La destrucción de Mallorca que cantó Tomeu Penya

En 1983 el de Vilafranca debutó como cantautor ecologista con la canción 'Trenc'. A pesar de las críticas que recibió de sectores de la derecha, compondría más letras a favor de la protección del territorio, un camino que seguirían otros artistas isleños

25/07/2026 - 16:32 h.

PalmaTomeu Penya, de 77 años, se sincera para el ARA Balears: “Quiero que quede muy claro mi actual estado de ánimo. Estoy muy triste. De joven jamás me habría imaginado que el futuro de Mallorca sería como el de ahora, una isla llena de cemento y turistas, con carreteras saturadas y con residentes que no pueden acceder a una vivienda. Para los conciertos de este verano me estoy planteando volver a cantar ‘Trenc’, que hace cuatro décadas dediqué a la emblemática playa de Campos que ahora, por desgracia, está de nuevo amenazada”. ‘Trenc’ fue el debut del cantante country de Vilafranca como activista ecologista a los 35 años. Es una de las canciones más destacadas de su tercer disco Coverbos (1984).

Tras pasar por hoteles con diferentes grupos, Penya se dio a conocer como solista en 1979 con Tomeu Penya canta a la Vila. Entonces Mallorca vivía la eclosión de los ‘guerreros verdes’. Desde 1973 el GOB no paraba de clamar ante la fiebre constructora desatada con el boom turístico de finales de los 50. En julio de 1977 ya se había producido la primera ‘lucha toponímica’ con la ocupación pacífica del islote de Sa Dragonera (Andratx), amenazado por una urbanización de lujo. En mayo de 1978 tocó movilizarse por El Trenc, un arenal de cuatro kilómetros de largo. Sobre sus dunas se concentraron unas 500 personas para denunciar el proyecto de construcción de un restaurante, con aparcamiento y camping incluidos.

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“No queremos caminos de pega”

La evolución de aquel movimiento ciudadano se puede seguir en el estudio 30 años de ‘Salvem es Trenc’, que en 2008 publicó el investigador de Campos Montserrat Alcaraz, junto con Francesc Xavier Mas. “Durante la posguerra –dice Alcaraz–, gracias a la agricultura, Campos había sido uno de los pueblos más ricos de Mallorca y las autoridades locales querían que continuara siéndolo con el turismo. Si no hubiera sido por algunos activistas que entonces pasaron por ser los malos de la película, hoy el Trenc sería como el Arenal de la playa de Palma”. En mayo de 1983 Gabriel Cañellas, de Alianza Popular, embrión del PP, presidía el primer Govern balear de la era autonómica. El 30 de septiembre ya tenía lugar la gran manifestación en defensa del Trenc, que congregó en Palma a cerca de 10.000 personas. Los ánimos estaban muy exaltados con la última propuesta llegada de una promotora sueca que planteaba construir en el arenal de Campos una descomunal urbanización para 6.000 personas.

Tomeu Penya no pudo asistir a aquella histórica manifestación porque estaba de gira por Cataluña. Ya se había posicionado, sin embargo, a favor de la causa. “A través de unos amigos –asegura– supe de las barbaridades que se querían proyectar en la playa de Campos. Tuve claro que yo también debía involucrarme en aquellas protestas, ya que mis canciones siempre han hablado de la tierra. Para poder inspirarme, visité dos veces el Trenc, que no había pisado nunca”. Las primeras palabras que le silbaron las musas fueron: “No queremos caminos de pega, / ni máquinas de escribir. / No queremos cemento ni seda, / ni casitas de cristal”. Y las últimas serían: “Queremos que juegue el viento entre los pinos. / Queremos que pájaros hagan sus nidos”. La letra en ningún momento menciona el nombre del Trenc, que solo aparece en el título.

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¿Himno político?

Antes de Penya, un amigo suyo, el palmesano Toni Morlà (1945-2014), ya había sublimado el paisaje mallorquín en los discos Amb sos peus en terra (1977), Primeres poesies de Miquel Costa i Llobera (1981) y Idò (1983). En Ibiza, en 1976 Isidor Marí cantaba ‘Flors de baladre’ para el segundo disco de UC En aquesta illa tan pobra. La resistencia del sencillo y característico arbusto de los torrentes de la isla simbolizaba el amor por la tierra. Aquel año, en Menorca, el grupo Traginada también se estrenaba con un puñado de canciones ‘ecologistas’, que mantenían viva la lucha por la protección de la Albufera del Grau (Maó).

