Promociones Sociales Isleñas: así empezó el PSM

Hace 50 años se presentó públicamente el entonces Partido Socialista de las Islas (PSI), que al año siguiente pasó a ser sólo Partido Socialista de Mallorca

PalmaPromociones sociales isleñas. Éste era el nombre que figuraba hace medio siglo en un local de la céntrica calle de Can Verí, en Palma. Cerca de dónde está la redacción de este medio de comunicación que ahora mismo tiene en sus manos, o en la pantalla. Quizás alguien se preguntaría qué eran, esas promociones. La respuesta es tan sencilla como que era el camuflaje de un partido político, entonces ilegal, como todos: el Partido Socialista de las Islas (PSI), cuyas siglas coincidían con las de esa entidad. Y eso era su sede. Hace 50 años, el 18 de enero de 1976, hizo su presentación a la prensa aquel PSI, que después se convertiría en el Partido Socialista de Mallorca (PSM).

El PSI, en definición de quien fue uno de sus fundadores, Antoni Tarabini, era "gente que procedía del mundo de la izquierda, que creía que era importante dar a la izquierda un contenido nacionalista, y gente nacionalista, que pensaba que debía darse al nacionalismo un contenido progresista". Confluyeron personas procedentes del Partido Comunista (PCE), del Partido Socialista Popular (PSP) –la formación liderada en el conjunto del Estado por Enrique Tierno Galván– y de Alianza Nacional Mallorquina, un grupo nacionalista de izquierdas impulsado, entre otros, por Climent Garau y Josep Maria Llompart.

Lo curioso es el viaje de ida y vuelta que hicieron aquellos que, como Celestí Alomar, Francesc Obrador y el propio Tarabini, habían formado parte antes de la Organización Comunista de España –Bandera Roja– y que, sólo un año antes, se habían integrado en el Partido Comunista. No duraron mucho: la concepción que reinaba en el PCE sobre la cuestión nacional, o sobre cómo debía abordarse la "rotura democrática" –el punto y aparte con la dictadura–, hizo que esas mismas personas dejaran la militancia apenas estrenada, para integrarse en el nuevo PSI. A los comunistas esa escisión les representó un buen disgusto.

La tapadera de Producciones Sociales Isleñas para la nueva formación parece que fue idea del propio Tarabini. En esas mismas fechas, el PCE también utilizó una placa con el nombre de Centro de Estudios Sociales, que podía significar cualquier cosa o hacia la vez, para camuflar su local de la calle de Can Savellà, también en Palma. Obviamente, era una forma de despistar al régimen, todavía vigente, de sus actividades.

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En el encuentro de fuerzas políticas en el santuario de Cura, el 31 de enero de 1976, Tarabini hizo pública la constitución de una nueva formación: el Partido Socialista de las Islas. Entonces, las fuerzas políticas se bautizaban así, con un adjetivo que indicara su ideología, y no con una conjugación verbal o una palabra en latín, como en tiempos más recientes. Además de los ya mencionados, entre los fundadores del PSI estaban el historiador Sebastià Serra, el artista Àngel Muerza y ​​la galerista Maria Dolors 'Niní' Quetglas; así como Antoni Campins, José del Hoyo, Aina Sitges, Jesús Pérez y Gabriel Feliu.

Líder? ¿Qué líder?

Curiosamente, a diferencia de la práctica totalidad de los partidos –entonces y ahora–, el PSI no tenía un líder visible –tan visible como podía ser en aquellos momentos: ni presidente, ni secretario general. Cuando se llevó a cabo la presentación en los periódicos, aquel 18 de febrero de 1976, Celestí Alomar, que se hizo cargo, quiso dejar bien claro que él era solo un portavoz.

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En aquella comparecencia, el nuevo partido se definía como no dogmático y democrático; expresaba su voluntad de unir todas las corrientes socialistas; apostaba por socializar los medios de producción; defendía el derecho a la autodeterminación; señalaba como objetivo un Estado federal supranacional, con un estatuto de autonomía para las Islas, y consideraba imprescindible un sindicato único de clase.

En abril de 1976, tuvo lugar en Palma la primera asamblea del PSI, donde se eligió una ejecutiva de la que formaban parte Alomar, Del Hoyo, Muerza, Quetglas, Serra y Tarabini. La asamblea, que agrupaba a todos los militantes, era el máximo órgano del partido. Entonces eran un centenar y medio, la gran mayoría en Palma. Arraigar en la Part Forana les costó mucho.

Pronto el PSI eligió compañeros de viaje: la Coordinadora Socialista de los Països Catalans, compartida con Convergència Socialista de Catalunya y el Partido Socialista del País Valenciano, y la Federación de Partidos Socialistas, constituida ese mes de marzo y que reunía un conjunto de formaciones de los mismos ya, también el Eusko Sozialistak (Socialistas Vascos) y el Partido Socialista de Andalucía, después Partido Andalusista. Quedaban fuera dos formaciones de alcance estatal: el PSOE del joven Felipe González, en clara ventaja al recibir el apoyo de la Internacional Socialista y de los partidos socialistas europeos, y el PSP del 'viejo profesor' Tierno Galván.

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Algunas de las posiciones de aquel PSI resultan ciertamente curiosas, vistas medio siglo más tarde. Entonces, en la izquierda europea se vivía cierta fascinación por las revoluciones de los países del llamado Tercer Mundo. De esto surgen los contactos con el Frente de Liberación Nacional (FLN) de Argelia o con organizaciones de liberación del Sáhara, Palestina y Zimbabue, como de la oposición chilena en el exilio.

