Navegar sin marineros: el velero que quiere conectar las Baleares con la península con IA
El proyecto universitario Raig FNB, creado por estudiantes de la Facultad de Náutica de Barcelona, recorrerá la ruta marítima histórica con un saco simbólico de sal y navegación autónoma
PalmaUn velero de menos de tres metros, sin ninguna persona a bordo y con solo un saco de sal de un kilo como carga. Este es el desafío que saldrá de Club Náutico Sant Antoni y que podría marcar un antes y un después en la navegación marítima. El proyecto, bautizado como Raig FNB, es obra de una veintena de estudiantes de la Facultad de Náutica de Barcelona de la Universidad Politécnica de Cataluña.
Durante nueve meses, el equipo ha diseñado y construido esta embarcación autónoma con un objetivo claro: competir en la primera edición de La Micro Ruta de la Sal, una regata que pondrá a prueba la capacidad de navegar sin tripulación en travesías de larga distancia. El reto no es menor: salir de Ibiza y llegar a la península —hasta el Real Club Náutico de Dénia o bien a Port Ginesta— siguiendo el espíritu de la histórica ruta de 1846.
El Raig FNB combina sostenibilidad y tecnología: un casco de fibra de vidrio, velas de 3,5 metros cuadrados y un sistema de pilotaje automático con sensores capaces de tomar decisiones en tiempo real. La embarcación puede ajustar el rumbo según el viento y el estado de la mar, sin intervención humana.
Antes de la gran prueba de marzo de 2027, el proyecto hará parada —y demostración— en Ibiza. El próximo 5 de abril, la bahía de Sant Antoni acogerá una exhibición con cinco equipos universitarios, en una jornada que servirá para ver en acción estos veleros autónomos.
Más allá del reto tecnológico, el proyecto nace con una ambición de fondo: repensar el transporte marítimo. Con el 90% del comercio mundial moviéndose por mar y un 3% de las emisiones globales asociadas al sector, iniciativas como esta apuntan hacia un futuro más eficiente y sostenible.
“Nos ha permitido llevar a la práctica todo aquello que habíamos aprendido en clase”, explica la estudiante Nicole Fabián. Una experiencia que, más que académica, navega ya en aguas reales.