Guillem Febrer Fons: "La salud mental todavía arrastra estigma social"
Gerente de Estel de Llevant
ManacorGuillem Febrer Fons (Manacor, 1973) hace prácticamente tres décadas que es el gerente de Estel de Llevant, la entidad prosalud mental que ya ha ayudado a miles de usuarios y familias de la comarca de Llevant. Ahora que estrena nuevo espacio en el barrio de la Torre de Manacor, hablamos con tranquilidad.
¿Ha costado mucho transformar esta antigua fábrica de rafia abandonada en un espacio de formación?
— Hemos estado unos tres años de obras. El proyecto comenzó en 2022 y hasta ahora no hemos podido abrir. Para nosotros era muy importante que el espacio quedase reconocible y en cierta manera poder recuperar la antigua fábrica de rafia como edificio del barrio. Conseguir que la reforma dejase la estructura reconocible era un reto.
¿Satisfechos de cómo ha quedado?
— Estamos muy contentos del resultado, porque es más o menos como nos lo imaginábamos. Ha costado casi 2,2 millones de euros de obra, que han sido subvencionados por la Conselleria de Serveis Socials, además de 50.000 euros más, que han sido financiados por la Fundació la Caixa a fin de dotar la cafetería.
¿Cómo se divide el edificio?
— El edificio se estructura en planta baja y piso. Abajo estará la cafetería y el servicio ocupacional, que vendría a ser una ampliación de lo que ya hay en la calle de la Fábrica, además de un pequeño apartamento supervisado para dos personas, que se complementa con otro para 6 en el primer piso.
El café-restaurante tendrá así una parte social.
— La cafetería servirá para desarrollar una formación dual de camarero para usuarios de Estel de Llevant con un 50% de formación teórica y un 50% remunerada.
¿Esperabais llegar hasta aquí cuando empezasteis?
— Cuando empezamos hace 30 años, el año 1996 en la sacristía de la parroquia de los Dolores, no pensábamos llegar hasta aquí. Atendíamos a una docena de personas, como buenamente podíamos… Ahora, según las cifras del año 2025, atendimos a 317 personas con un trastorno mental y 170 familias. Ha habido un aumento cuantitativo, pero sobre todo cualitativo. En este sentido, cada vez intentamos cubrir todas las necesidades de la persona para que tenga una vida plena, para que la pueda recuperar. Una integración social y laboral lo más plena posible.
¿Tras estos años el estigma por las enfermedades mentales todavía existe?
— Cada vez menos, es cierto, pero todavía queda un camino por recorrer para transformar el estigma en estima. Creo que es un camino que vamos transitando todos juntos. Pienso que cada vez se entiende más la diversidad, la diferencia, que a veces deriva de un trastorno mental y de querer vivir y hacer las cosas de una manera distinta. Creo que este mensaje, esta pedagogía, cada vez se ha ido entendiendo más y compartiendo más.
¿Cuáles son las aspiraciones ahora de Estel de Llevant?
— Un crecimiento de servicios, tan innovadores y de la máxima calidad como sea posible, con nuevas metodologías. Siempre tienes la sensación de que lo habrías podido hacer mejor y está claro que no todas las necesidades están cubiertas, pero mantener y mejorar lo que tenemos también es un reto que da ilusión.
¿Cuál es este reto soñado?
— Un servicio para permitir atender a personas en momentos de crisis y que no sea necesario ir al hospital, con más actuaciones a domicilio. Nos basamos en una metodología de diálogo abierto desarrollada en Finlandia.