De los 'therians' a Irán, pasando por Berlín
Ha querido la providencia de que las celebraciones en torno al Día de las Islas Baleares coincidieran con el inicio de esta gran feria turística que es la ITB de Berlín. Qué estrés para nuestras autoridades, con el corazón y la agenda chapada entre actividades folclóricas aquí y allá. Por ahí, discursos para contener la inmigración. Por ahí, discursos para que vendan todos los alemanes que quieran o puedan.
A ver, que si hay que ir, a estas ferias, se va. Con lo que no estoy tan de acuerdo es que estos eventos puedan convertirse en una burbuja al margen de todo lo que está pasando, como si el turismo fuera inmune a la inestabilidad global que Trump y Netanyahu están sembrando. Baleares, aparte de celebrar el turismo, no tenemos 'plan B', y vamos de feria a reiterar un 'plan A' aunque las incertidumbres globales sean uno de los elementos de mayor vulnerabilidad de nuestra principal fortaleza económica, que hoy por hoy es el turismo. Si la ITB no es capaz de dedicar ni cinco minutos a hacer algo más allá de la política de declaraciones que el turismo es y será fuerte en cualquier circunstancia, pues no vale la pena ir a Berlín. Porque cuando ocurran cosas, que ya está pasando, todo serán llantos. Y Berlín, una oportunidad perdida.
Berlín, por cierto, es la capital de Alemania, uno de los países que al igual que se alineó con el Israel genocida para pagar los pecados del Holocausto, ahora se alinea con Trump y Netanyahu para acompañarles en el injustificado ataque sobre Irán, que sabemos cómo ha empezado pero no sabemos cómo ha empezado pero no sabemos cómo ha empezado pero no sabemos cómo ha empezado pero. O sí, porque al igual que en las vidas de iraníes, palestinos e inmigrantes africanos no les damos mucho valor, sí que lo hacemos, en cambio, con los euros de más que ya tenemos que pagar gracias a la desestabilización del llamado Oriente Próximo. Con una Alemania a punto de entrar en recesión, si los teutones deben pagar más por el gas y por la gasolina, encuentro que el turismo lo notará a toda costa. Pero estos días tocaban foto y carcajada postiza. Y acatamiento a Merz, que ha demostrado estos días la suya ante Trump y en contra de España, porque para muchos conservadores alemanes los países del sur de Europa seguimos siendo 'pigs', cerdos, tal y como nos bautizaron al entrar en la UE.
Seguro que también habrá, como siempre, algún emprendedor nostrat que verá este desastre con pinta de Tercera Guerra Mundial como una oportunidad para hacer aún más negocio turístico aquí… ¡Visita Baleares y no Dubai, que por aquí no llueven bombas! Incluso 'nuestros' queridos hoteleros van bastante desnortados, cuando no se pronuncian claramente en contra de la guerra… Pero, claro, no me acordaba de que el presidente de la federación hotelera trabaja para un fondo de inversión estadounidense, como en su día lo hizo también Merz. Un fondo de estos que está comprando a punta pala hoteles en las grandes cadenas, en un proceso de descapitalización y pérdida de soberanía que en pocos años nos pasará factura, porque ya no podremos decidir nada sobre qué hacer y cómo con el turismo.
Días antes de todo esto, las redes se hacían eco de los therianos, estos jóvenes que presuntamente se identifican con otros animales no humanos, llevan máscara y actúan como tales. Aunque su viralización es también una cuestión relacionada con quien tiene el poder sobre el algoritmo, y así lo han demostrado varios estudios de trazabilidad del fenómeno en las redes, en los años 70 el sociólogo Stanley Cohen definió lo sucedido con los therianos como 'pánico social'. Un concepto que demoniza a un determinado grupo social minoritario (en este caso, tan minoritario que nadie de los que me lea seguro que no conoce ninguno, de therian) para, con la excusa de la pérdida de valores de la sociedad, justificar un mayor control social. Lo que nos debería generar pánico social no son los therianos, ni Pedro Sánchez, sino el comportamiento de unas élites económicas y políticas que, como nos han mostrado los papeles de Epstein, han practicado desde la pederastia al canibalismo frente a nuestras caras, y aquí no pasa nada. Impunidad total... Muchas películas de Hollywood han quedado cortas ante lo ocurrido con el caso Epstein.
Volvemos a las Islas, ya realidades que no son tan virales, porque no convienen a alguien. En Formentera, más cadáveres de migrantes han aparecido esta semana en sus costas. Al régimen que gobierna Baleares no le interesa hablar demasiado, no sea que el eco llegue hasta la ITB de Berlín. Lo único que quieren es que ni muertos ni vivos, lleguen. Igual aún sacarán provecho a la ITB, y el próximo año patrocinaremos una quedada mundial de therianos en Mallorca. Para desestacionalizar, si el turismo internacional sobrevive a la guerra santa mundial de Donald J. Trump.