Ibiza: mucho sol y poca arena

El Ayuntamiento de Vila reduce un 20% las hamacas porque el mar se 'come' las playas

Vicent Tur
08/02/2026

IbizaHaga una prueba. Vaya a Google Earth (disponible en web y Android) y haga zoom encima de su playa favorita. Cuando esté, seleccione la función 'Mostrar imágenes pasadas' hasta la primera foto nítida. Hemos hecho la prueba con las playas del pequeño y superpoblado municipio de Eivissa, ya que son el tema de este artículo: Talamanca, Les Figueretes y un pedazo de playa de Bossa. Las primeras fotos realmente claras son de 2008-2009. Sólo han pasado 17 años, pero, sin embargo, se puede apreciar cómo Talamanca ha perdido una parte de la arena, mientras que hay un pedazo de playa de Bossa que simplemente se ha evaporado.

Aunque sería mejor decir que se ha disuelto. Y no sólo la arena. Paseos, pasarelas y mobiliario urbano sufren la creciente voracidad del mar. El último temporal se ha llevado mar adentro un buen trozo de la pasarela de Talamanca, que circulaba a ras del agua; el Ayuntamiento de Eivissa descarta reponerla en el mismo sitio y buscará un nuevo trazado, porque el mar no sólo ha deshecho la pasarela, sino también el muro que la sustentaba. Hace veinte años, el criterio era acercarse al mar lo más posible; ahora, la cuestión comienza a ser huir. Al menos mantener una respetuosa distancia. La acción de los temporales ha provocado durante el pasado otoño y este invierno desperfectos por valor de 90.000 euros en el litoral de Vila, el municipio con menos costa de la isla aunque sea el más poblado: en total, poco más de dos kilómetros de playa. "Aquí el menor de los problemas es la factura que debemos pagar", se lamenta el concejal de Playas de Eivissa, Rubén Sousa. "El auténtico problema es el estado en el que pueden llegar a quedar las playas si esto sigue así, y no me preocupa sólo el turismo; lo digo por los negocios e infraestructuras que están cerca del mar".

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Sousa cree que se debe dejar de negar el cambio climático. "Está pasando frente a nuestros propios ojos", afirma categórico. "Se hace evidente en el aumento del nivel del mar y en los temporales cada vez más frecuentes y extremos". Son estos dos factores combinados que se están comiendo literalmente la superficie de las playas. Tanto es así que, en el próximo concurso para la adjudicación de hamacas en los arenales, el Consistorio reducirá su cantidad un 20%. "Para dejar espacio a los que vienen con toalla", aclara el concejal. Si Vila ya tenía poca playa para repartir entre sus 54.000 habitantes y sus 12.000 plazas hoteleras, sólo faltaba que el temporal se llevara su arena.

La isla de Ibiza, y muy especialmente la capital, han tenido en los últimos meses buena muestra de qué son los fenómenos meteorológicos extremos: el 30 de septiembre de 2025 la ciudad de Ibiza registró una precipitación de 254 litros por metro cuadrado, récord absoluto histórico. "Si esto sigue así y no se revierte o se detiene, estaremos en un escenario muy complicado", se queja el concejal ibicenco.

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Un futuro sin arena

Será difícil que la pérdida de las playas se detenga. Varios estudios, de fuentes completamente diferentes, coinciden. El informe Destrucción a toda costa 2025 de Greenpeace estima un aumento del nivel del mar para 2050 en Baleares de 16 centímetros en el mejor escenario y de 33 en el peor. ¿Parece poco? No lo es. Por cada centímetro de subida del mar se calcula una pérdida media de un metro en superficie horizontal de costa. En 2024 el mar subió 0,59 centímetros. A finales de siglo, el mar estará en las Islas entre 40 centímetros y un metro más alto, lo que representa la desaparición de la mitad de las actuales playas. En Baleares no se salva ninguna, de isla ni prácticamente ninguna playa, sea por inundación o por el efecto combinado del aumento del nivel y de los temporales. Quizá el caso más extremo sea el de Formentera, ya que, siendo la isla más pequeña, es la que mayor superficie proporcional tiene de playa: un 14,6% de su litoral.

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ElInforme Mar Balear 2024, impulsado por la Fundació Marilles, con la colaboración de la administración balear, llega a conclusiones muy similares. Este estudio sitúa el aumento del nivel del mar a finales de siglo en 55,2 centímetros en el mejor escenario, y 76,5 en el peor. En ambos informes se refleja que el ritmo de aumento del nivel del mar se está acelerando de forma muy preocupante en el Mediterráneo occidental.

Ante este panorama, cada vez más evidente, con consecuencias fatales para el monocultivo turístico de sol y playa, llama la atención el silencio por parte de las administraciones competentes, que son la Demarcación de Costas del gobierno estatal y la Dirección General de Costas y Litoral del Govern balear. "De momento, nosotros hemos tenido que adelantar el dinero para reparar la pasarela de Talamanca, aunque es de la Demarcación de Costas", se lamenta el concejal de Playas de Vila. Con el cambio climático ocurre igual que en los restaurantes: al final, alguien debe hacerse cargo del convite.