Muere Fabrizio Plessi, pionero del videoarte que unió 30 años de su obra a Mallorca
El artista, fallecido a los 86 años, estableció su residencia en Santanyí y convirtió la isla en uno de los principales puntos de partida de su trayectoria artística
PalmaFabrizio Plessi, uno de los grandes pioneros de las videoinstalaciones, ha muerto a los 86 años. El artista italiano, nacido en Reggio Emilia el 3 de abril de 1940, murió este domingo en Venecia, ciudad donde se formó y que marcó buena parte de su trayectoria. Pero durante tres décadas mantuvo también un vínculo especialmente estrecho con Mallorca, hasta el punto de establecer su residencia en Santanyí y desarrollar desde la isla una parte importante de su obra.
La relación de Plessi con Mallorca comenzó en 1989. Aquel año presentó Videosal en el palacio Solleric de Palma, una exposición que aparece en la cronología oficial de su trayectoria. La experiencia con la isla no quedó, sin embargo, en aquella primera exposición. En los años posteriores volvió de manera recurrente, y el sureste de Mallorca se convirtió en uno de sus lugares de residencia y creación.
En 2019, Es Baluard convirtió esta relación en el eje de una exposición, Fabrizio Plessi. 30 años en Mallorca. El museo definía entonces a Plessi como uno de los creadores pioneros de las videoinstalaciones y recordaba que había estado vinculado a Mallorca durante tres décadas. La muestra revisaba las producciones que había creado desde la isla, presentada como un lugar de proyección y de inspiración de su obra.
Santanyí como lugar de creación
La relación con Santanyí era especialmente intensa. En la exposición en Es Baluard, uno de los elementos centrales era un libro que repasaba los 30 años que Plessi había vivido en el municipio. IB3 explicaba entonces que en Santanyí el artista había creado 500 exposiciones internacionales.
Su casa y estudio, conocidos como la Pedra, formaban parte de este universo. En una entrevista publicada en 2006, Plessi describía este espacio como una "gran escultura viviente" y explicaba que vivía allí varios meses al año y que allí preparaba las exposiciones. También hablaba de la naturaleza de Mallorca y de su luz y su silencio.
Aquel vínculo con el paisaje no era solo personal. La relación entre naturaleza y tecnología fue uno de los ejes de su obra. Plessi trabajó durante décadas con el agua, el fuego, la piedra y otros materiales asociados a la naturaleza; los combinaba con pantallas, luz, vídeo y otros dispositivos electrónicos. Su lenguaje acabó situando las videoinstalaciones en un territorio a medio camino entre la escultura, la arquitectura y la imagen en movimiento.
Del Solleric a Es Baluard
La primera exposición en el Solleric abrió una larga relación con las instituciones culturales de Mallorca. En 1991, por ejemplo, presentó Plessi en Mallorca en el Centre de Cultura Sa Nostra de Palma.
Es Baluard acogió diversas iniciativas relacionadas con el artista, hasta llegar a la muestra de 2019, que ponía el foco específicamente en su vinculación con Mallorca. Aquella exposición no pretendía simplemente recuperar una trayectoria, sino mostrar cómo la isla había funcionado como punto de partida de su producción artística.
La relación con Santanyí llegó incluso a generar un proyecto institucional propio. El municipio impulsó la creación de un centro de interpretación de las artes audiovisuales dedicado a Plessi en el Abeurador. El proyecto debía poner en valor su figura y la relación con Mallorca, y Es Baluard debía participar en los ámbitos científico y curatorial.
Un pionero de las videoinstalaciones
Plessi comenzó a centrar su investigación artística en el agua a finales de los años 60, cuando experimentó con el videotape y las performances y, progresivamente, incorporó la tecnología electrónica a su lenguaje. En 1986 representó a Italia en la Bienal de Venecia con Bronx, una de las obras que consolidaron su reconocimiento internacional.
Su trayectoria lo llevó a instituciones como el Centre Pompidou de París y el Guggenheim de Nueva York, así como a numerosas bienales y exposiciones internacionales. Su trabajo evolucionó al mismo tiempo que lo hacían las tecnologías con las que trabajaba: los monitores, el vídeo y, posteriormente, las pantallas LED y la luz digital pasaron a formar parte de instalaciones de gran formato.
Pero Mallorca ocupó un lugar singular dentro de esta trayectoria. No fue solo uno de los muchos escenarios internacionales en los que Plessi presentó su obra. Durante 30 años, Santanyí fue también el lugar desde donde trabajó, preparó exposiciones y continuó desarrollando un lenguaje artístico que había convertido la tecnología en materia creativa.
La muerte de Fabrizio Plessi a los 86 años cierra así una trayectoria internacional, pero también deja en Mallorca el legado de un artista que durante tres décadas hizo de la isla uno de sus principales lugares de creación.