Urbanismo

Indignación en el Puerto de Andratx: un extranjero millonario cierra uno de los pocos accesos al mar

Residentes de la zona se concentrarán este sábado para reclamar recuperar el paso tradicional al litoral

26/08/2026 - 21:00 h.

PalmaLos vecinos del Port d’Andratx están hartos de encontrarse cada vez con más obstáculos para llegar al mar. El cierre de uno de los accesos tradicionales del camino de Sant Carles, en dirección a La Mola, por parte de un millonario extranjero que tiene una mansión ha vuelto a encender el malestar entre los residentes, que denuncian una progresiva "privatización" de los caminos que conducen al litoral. Para este sábado, 29 de agosto, han convocado un encuentro vecinal para reclamar que se recupere el paso situado entre los números 22 y 24 de la calle.

La convocatoria, bajo el lema 'Defendamos los accesos públicos al mar', propone una reunión informativa a las 11.00 h en el mismo camino de Sant Carles, seguida de un intercambio de opiniones y propuestas, un picnic popular y un baño en la zona situada al final del acceso bloqueado. "Cuantos más seamos, más fuerza tendrá nuestra petición", señalan los organizadores.

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El conflicto no es nuevo. De hecho, el mismo Ayuntamiento de Andratx ya abordó el caso en el pleno de septiembre de 2024 a raíz de una moción de MÉS per Andratx para recuperar o abrir el acceso al mar del número 24 del camino de Sant Carles. En aquella sesión, el grupo municipal denunció que en el lugar se había instalado una barrera con un cartel que advertía de "propiedad privada", otro que indicaba que había alarma y una cámara de vigilancia. También afirmaba que el paso había estado abierto durante años y que los residentes del Port lo habían utilizado tradicionalmente para llegar al mar.

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La cuestión generó una discusión sobre la naturaleza del paso. Según consta en el acta municipal, el equipo de gobierno sostuvo que el acceso no era público y que nunca lo había sido, mientras que los promotores de la moción defendían que los vecinos lo habían visto abierto "toda la vida" y aportaban documentación e imágenes que, según aseguraban, demostraban que había sido accesible hasta poco antes. La moción para recuperar el paso fue rechazada por el pleno: obtuvo seis votos a favor, diez en contra y una abstención.

Ahora, casi dos años después, los residentes vuelven a poner el conflicto sobre la mesa. Y con una reivindicación que va más allá de este punto concreto: que se garantice que los accesos tradicionales al litoral no acaben desapareciendo a medida que las propiedades de lujo ocupen las zonas más cercanas a la costa.

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Una barrera, una cámara y una mansión

El caso que ha motivado la nueva movilización es, según los organizadores del encuentro, especialmente paradigmático. El paso situado entre los números 22 y 24 del camino de Sant Carles habría sido cerrado tras la llegada de un propietario extranjero con una gran fortuna. Los vecinos denuncian que, además de la barrera, se han instalado sistemas de videovigilancia. La imagen que acompaña la convocatoria muestra el paso estrecho entre las dos propiedades, actualmente bloqueado, que conduce hacia la costa. Para los residentes, el problema es que una zona que durante décadas había funcionado como paso hacia el mar y zona de baño de muchos mallorquines ha quedado incorporada de facto al espacio privado de las propiedades construidas en la línea de costa.

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El malestar se enmarca en una preocupación más amplia de los vecinos del Port: que cada vez sea más difícil llegar a determinadas calas y puntos del litoral, porque las grandes viviendas construidas sobre la costa, con muros, barreras y sistemas de seguridad (no siempre legales), acaban haciendo desaparecer los accesos tradicionales. De hecho, el residente en la mansión en cuestión había orientado las cámaras hacia la calle, un hecho que incumple la normativa referente a los derechos de imagen. A raíz de una denuncia, las movió para orientarlas exclusivamente hacia el camino.

El inventario municipal de bienes y derechos de Andratx incluye una sección específica de accesos al mar, dentro de la cual figura el "Acceso al mar – camino de Sant Carles, s/n", junto con otros accesos del municipio. Este dato es uno de los elementos que los residentes consideran que se debe aclarar. El debate no consiste únicamente en determinar si una barrera concreta se puede mantener o no, sino en establecer cuál es la naturaleza jurídica de cada paso y garantizar que los que tienen carácter público o están protegidos por algún derecho de acceso se mantengan. Porque una cosa está clara: llegar a pie hasta el mar en el Port d'Andratx para nadar hace años que es una odisea. Hay pocos puntos de baño.

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Un paso con historia

En el pleno de 2024, MÉS per Andratx relataba que por el paso del número 24 "pasaba todo el mundo, portuarios y portuarias, principalmente, pero también forasteros". El grupo denunciaba que la clausura generaba indignación entre los residentes que habían utilizado aquel acceso durante años. La formación también reclamó al Ayuntamiento que revisara qué había sucedido durante la tramitación de las normas subsidiarias y, si era necesario, que impulsara una modificación puntual para recuperar el paso. La propuesta incluía igualmente instar a la Dirección General de Costas a restablecer al estado natural una zona donde, según la moción, se había instalado un "solárium" cerca de la bajada hacia el mar. Dos años después, los vecinos consideran que el problema continúa sin una solución satisfactoria. La nueva reunión pretende recuperar la presión ciudadana y reclamar que las administraciones revisen los accesos que han quedado cerrados.

La protesta tiene también una dimensión simbólica. El Puerto de Andratx es uno de los puntos de Mallorca donde la presión inmobiliaria ha transformado de manera más profunda el litoral. Las grandes propiedades ocupan las laderas que rodean el Puerto y los residentes alertan que esta privatización residencial tiene consecuencias también sobre el uso de la costa. Para los organizadores del encuentro, lo que no se puede permitir es que el poder adquisitivo de los propietarios determine hasta dónde puede llegar la ciudadanía.

Los vecinos tienen claro que no quieren resignarse a ver cómo los pasos tradicionales hacia el mar desaparecen uno tras otro. Este sábado, a las 11.00 h, se encontrarán en el mismo camino de Sant Carles 22-24. La propuesta es deliberadamente vecinal: informarse, compartir opiniones, reclamar la apertura del paso y acabar con un chapuzón en la cala situada al final del acceso cerrado. Una manera de recordar, en medio de una de las zonas más exclusivas de las Baleares, que llegar al mar también es una cuestión de espacio público y, especialmente, un derecho.