El de Vilafranca recuerda las dificultades que había en los 70 y 80 para hacer canciones en catalán y de defensa del territorio. “Cuando yo inicié mi carrera en catalán, me encontré con gente que se reía de mí. En algunas actuaciones me llegaron a tirar cubalibres y cáscaras de naranja y de limón. Después, con ‘Trenc’, me llevé otra sorpresa. La empecé a cantar el verano de 1983 antes de que saliera en el disco Coverbos, de 1984. En las fiestas de la Mare de Déu d’Agost de Campos, cuando la anuncié, una avalancha de jóvenes subió al escenario a cantarla conmigo. Temí que el escenario pasara por alto. Al día siguiente fui noticia en los periódicos. Supe que el alcalde [Guillem Mas Vinyola, de Unió Campanera], presente en el concierto, se había enfadado mucho”.

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Ante aquel ‘desaire’, el ayuntamiento campaner se negó a pagar la actuación de Penya. “Mi mánager no cobró hasta mucho tiempo después. Aquella animadversión se repetiría en otros lugares del Migjorn. Recuerdo que una tarde que estaba cenando en un restaurante se me acercó un señor y me recriminó, con buenas palabras, que no quisiera que su pueblo también se pudiera beneficiar del turismo con hoteles en las playas como ya habían hecho llucmajorers y santanyiners. Yo le dije que no estaba en contra del turismo, que lo único que quería era que no se tocara nuestro paisaje”. Poco a poco ‘Trenc’ se convirtió en la banda sonora del movimiento verde. “A medida que la iba cantando en las verbenas de verano, veía que el público ya se sabía la letra. Y eso que aún no había salido publicado el disco Coverbos. Estaba bien contento. En ningún momento, sin embargo, pretendía que la canción se convirtiera en un himno político. Mi música no es de ningún partido político”.

En 1984, con el eco de la icónica canción, el Parlament balear declaró el Arenal Área Natural de Especial Interés (ANEI) con los votos de UM, el PSOE y el PSM. Esto no impidió que en 1992 el Ayuntamiento de Campos otorgara una licencia para levantar 68 apartamentos, un bar restaurante y una piscina en un supuesto solar urbano de Ses Covetes, cerca de la zona protegida. En noviembre de 2012, sin embargo, el Tribunal Superior de Justicia de las Baleares aceptó los recursos presentados por el GOB y el PSM y ordenó la demolición de aquella ilegalidad. En 2017 el Govern ya declaraba Parque Natural El Trenc-Salobrar de Campos, de una superficie total de unas 3.768 hectáreas.

‘Mallorca se hunde’

En 1987, tres años después de entonar ‘Trenc’, Penya exhibiría de nuevo su vena ecologista. Fue con el tema ‘Cabrera’, incluido en el disco Tomeu. Entonces el GOB luchaba por poner fin a las maniobras del ejército español en el archipiélago palmesano, situado a unos 15 kilómetros de la playa de Campana. El de Vilafranca lo describía “como una virgen desnuda en el mar” y pedía con insistencia “no le hagáis daño”. “Era un paraje –asegura– que amaba mucho porque había hecho el servicio militar”. Al año siguiente la Cámara balear ya iniciaba el proceso de declaración de Cabrera como Parque Nacional Marítimo-Terrestre, lo que fue una realidad en 1991.

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Mientras Penya se limitaba a llorar la pérdida del paraíso, el palmesano Raphel Pherrer se atrevía a criticar abiertamente el modelo turístico de las Islas. Lo haría con los discos Desnormalització (1986), Sor Tomasseta Superstar (1989) y Mallorcatur (1989), este último en colaboración con Carlos Garrido y Toni Miranda. Sus canciones combatían, en clave satírica, la corrupción política, la diglosia lingüística, la folclorización de las tradiciones y el despilfarro de los recursos naturales. En 1992 el de Vilafranca también se animaría a elevar el tono de sus letras. Fue con ‘L’Estalella’, aparecida en el disco Sirena. Aludía a una finca situada en el núcleo costero de l'Estanyol de Migjorn, en el municipio de Llucmajor, donde GESA tenía previsto instalar una central térmica. “Qué vergüenza sería –cantaba–, para el pueblo de Llucmajor, / s’Estanyol lleno de carbón, para quemarlo y hacer energía. / Ni centrales ni chimeneas, ya está bien de hacer suciedad, / que la gente de Llucmajor, tiene bien claras sus ideas [...]”.

