La cultura bajo control: cómo las subvenciones moldean la creación en Baleares
Los 11,6 millones de euros en ayudas públicas del Govern e instituciones locales marcan las decisiones de los artistas y gestores, según profesionales del sector cultural
PalmaHubo un tiempo en el que una de las críticas más habituales en el sector cultural era que había muchos que "vivían de subvenciones". Superado ese debate y una vez entendido y aceptado que el ámbito de la cultura, como el del campesinado o el de la industria, debe necesitar inversiones públicas, a lo largo de la última década en Baleares se han consolidado numerosas ayudas de diversas instituciones. Y si bien con ellos se ha contribuido a la profesionalización del sector, los debates que se generan en torno a su funcionamiento y del tejido cultural que se ha derivado son muy diversos: desde la transformación de muchos creadores en gestores, hasta el diseño de programaciones y acciones culturales en función de los requisitos de las subvenciones, entre otros.
A grandes rasgos, las instituciones de Baleares disponen de dos tipos de subvenciones en materia cultural: las de concurrencia competitiva, en las que la obtención de la ayuda depende del cumplimiento de una serie de requisitos ya los que pueden optar varios agentes culturales, y las nominativas, que se asignan a agentes concretos de acuerdo con los agentes concretos. En ambos casos ha habido cambios significativos en los últimos años, especialmente llamativos en lo que respecta a las segundas, las nominativas.
Más subvenciones nominativas
En total, el área de Cultura del Govern destina unos 11,6 millones de euros a subvenciones: más de cinco millones y medio a través del IEB –la mayoría, de concurrencia competitiva–, unos cuatro millones mediante el departamento de Cultura –en este caso, casi todas nominativas–, y unos dos millones en subvenciones por concurrencia a través del ICIB. Por otra parte, el Consell de Mallorca ha mantenido la mayoría de las subvenciones nominativas en materia de Cultura para 2026, con las excepciones de las subvenciones que hasta ahora se concedían a Jóvenes por la Lengua ya la Obra Cultural Balear. Sí se han mantenido las subvenciones nominativas, por ejemplo, en el Obispado de Mallorca en concepto de conservación de bienes culturales –con un importe de un millón de euros.
En cuanto al Ayuntamiento de Palma, al inicio de la actual legislatura se redujeron este tipo de subvenciones hasta un máximo de cinco, lo que implicó eliminar las que existían en el Teatre Sans, los premios Enderrock o el Festival de Teresetes, entre otros, aunque simultáneamente se aumentó el presupuesto de las ayudas de ayudas. El objetivo, tal y como explicó el teniente de alcalde Javier Bonet en ese momento, era limitar y reducir al mínimo las subvenciones nominativas en beneficio de las que se obtienen a través de un concurso público. Al pedirle por el criterio para distinguir cuáles mantenían en ese momento las ayudas nominativas, Bonet afirmó que "hay muchos criterios que nos pone servicios jurídicos, pero si tuviéramos que valorar nosotros, serían aquellas que sólo puede hacer una empresa o entidad concreta".
Tres años después, para 2026 hay nueve subvenciones nominativas en materia cultural previstas desde Cort, entre las que se incluyen las del Festival Paco de Lucía (30.000 euros), Casa Planas (20.000 euros) o el Evolution Mallorca Film Festival (15.000 euros). También figuran el Gremio de Libreros (15.000 euros), la asociación Art Palma Contemporani (30.000 euros) o la Atlántida Mallorca Film Fest (35.000 euros), entidades que han sido también beneficiarias de otras subvenciones nominativas por parte de otras instituciones. En el caso del Gremio de Libreros y Art Palma Contemporani, ambas reciben ayudas de este tipo el Consell de Mallorca, por un valor de 130.000 euros los primeros y de 70.000 los segundos. En el caso de la Atlántida, en 2025 recibió una de las subvenciones nominativas concedidas por el Instituto de Estudios Baleáricos, por valor de 350.000 euros, es decir, casi cinco veces el importe máximo al que aspiran los solicitantes de la subvención para ferias y festivales de la misma institución. 42.000 en el de asociaciones y entidades sin ánimo de lucro. Entre los motivos para la concesión de esta nominativa, se expone que "el caso de la Atlántida se justifica por su carácter singular y no reproducible, ya que es el mayor festival híbrido del mundo, con estructura consolidada" y que "goza de un interés público y cultural acreditado, porque promueve el acceso gratuito a la cultura, impulsa el talento balear".
