Ibiza vive el eclipse en el tiempo de descuento

Miles de espectadores también pudieron asistir a la batalla electrónica entre el 'disco house' del Café Mambo y el 'chill out' del Café del Mar, con las nubes que amenazaron el fenómeno astronómico hasta el último momento

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En la terraza del Café Mambo la fiesta no se eclipsó ni un segundo
13/08/2026 - 10:28 h
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IbizaComo la selección española, en el último momento. Los miles de personas que eligieron este miércoles la zona de las Variades, en Sant Antoni de Portmany, para ver el eclipse, temieron durante veinte minutos largos que las nubes estropearan la experiencia. Incluso, alguno de los frustrados asistentes empezó a silbar, siguiendo la lógica de quien también aplaudiría una puesta de Sol, como si el Sol pudiera hacer algo. Pero justo en el último segundo, la mezcla de calima y nubes se desvaneció y al menos se pudo contemplar el clímax del fenómeno astronómico: el efecto ‘anillo de diamantes’ justo antes de la ocultación completa; el halo de luz cuando la Luna tapa el Sol completamente... Un momento mágico, incluso perturbador, si no fuera que iba acompañado de la inevitable banda sonora ibicenca. Y a todo volumen. El disco house que pinchaba un DJ en el Café Mambo se escuchaba con claridad bien a 400 metros de distancia.

Pero este es en realidad el final de la crónica. Empecemos por el principio. El transporte público funcionó en Ibiza. Esto es noticia. Funcionó al menos para ir y volver entre Vila y Sant Antoni en autobús, que es lo que hizo un servidor. El Consell ibicenco superó la prueba de facilitar que miles de personas se trasladasen a Ponent y al Norte de la isla. Es un hecho notable, porque Ibiza ya parece que se tiene que colapsar en algunos momentos sin que ocurra ningún eclipse. El aumento de frecuencias y los autobuses directos entre Vila y algunos puntos, como Sant Antoni, ayudaron. Y la previsión y actitud cívica de miles de personas también contribuyeron.

Así que, a media tarde, ya éramos unos cuantos que dábamos vueltas por el paseo de las Variades, armados con la botellita de agua, con un calor innumerable; como si el Sol dijera: "ya después me eclipsaré, pero de momento...". El único que resistía la radiación solar sin derretirse era un vendedor instalado sobre las rocas de las Variades, justo entre el Café del Mar y el Café Mambo, y que ofrecía'gafas oficiales' a 10 euros encima de un puesto muy bien puesto; si optabais por adquirirlas a uno de los vendedores que iban circulando por el paseo, solo os pedían 5. Me pareció que eran precios muy razonables si estabais desesperados. Al menos, Sant Antoni cambió por un día el tráfico de gases de la risa –un auténtico problema de salud pública en la capital portmanyí– por el mercado 'oficial' de gafas.

Como me aburría –porque, claro, es el eclipse del siglo etcétera, etcétera y bla, bla y aún faltan dos horas y media–, decido escribirle a una amiga astróloga.

—Desde el punto de vista astrológico, ¿un eclipse es bueno o malo?

—Un eclipse es una purga—, contesta sin vacilación.

—Caramba. También he leído que, en los próximos días, es posible que caigan varios líderes políticos, sobre todo gobernantes que no ejercen el liderazgo de manera 'genuina'.

—Hombre, en los próximos días... Quizás no será tan rápido, pero el eclipse se produce en el signo de Leo; Leo es el signo de la monarquía y del liderazgo...— Y lo deja ahí, como diciendo: "Dedúcelo tú mismo...".

Si no tenéis reserva, no tenéis nada que hacer

Mientras tanto ha ido llegando la gente. Decenas, centenares, miles cuando ya pasan de las 7... Lo que parecía un pedregal desierto –las Variades es una kilométricafaja de rocas planas entre la bahía de Portmany y el Caló del Moro, justo con el islote de la Conillera delante– se ha transformado en un ir y venir continuo de personas que intentan encontrar la mejor posición; familias enteras con niños, toallas, sombrillas, fiambreras con la comida y cervezas; trabajadores que han podido salir antes –algunos comercios han anticipado el cierre a las 7–; grupos de adolescentes, grupos de turistas que intentan ubicarse... También las mesas del Café del Mar y del Café Mambo se han llenado. Son los grandes cafés –o beach clubs, porque no está muy claro– que ocupan la mejor franja de las Variades; decenas y decenas de mesas con las mejores vistas. Aquí, si no tenéis reserva, no tenéis nada que hacer. Está el Ibiza con reserva y el Ibiza que no la tiene. Una mesa en el Café del Mar cuesta entre 100 y 200 euros por persona. Precio de eclipse. Las mismas fuentes nos aseguran que, por una mesa en el Café Mambo, se han llegado a pagar 750 euros.

En el Café Mambo además está montada la preparty de la fiesta Medvza, que después se trasladará a la discoteca Hï de Platja d’en Bossa. En medio de la terraza del café se alza una espectacular mesa de DJ –con DJ incorporado–, luces y un equipo de altavoces bien ruidoso; de hecho, el house –creo que es house, o drum and bass quizás– fagocita todo a su alrededor cientos de metros, mucho más allá de los límites propios del establecimiento. Una barrera de guardias de seguridad no deja que nadie se acerque a la zona, ni que haga fotos: es una terraza VIP blindada. En el mismo café están los que tienen vista directa del eclipse, sin que nadie les pueda tapar –eso explica los precios–, y los que están en segunda fila, ya detrás del paseo; otra barrera de guardias les separa de la gente que transita el paseo. Porque, claro, es un paseo, y es público –quiero decir, que lo hemos pagado entre todos– y tampoco se lo pueden quedar entero; tal vez la gente llegaría a quejarse. La música del Mambo está tan alta que hasta se come el tímido chill out que ponen los vecinos del Café del Mar, un poco más anémico rítmicamente en la batalla por ver quién llena más el espacio sonoro. Así que desde la barra de cócteles del Café del Mar, con la oreja derecha escuchas house y con la izquierda chill out. Ya, después, tu cerebro se lo organiza como puede.

En las Variades la fiesta no ha acabado, pero el eclipse in extremis sí. Me voy por el nuevo bulevar Vara de Rei de Sant Antoni, inaugurado no hace mucho como el ‘camino a la puesta de Sol’; une el West End con las Variades y, mira por dónde, desemboca justo entre el Café del Mar y el Café Mambo. Si es que ya sabía el Sol dónde tenía que ponerse. Me voy pensando en el reverso astrológico del eclipse. ¿Y si fuera verdad? ¿Y si fuera verdad que el eclipse hiciera limpieza de sátrapas, dictadores y hijos de puta? "Si los hijos de puta volaran, no veríamos nunca el sol", cantaba Quico Pi de la Serra. ¿Y si resulta que esto de hoy no ha sido un eclipse? ¿Y si solo han sido algunos miles de hijos de puta que han decidido levantar el vuelo? Echo un vistazo a un canal de noticias del móvil: todavía no dice nada sobre la probable dimisión de Donald Trump.

El eclipse en imágenes en las Baleares

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