuevos proyectos, a la vez que los creadores de las Illes han ganado visibilidad ante empresas, instituciones y profesionales del resto de territorios de habla catalana.El crecimiento también se ha reflejado en la relación con las marcas. Si hace unos años eran los creadores quienes debían convencer a las empresas de su potencial, hoy la situación empieza a invertirse. “Cada vez son más las marcas que buscan directamente a los creadores, porque saben el valor que tienen las comunidades que han construido”, afirma.Para Carrera, el principal activo de los creadores es la confianza que generan con su audiencia. “Aportan cercanía, naturalidad y una comunicación especialmente efectiva”. También destaca la autenticidad como uno de los rasgos distintivos de los creadores de las Illes.A pesar de todos estos avances, la profesionalización sigue siendo el gran reto. “Todavía hace falta más apoyo institucional, más implicación de las empresas y más oportunidades laborales y formativas”, defiende. Su horizonte es claro: que cualquier persona pueda encontrar contenidos de calidad en catalán sobre cualquier temática en el entorno digital y que los creadores “puedan ganarse la vida en las condiciones que se merecen”. Estos, concluye, son los propósitos que guían L’Aferrada desde el primer día y que se pondrán sobre la mesa en la próxima y cuarta edición.