Las subvenciones marcan el camino
La subvención para ferias y festivales del IEB tiene previsto un importe máximo de 950.000 euros para 2026, aunque en años anteriores ha habido ampliaciones de crédito –en 2025 se pasó de los 1.150.000 euros iniciales a 1.750.000. En el caso de las ayudas a la creación del propio organismo, las cantidades son muy inferiores: 490.000 euros a repartir entre las convocatorias de 2026 y 2027.
Además de las de ferias y festivales y las de creación, el Institut d'Estudis Baleàrics dispone actualmente de otras líneas de ayuda de concurrencia competitiva, como las de proyección exterior de diversas disciplinas, la de jornadas de estudios locales o la de centros de creación. Esta última incluía, en la convocatoria de 2025, la obtención de cinco puntos del total de 100 por la incorporación de proyectos relacionados con el año Llompart, con la conmemoración del libro Te dejo, amor, el mar como prenda o con el centenario de la muerte de Antoni Maura. Este mismo criterio aparecía en la convocatoria para ferias y festivales de 2025, si bien a la de 2026 condiciona la obtención de estos cinco puntos el hecho de que el evento incluya actividades relacionadas con el año Alcover, mientras que sólo añadirán tres si fomentan "el uso del catalán y emplean la lengua catalana durante el desarrollo de las actividades" y tres más si hacen notas de prensa, anuncios y redes sociales".
"Así es como llegamos a los programadores que diseñan sus eventos en función de los requisitos de los organismos oficiales: una completa anomalía del sistema. Y eso no sólo pone en cuestión la independencia de la programación cultural, es que provoca disparates como que el año pasado hubiera mesas redondas sobre Llompart o sobre los relatos de Carme; ponentes que asistentes. Este año tendremos lo mismo con Alcover. Así lo expone un programador que pide mantenerse en el anonimato, como hacen la mayoría de los profesionales al ser consultados al respecto: hay muchos gestores y creadores que tienen una visión crítica, pero prefieren no compartirla públicamente. Todos coinciden en señalar que los criterios de valoración de las subvenciones se han convertido en los fundamentos sobre los que se planifican ciertas acciones e, incluso, creaciones del ámbito cultural; más de uno hace referencia a la existencia de los "profesionales de las subvenciones", que optan recurrentemente a diversas ayudas para sostener la actividad, especialmente en el ámbito audiovisual.
La ingobernabilidad de la cultura
En cualquier caso, la duda de fondo es si el actual sistema de subvenciones posibilita y mejora realmente las condiciones de los creadores culturales y si respeta su independencia. Esta cuestión es, de hecho, una de las protagonistas del libro Cultura ingobernable (Ariel) de Jazmin Beirak. La autora, que es actualmente la directora general de Derechos Culturales del gobierno español, lo presentó en Palma hace sólo unas semanas. Al ser pedida por el ARA Baleares al respecto, Beirak señalaba la "paradoja de la gestión pública en cultura". "Cuanto más se escapa del ámbito institucional, más rica es la cultura, aunque necesite apoyo público", respondía Beirak, "aquí es donde aparece la paradoja de la gestión pública en cultura: cuanto más desborde lo que se impulsa, más exitosa habrá sido la gestión. La idea es que gobernar cultura es generar las condiciones para su ingover fuga. Esto no significa no intervenir, al contrario, pero no debe intervenirse en contenidos, sino en estrategias que permitan su proliferación y redistribución”.
"Yo querría no tener que pedir ninguna ayuda para poder actuar", expone el bailarín Gaspar Morey, de la compañía Baal, "porque eso quiere decir que los teatros tienen suficiente dinero para hacer buenas programaciones y que hay gente con criterio a la cabeza que quiere subir al escenario mientras se entienda obras comprometidas y críticas. la función de los teatros públicos es hacer espectáculo y cosas guapas y fáciles, ¿qué alternativa tenemos? Desde que empezamos, el año 2013, el panorama es más o menos el mismo. destinar a la creación. ¿Cuál es la función del arte, si no es remover conciencias, puñir y generar un tejido crítico?