Así era y no...

Como era Biel Huguet, según su hermana: "Antes de partir a Barcelona ya hablaba de Londres"

Manena Huguet, hermana pequeña del empresario, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia y adolescencia

04/01/2026

PalmaCreció mirando westerns clásicos, especialmente los de John Wayne, con directores como John Ford y Howard Hughes. Si hay un cine que le ha acompañado toda su vida, es el de los Hermanos Marx, su preferido entonces y también ahora. Una película que fue importante tanto para su padre como para él Cine Paradiso. Y, también, como su padre, le marcó Amarcord, de Fellini, con la mirada puesta en la mediterraneidad, pero también abierta a la modernidad. Hablamos del empresario Biel Huguet (Campos, 1972), y nos acerca a él su hermana siete años menor, Manena. Entre ambos está Margalida. Su padre es el poeta Damià Huguet; la madre, Magdalena Ballester. Ninguno de los dos está vivo y eso atraviesa la conversación.

"Nuestra nuestra siempre tenía las puertas abiertas para todo el mundo. Los padres eran muy muñecos y todo el mundo venía a jugar. Era una casa alegre, había música y mi madre hacía en un momento una tortilla de patata para quien quisiera. Pasábamos el tiempo encalcándonos ni nos parecíamos ni nos disfrásamos. huérfanos", dice Manena. El recuerdo de los dos está bien vivo, y está claro que Biel Huguet es, vitalmente y con energía, heredero de su padre: por la pasión en el cine, la visión abierta del mundo y la cultura y el compromiso y aprecio por los orígenes. Saber esto es indispensable para conocer al actual responsable de Huguet Mallorca, fábrica de baldosas fundada por su padrino Biel Huguet, que también vio trabajar las manos de su padre.

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Manena recuerda a su hermano mayor como un niño risueño. Las fotos que Damià Huguet le hizo lo demuestran: "Siempre estaba contento, en casi todas las fotos sale riendo. No era un niño tranquilo, al contrario: le gusta la almazara". Quizá por eso, ya de adolescente y "antes de partir a estudiar en Valencia y Barcelona, ​​ya hablaba de Londres y París". Otra herencia de su padre: "Su cerebro iba más allá de lo que tenía cerca", dice la hermana pequeña.

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Entre los recuerdos de infancia, Manena cuenta que la familia pasaba los veranos en la Colonia de Sant Jordi, y la pequeña recuerda bien aquellos traslados: "Parecía que nos cambiábamos de casa. Recuerdo que Biel tenía como una mobilette plateada con un asiento largo. Íbamos a Les Baules, cerca de Cala Galiota y pasábamos ratos largos en las roquetas y en remojo". Dice que el empresario jugó a fútbol muchos años: "Muchos momentos de estos partidos están documentados por mi padre, que hacía vídeos y fotos cuando nadie más hacía". En esta familia, la tradición. cals Huguet y Ballester pasaban muchos ratos mirando diapositivas, y tan pronto como pudieron acceder a las cintas Beta, "en casa se empezaron a coleccionar películas cuando esto todavía no era algo habitual" También había un tocadiscos, y asegura que un grupo que marcó mucho tanto su padre como Biel fueron Los Beatles, Dedicado a Antonio Machado, poeta; también menciona a Paco Ibáñez y la mallorquina María del Mar Bonet, que "venía a menudo por casa".

Los biquinis y la pizza llegaron también pronto a la vida de Biel y sus hermanos, pero no había nada como el olor de platos como arroz con pescado, los estallidos tostados en el rescoldo y postres como brazos de gitano de crema y rubiols de crema, los preferidos.

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Todo este universo, y el que se nos escapa, ha hecho de Biel a la persona que es hoy, "una persona muy sensible a las emociones ya la belleza". Y es por eso que se emociona cuando habla de papá y mamá. Manena lo tiene claro: "Diría que los tres hermanos hemos estado muy enamorados de nuestros padres".