Ibiza ya no es Ibiza
La Pitiusa mayor ha sido pionera en crecimiento de población y pérdida de identidad en las Islas Baleares
IbizaHay una canción de UC que dice así: "Ibiza ya no es Ibiza; / en Ibiza todo ha mudado: / no fumamos tabaco de pata, / el agua dulce se ha salado, / duermen los perros y las eras / y hablamos bien chapurrado." (del disco Toque y repicón, 1998).
Ido, con el permiso de UC, iremos hacia verso.
Pata no, pastillas sí
En efecto, no fumamos tabaco de pata. Recuerdo que de pequeño, en el centro de Vila, vi pasar a un viejo en un mobylette fumando tabaco de pata; la moto caía de vieja, el hedor de la pata ya la anunciaba veinte metros antes. Hoy sería detenido por no llevar casco, no tener la ITV en regla y por algún tipo de delito ambiental.
En cambio, las detenciones por tráfico de drogas no son frecuentes en Ibiza, si se piensa en el enorme consumo durante la temporada ligado al ocio nocturno y diurno. Si sumamos sólo los aforos de las principales discotecas de Eivissa –UNVRS, Ushuaïa, Pacha, Hï y Amnesia–, la cifra alcanza las 30.700 personas; sin contar las decenas de beach clubs y salas más pequeñas. Estas detenciones, en muchas ocasiones, se producen fuera de la temporada. En octubre de 2023, el Servicio de Vigilancia Aduanera interceptó tres furgonetas cargadas con 8.300 kilos de hachís; circulaban por una carretera de San Juan de Labritja casi sin luces, después de recoger los fardos de droga en una cala. Es la mayor intervención de hachís de la historia de Baleares.
No existen datos de aprehensiones de drogas del Ministerio del Interior desglosadas por Islas. Así que la impresión general debemos construirla con noticias puntuales que sean relevantes. Quizás la más remarcable de este 2025 la publicaba en julio The New York Times con el siguiente titular: 'Club Drugs Strain Health System on Ibiza, Spain's Party Island' (Las drogas de discoteca fuerzan el sistema sanitario de Ibiza, la isla española de la fiesta). La noticia rebotó en los medios nacionales e internacionales y explica el trabajo en verano del personal de las ambulancias. "A veces vamos tres o cuatro vueltas en una noche en la misma discoteca", relata un trabajador. "Hay discotecas que debemos visitarlas cada noche". El artículo concluye que los precios desorbitados de las discotecas han impulsado los clubbers a consumir pastillas, mucho más baratas, en vez de alcohol.
Sí: el agua dulce se ha salado
Según datos de 2023, doce de las diecisiete masas de agua subterránea de Eivissa presentan salinización o están en mal estado. La razón es que durante años se han sobreexplotado los pozos, puesto que es más barato extraer el agua subterránea que desalar la del mar. En 2001, el 75% del agua que se consumía en Ibiza era de pozo, mientras que sólo se desalaba una cuarta parte. Con los últimos datos consolidados disponibles (2023), la extracción de agua de los acuíferos todavía representa el 47,5%. Si los acuíferos sobreexplotados descienden de un nivel crítico, el agua del mar penetra y los saliniza. Es la situación en Eivissa. En teoría, había planes para recuperar los acuíferos ibicencos inyectando agua desalada, planes que, obviamente, sólo han quedado en papel. Papel mojado.
Por lo que respecta al consumo de agua, revela el incremento de población casi de forma proporcional. En 2001 se consumieron en Ibiza 15,58 hectómetros cúbicos; en 2023, 29,8. Prácticamente el doble. En 2001 Ibiza tenía 88.078 habitantes; en 2025 son 164.265 según el INE. Un crecimiento del 86,5% en tan sólo 25 años.
Una última cifra sobre agua y población. En 2025, según datos del catastro que recoge Diario de Ibiza, Ibiza tiene 11.425 piscinas. Una cifra delirante (¡sale a una piscina por cada 14 ibicencos!) y completamente estúpida desde el punto de vista ambiental. He escrito 'estúpida' porque 'insostenible' era un adjetivo demasiado evidente. En los últimos años se han construido en Eivissa 1,5 piscinas al día.