También Yugoslavia –entonces un solo estado– del mariscal Tito, con un modelo socialista diferenciado de la Unión Soviética, por lo que fue condenado, resultaba un modelo sugestivo. La fórmula 'socialismo autogestionario', más de cooperativas que de control estatal, hizo fortuna. Incluso una parte del carlismo se apuntó. Según recoge Miquel Payeras, Antoni Tarabini afirmó que el modelo yugoslavo podía aplicarse en Baleares.

Propuestas del PSI de ese momento resultarían hoy tremendamente atrevidas y calificadas sistemáticamente de bolivarianas o totalitarias. Es el caso de la colectivización del suelo edificable. Entonces no habría un problema tan descomunal, en materia de vivienda, como en nuestros días.

La rotura entre las dos almas

El PSI dispuso de una presencia más que notable en algunos ámbitos como el sindical, el cultural y los medios de comunicación. Se encontraba vinculado a la potente Alternativa por un Sindicato Unitario y Democrático de Trabajadores de la Hostelería (ASUDTH), de la que Francesc Obrador era uno de sus dirigentes. Al concurrir a las elecciones al año siguiente, obtuvo el apoyo de un conjunto espectacular de personalidades de la cultura mallorquina, entre las que destacan Llompart, Vidal Alcover, Damià Huguet, Lorenzo Capellán, Maria-Antònia Oliver, Antònia Vicens o Encarnación Viñas, por citar sólo unos pocos nombres.

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En cuanto a la prensa, ese mismo año, la revista Corte la adquirió un grupo de accionistas, entre ellos los miembros del PSI Alomar, Obrador, Tarabini y Quetglas y el procurador en Cortes díscolo y reformista Josep Melià. Ésta fue una etapa conflictiva, ya que un grupo de redactores despedidos denunciaron que un partido que apostaba por el socialismo autogestionario no aceptaba aplicar esta autogestión a una empresa que controlaba, aunque fuera en parte. Por cierto que se planteó la posibilidad de que Melià se integrara en el PSI, pero eso no llegó a buen puerto.

El problema, como más tarde lo diagnosticaría Antoni Tarabini, eran las dos almas que convivían dentro del PSI: aquellos para los que "el sustantivo era nacionalista y el adjetivo socialista", y los demás que defendían exactamente lo contrario. Unos pensaban que debía ir a una unificación de las formaciones socialistas, mientras que otros apostaban por construir un partido con personalidad específica. La izquierda debe tener ese espíritu de contradicción en el ADN. La tormenta estalló cuando había pasado poco más de medio año desde su fundación. Una parte de la ejecutiva presentó la dimisión y varios, entre ellos, dos de los fundadores, Del Hoyo y Alomar, abandonaron la formación.

A aquellas alturas, con Arias Navarro sustituido por Suárez en la presidencia del gobierno del Estado, ya se veía que la reforma –ahora sí– iba en serio, y que pronto habría elecciones. La Federación de Partidos Socialistas –y con ella el PSI–, el PSP de Tierno Galván y el PSOE establecieron contactos de cara a posibles coaliciones. En una reunión en Madrid, Antoni Tarabini se entrevistó con el entonces vicesecretario del PSOE, Alfonso Guerra, para intentar llegar a un acuerdo. No fue posible. Aquello era, dijo Tarabini en Guerra, "un error histórico".

Sí que se pusieron de acuerdo PSP y PSI, los cuales en las elecciones de 1977 se presentaron juntos en Baleares, bajo el nombre de Unidad Socialista. Quedaron cuartos, con un buen puñado de votos: 16.401 en el conjunto de las Islas, pero sin obtener representación. Para Tarabini, el hecho de que Francesc Obrador fuera el cabeza de lista en el Congreso y él mismo, candidato a senador, no les ayudó demasiado: se les veía demasiado reivindicativos y no demasiado políticamente correctos, que se llama ahora.

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Aquellos resultados fueron el comienzo del fin para el Partido Socialista de las Islas como tal: en diciembre siguiente, la asamblea del partido aprobó el cambio de nombre por el de Partido Socialista de Mallorca, si bien las siglas PSI todavía se mantuvieron cierto tiempo. Dos de sus fundadores, Obrador y Tarabini, se incorporarían al PSOE. Armonizar a las dos almas había sido, ciertamente, imposible.

El pacto de respeto mutuo con los menorquines

¿Por qué ese partido que se llamaba "de las Islas" no se extendió al resto del Archipiélago, en Menorca, más concretamente? En tierras menorquinas ya existía otra formación: el Movimiento Socialista Balear (Mosoba), que también desde su nombre indicaba la vocación de abarcar el conjunto de las Islas. Sería la semilla del futuro Partido Socialista de Menorca (PSM), que coincide en siglas con el mallorquín, además de haber colaborado políticamente entre ellos, desde entonces.

El PSI partía de una estructura que debía incluir el conjunto del Archipiélago, con una representación paritaria por islas: diez representantes por cada una en un consejo común. Sin embargo, pronto PSI y Mosoba llegaron a un pacto: los primeros no se extenderían a Menorca y los segundos no lo harían en Mallorca. Por eso mismo lo que debía ser el Partido Socialista de las Islas fuera, poco después, sólo de Mallorca.

Información elaborada a partir de textos de Antoni Marimon, Miquel Payeras, Bartomeu Canyelles y Francisca Vidal, Catalina Amer Ballester, Jordi Pons Bosch y Arnau Company, las memorias de Miquel Rosselló y de Antoni Serra y entrevistas y artículos en El Mundo/El Día de Baleares y Diario de Mallorca.