El investigador Tomeu Canyelles ha analizado el impacto de ‘L’Estalella’ en el libro L’esperit elèctric (Illa Edicions, 2026). “Fue –dice– un inesperado golpe a la conciencia de la sociedad isleña. Incluso, otros artistas que hasta entonces nunca se habían posicionado hicieron públicas sus aspiraciones ecologistas. Es el caso de Llorenç Santamaria, que aquel mismo año declararía que ‘Mallorca tiene que ser verde y guapa’”. El vilafranquino continuaría incorporando explícitos mensajes ecologistas en otras canciones. En ‘Mirau-me, mirau-nos bé’, del disco Anuats (1995), denunciaba que “si no tenemos más cuidado / llegaremos a caminar / rodeados de cemento / no veremos tan solo el mar”. En 2018, en una isla ya engullida por el turbocapitalismo, Penya criticó directamente la masificación turística en ‘Mallorca s’enfonsa’, incluido en el disco R.D.I. Comunitat des Pla. “Si no ponemos orden –advertía–, todos haremos un estallido”. En 2026 el orden no ha llegado y la realidad de la isla todavía es más desoladora. “Me entristece mucho lo que tenemos”, recalca una de las primeras voces que hace 43 años cantó al ecologismo.

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“Salvemos Mallorca”

En 1990, en plena era del “canyellisme” (neologismo que hace referencia a la urbanización descontrolada), el grupo manacorí Ocults publicaba la canción ‘Jo tenia una caseta a Mallorca’, incluida en el disco Pa amb oli nacional. “Ya está bien, ya está bien, ya está bien, basta ya”, decía el estribillo en alusión a la construcción desbocada de hoteles. La música ‘ecologista’ se reactivó en 2003, tras la derrota electoral del Primer Pacte de Progrés. El popular Jaume Matas accedió al Consolat de Mar con el apoyo de Unió Mallorquina de Maria Antònia Munar. Olvidó rápidamente su antiguo cargo como ministro de Medio Ambiente con José María Aznar. Estuvo encantado de abrir las puertas de las Baleares a los empresarios que había conocido en el palco del estadio Santiago Bernabéu. Entre ellos se encontraba el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, propietario de la constructora ACS, adjudicataria de la construcción de muchas autopistas y del hospital de Son Espases.Ese mismo 2003, la Plataforma Autovía NO, constituida para rechazar el tramo previsto entre Inca y Manacor, editó el disco Ja n’hi ha prou. Autovia No! El proyecto aglutinaba canciones pertenecientes a grupos peninsulares y, sobre todo, mallorquines. Una de ellas, ‘Mallorca podrida’, incluía uno de los versos más recordados de una legislatura marcada por la megalomanía y la corrupción: “Cañellas, Fageda, Matas i Munar... ¡Sabemos dónde vivís! ¡Sabemos a dónde ir [...] Algún día lo tendréis que pagar!”.Aquella experiencia inspiraría a la irreverente banda Rock & Press, liderada por los periodistas Carlos Garrido, Miquel Massutí, Gabi Rodas y Joan Frau y por los músicos Carlos Grauches y Mané Capilla. En 2005, tras amenizar una velada del Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB), debutaron con Cemento. “Era –dice el investigador musical Tomeu Canyelles– una sátira formada por doce canciones sin filtro que pretendían denunciar tanto la mala gestión de la derecha como la feroz especulación urbanística que estaba devorando el suelo mallorquín”. Rock & Press continuó con sus críticas en los siguientes trabajos: Korrupción (2007) y Krisis (2010). El conjunto llegó a recibir una amenaza de demanda judicial por parte de Maria Umbert, antigua jefa de gabinete de Matas y primera directora de IB3.Otro grupo que apostó decididamente por la lucha ecologista fue Oprimits, que desde 1996 ya se había significado en la causa. En 2006 obtuvieron un gran éxito con la canción ‘Salvem Mallorca’, incluida en el disco Tolerància zero. El título estaba en sintonía con la manifestación que el 14 de febrero de 2004 recorrió las calles de Palma con el lema ‘Quien ama Mallorca no la destruye’. La iniciativa, que congregó a unas 50.000 personas, tuvo el apoyo de diferentes músicos como Tomeu Penya, Maria del Mar Bonet, la banda Antònia Font y Biel Majoral. Se superaron con creces los 4.000 asistentes de la primera manifestación verde de Mallorca, la de ‘Salvem la Dragonera’, el 3 de febrero de 1979.