Flotilla Summud

Un grupo de isleños parte hacia Gaza con una nueva Flotilla: "Es una obligación denunciar esta brutalidad"

Los participantes destacan el carácter humanitario de la misión, que transporta ayuda a la población palestina y reclama más presión ciudadana sobre los gobiernos

El grupo de isleños que parte con una nueva Flotilla hacia Gaza
15/04/2026
3 min

PalmaUn grupo de isleños (tres mallorquines y un menorquín) partirán hacia Gaza desde Barcelona esta semana con una nueva flotilla humanitaria. Hablamos con Lluís (Ciutadella) y Toni (Sant Llorenç), que han decidido sumarse a la nueva Flotilla Summud. Ambos comparten objetivo: forzar la apertura de un corredor humanitario sostenido. La acción combina el envío de ayuda con la voluntad de denuncia y concienciación: “Es también una manera de movilizar a la gente y presionar a los gobiernos para que actúen”, explican.

Los participantes defienden que la flotilla se inscribe en un movimiento no violento con años de trayectoria, que busca tanto el impacto humanitario como el político. Consideran que el único freno real a Israel es el coste político internacional, y que este solo aumenta si hay presión social. Por ello, más allá de la ayuda directa, el objetivo es volver a situar el conflicto en el centro del debate público.

La decisión de implicarse personalmente responde, en muchos casos, a un sentimiento de impotencia. Lluís, que ha trabajado de temporada para poder sumarse al proyecto –ya participó hace unos meses–, explica que, después de ver el genocidio “en directo” sin poder incidir en él, decidió dar el paso. “En la flotilla sentía que podía hacer algo que tuviera más impacto”, asegura. En una línea similar se expresa Toni Riera, jubilado de Sant Llorenç, que apela a la responsabilidad individual: “Es una obligación denunciar esta brutalidad ante la inacción de quien debería hacer cumplir las leyes internacionales”.

El proceso de preparación ha sido largo y exigente. Durante meses, voluntarios de todo el mundo han trabajado en la puesta a punto de las embarcaciones, en una experiencia que describen como intensa pero también enriquecedora. En el caso de Riera, esta preparación ha incluido formación específica en no-violencia, seguridad y protocolos ante posibles agresiones, además de simulaciones de intercepción por parte de fuerzas israelíes. “Nos preparamos para cualquier escenario”, afirma.

En este sentido, explican que el proyecto está integrado por perfiles muy diversos: desde profesionales de la mar, como mecánicos y carpinteros, hasta profesores, sanitarios y estudiantes, entre otros. “Hay gente de muchas nacionalidades y edades, todos participan de manera desinteresada”, destacan. Esta diversidad es, según ellos, una de las fortalezas del proyecto.

En cuanto al cargamento, cada embarcación transporta tanto provisiones para la travesía como ayuda humanitaria para Gaza. En el caso de Toni, el barco lleva comida vegana –como símbolo de no violencia–, medicamentos y un cargamento destacado de material escolar: cerca de 300 mochilas recogidas en una setentena de centros educativos, especialmente de Mallorca. También hay alimentos, productos de higiene y otros materiales básicos. “Es esencial para legitimar la misión como acción humanitaria”, remarcan.

Ambos saben que los riesgos son elevados y consideran que la principal amenaza es una posible interceptación por parte del ejército israelí, además de los antecedentes de sabotaje en misiones anteriores. “Nos enfrentamos a una realidad imprevisible”, advierten, aunque aseguran que la navegación no es el principal motivo de preocupación.

A pesar de todo, insisten en que la iniciativa es necesaria. Denuncian que el bloqueo de Gaza es ilegal y critican la pasividad de la comunidad internacional. “La información está, lo que falta es conciencia”, dice Riera, que también apela a la movilización ciudadana como elemento clave para forzar cambios políticos. En esta línea, defienden que acciones como la flotilla pueden tener un impacto más allá de la ayuda inmediata.

“Puede parecer que no sirve, pero cada movilización suma. Si la gente no se mueve, los gobiernos tampoco lo harán”, concluyen. Así, a pesar de la falta de apoyo institucional de Baleares, mantienen la esperanza de que la presión social contribuya a romper el bloqueo y a mejorar la situación del pueblo palestino.

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