Las eras duermen, los perros no tanto
En Eivissa las eras duermen el sueño de las cosas obsoletas. Ya no hace falta separar el grano de la paja. Sin embargo, en los últimos años se ha tratado de impulsar el cultivo de variedades locales de trigo, como la ceja, mientras que el pan artesano ibicenco ha logrado industrializarse sin perder la esencia. Pero el pan artesano representa en realidad una parte muy pequeña del consumo global. La Asociación de Panaderos y Pasteleros de Ibiza estimaba el consumo de pan artesano entre un 3 y un 5% del total en 2017. La mayor parte del pan que se come en Ibiza es precocinado y llega congelado en barcos, un producto de calidad ínfima desde el punto de vista nutricional.
No existen datos por islas sobre la actividad agrícola en Baleares, al menos no en la web de la Seguridad Social. Según los últimos datos disponibles, existen, en el conjunto de Baleares, 2.413 trabajadores afiliados en el sistema especial agrario. En realidad, desde que se disponen de cifras históricas (2012), la cantidad de afiliados ha oscilado entre 3.000 y 2.200, con una ligera tendencia a la baja. Por lo general, la agricultura ha sido abandonada en el conjunto de las Islas en beneficio del sector turístico, un fenómeno que, presumiblemente, debe ser aún más extremo en la Pitiusa mayor. Sin datos insulares disponibles, sabemos, por ejemplo, que en Ibiza el sector de la agricultura ecológica (claramente en auge en los últimos años) empleaba a 346 personas en 2021.
Las eras duermen, pero los perros no tienen descanso. Tienen que vigilar las casas de los dueños. Según datos oficiales, ahora mismo existen en Ibiza 78.913 viviendas. También sabemos que en 2021 el 35% de las viviendas de la isla eran casas unifamiliares; esto nos da una estimación de cerca de 30.000 chalés y casas aisladas, como mínimo. Cifra que también ayuda a contar el número de piscinas. No, en Eivissa los perros no duermen; por el contrario, es el paraíso de los perros y de los instaladores de alarmas.
Si aún fuera chapurrado…
'Champurrar' o 'chapurrear' significa hablar una lengua de manera muy básica, con deficiencias y poca claridad. Pero el auténtico problema de Eivissa no es la pérdida de calidad del catalán, sino la práctica desaparición del ibicenco en muchas zonas y ámbitos.
La última encuesta de usos lingüísticos de Baleares, de 2014, ya recogía que sólo un 28% de la población ibicenca se identificaba como sólo o mayoritariamente catalanohablante, las peores cifras de Baleares. Teóricamente, debería realizarse una encuesta parecida cada diez años (la anterior había sido en 2004) pero no busque el estudio de 2024 porque no lo encontrará. Nos preguntamos cómo decidirán las administraciones su política lingüística si no disponen de datos fiables y recientes.
Hay un método bastante sencillo para conocer el estado del catalán en Ibiza, al menos en la capital de la isla. Puede atravesar Vila (53.000 habitantes, el segundo municipio más poblado de Baleares) de cabo a rabo, desde Les Figueretes hasta Talamanca, y contar las veces que oye una conversación en catalán y las veces que la oye en otro idioma. Si no tiene mucha suerte, es perfectamente posible que atraviese la capital de Ibiza sin oír una palabra en ibicenco. Y si repita el experimento en Santa Eulalia del Río o San Antonio de Portmany ('Santa' y 'Sanan', al hablar de los jóvenes ibicencos contemporáneos), el resultado puede ser exactamente el mismo. Se podrá decir que el método no es muy científico. Y yo contestaré que sólo se trata de repetir el experimento muchas veces, hasta que le pueda dar categoría de estadística. Si los filólogos de la UIB (o quien corresponda) tardan mucho más en realizar un nuevo estudio sobre usos del catalán, igual se encuentran que en Ibiza no hay nada que estudiar.
Quiero agradecer a los miembros de UC los versos y la excusa para ordenar y acotar un artículo que, si no, podría durar diez páginas largas. Eivissa ya no es Eivissa. Ydo no, no demasiado.