Así era y no era...

Cómo era Biel Mesquida, según su amigo Nicolau Dols: “Su madre y su abuela ya eran grandes lectoras”

Nicolau Dols, amigo del escritor nos explica los secretos mejor guardados de su infancia

Biel Mesquida y su madre
19/07/2026
3 min

PalmaSe conocían de vista hasta que un hecho provocó que sus hilos de vida se enredaran para siempre. El lingüista y catedrático Nicolau Dols nos habla del escritor Biel Mesquida: “En 2001, Biel publicó T’estim a tu, una recopilación de artículos sobre la Mallorca del momento. Yo escribí una reseña en El Mirall. Unos días después, cuando todavía usábamos contestadores automáticos, llegué al despacho y había un mensaje suyo. No me decía nada. Simplemente recitaba, de manera impecable, el poema Desolació de Joan Alcover. Entendí aquel gesto como una forma elegante y muy suya de agradecerme la reseña. Hay que decir que tiene una de las mejores voces de los Països Catalans para recitar”. La amistad se consolidó un poco más tarde, cuando coincidieron trabajando en la UIB. Nicolau no conoció a Biel de pequeño, pero su relación es una sobremesa tan larga que el catedrático dice que puede dar algunos detalles.

De repente apunta que “su biografía ayuda mucho a entender su personalidad”. Nace en 1947 en el País Valenciano, en Castellón de la Plana, porque su madre ejercía allí de maestra. Su padre también era maestro, “una profesión itinerante, en aquel momento”. Por eso la familia pasó por Ciutadella, Manacor y otros lugares. “Esta itinerancia es fundamental para entenderlo. No se puede identificar con un único lugar, porque ha incorporado el cambio permanente como una parte esencial de su manera de ver el mundo”, apunta Dols.

Otra circunstancia decisiva de la infancia que le marcó “es que tuvo un acceso prematuro a los libros”. Y cuenta: “Su madre era una gran lectora, igual que su abuela. Creció rodeado de literatura escrita, además de la tradición oral. Cuando coinciden una inteligencia natural con una exposición tan temprana a los libros, el resultado es una personalidad literaria muy singular”. Biel Mesquida suele explicar que cuando tenía tres años ya escribía cartas a los abuelos. “Yo no sé hasta qué punto este recuerdo es exacto, pero sí que sería muy interesante poder ver aquellas cartas”, dice el lingüista.

En 1964 se fue a Barcelona a estudiar Biología, y más adelante hizo Ciencias de la Información. “Esta doble formación explica muchas cosas. Por un lado, está el escritor barroco; por otro, una manera muy científica de observar la realidad, una enorme atención por los detalles y un léxico muy rico también desde el punto de vista técnico. Todo esto se refleja en su escritura”.

Dice Dols sobre Mesquida que es “una fuerza de la naturaleza”: “Es un intelectual extraordinario. Yo no he visto a nadie leer como él. Tiene una velocidad de lectura y una capacidad de comprensión absolutamente excepcionales. No sé si es una cualidad natural o adquirida, pero es impresionante. Está permanentemente al día de todo lo que se publica”. Pero hay otra cosa que lo hace, quizás, aún más especial: “Otra característica muy significativa es su humildad intelectual. Siempre se ha preocupado porque la lengua de sus libros sea impecable. Cuando tiene una duda, consulta. Cuando quiere crear una palabra nueva, la crea; pero, cuando no lo tiene claro, pide consejo. Yo mismo le he ayudado muchas veces en cuestiones lingüísticas. Es un creador inmenso, pero también alguien que nunca ha dejado de aprender”.

Todas las palabras que emplea Dols para hablar de Biel son gruesas y amplias. Dice que tiene una habilidad única para crear redes y establecer vínculos entre personas; y que siempre está pendiente de sus amigos. “Es empático, sufridor en el buen sentido de la palabra, y tiene la capacidad de ponerse en la piel de los demás”. Como creador, Dols admira “su capacidad para reinventarse”. Y así: concluye “En Biel no ha querido repetir nunca una fórmula. Siempre ha buscado un lenguaje nuevo. Por eso le considero uno de los grandes creadores de la literatura catalana contemporánea”.

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